jul 8 2010

volver al furturo 2, realidad y sueños

Roberto

Artículo extraído ad integrum de ALt1040.com

El revival de Back to the Future (Volver al Futuro) es fuerte estos días, ya sea por motivos correctos como es la celebración de los 25 años de su estreno o incorrectos como que muchos se creyeron que era el 5 de julio cuando, en la película, viajan al futuro.

El hecho es que en la segunda parte de la entrega viajan al año 2015 para solucionar algunos problemas de la familia del personaje principal (Marty McFly) y a la llegada experimentan toda clase de avances tecnológicos que a muchos nos emocionaron cuando vimos la película por primera vez, que en esa época moríamos por tener pero que casualmente, cinco años antes de la fecha a la que viajan, ya podemos usar:

  1. Videoconferencias: aunque en la película estaba implementado por las compañías telefónicas, en la actualidad lo hacemos con software como Skype, iChat, MSN Messenger y ahora FaceTime en el iPhone 4.
  2. Videojuegos sin usar las manos: cuando Marty McFly entra al café ochentero los niños les parecía arcáico jugar videojuegos usando controles y las manos. Hoy tenemos el Microsoft Kinect que hace exactamente eso.
  3. Controles dactilares para entrar a una propiedad: En la película lo usan para entrar a su casa, algo que se puede implementar por muy poco dinero hoy en día.
  4. Pantallas inmensas en casa que, de hecho, en 2010 se ven muy superior al futuro imaginado de la película en 2015. También se predijo la capacidad de ver muchos canales al mismo tiempo, cosa que es totalmente habitual estos días.
  5. Publicidad personalizada: en la película es por medio de una proyección 3D en la calle, pero en la actualidad recibimos publicidad enfocada a nuestros gustos en internet. La misma idea pero en un diferente medio.

¿Y las cinco tecnologías que muy probablemente no se vayan a cumplir en 2015?

  1. Autos voladores: Lo siento, a mi me encantaría, pero estamos a años luz de poder vivir en una sociedad lo suficientemente preparada, educada, orientada como para manejar autos voladores. Ni la economía, ni la tecnología, ni la seguridad lo permiten tampoco.
  2. Mr. Fusion: Como sociedad no somos capaces de dejar de depender del petroleo, mucho menos tener las motivaciones para inventar un sistema que transforme la basura en combustible para nuestros automóviles.
  3. Hoverboards: Tampoco tenemos los conocimientos ni la tecnología suficiente para hacer patinetas que simplemente flotan en el aire.
  4. Ropa auto-ajustable: Dudo mucho que las marcas quieran auto-sabotear su economía desarrollando ropa que se auto-ajusta. La sociedad tampoco quiere ver una personas usando las mismas cosas durante 10 años a medida que crece.
  5. Hidratantes de comida: En la película uno de los personajes llega con una pizza pequeñísima y la mete en un aparato que segundos más tarde era de tamaño normal. Era un hidratante. Para hacer algo asi en la vida real necesitaríamos insertar toda clase de elementos no naturales en la comida, además la tecnología para lograrlo no ha sido inventada, y probablemente no haya necesidad de hacerlo.

Mañana revisaremos algunas de las tecnologías que la película se equivocó o fallaron en predecir. Por cierto, la trilogía de Back to the Future se podrá comprar en Blu-Ray a partir del 26 de octubre.

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jun 28 2010

¿los medios se han olvidado de la ciencia?

Roberto

Si bien como menciona la nota, existe un sesgo ya que quienes usamos los blogs no representamos a la media de la población, una realidad es que también existen blogs de politica, sociales, etc. que ocupan las principales páginas de los medios tradicionales, así que la pregunta está en el aire: ¿Qué esperan los medios (y los gobiernos) para voltear a ver a la Ciencia y la Tecnología?

Posted via email from BoyLucas


ene 9 2009

sobrevuela el golfo de méxico el primer avión con biodisel

Roberto

avionbiodisel160_090109Trasnochando con mi primo Toño el miércoles, hablamos sobre la viabilidad de la utilización de estratégias alternativas como combustible en nuestra vida diaria, desde el instalar plantas eólicas y calentadores solares en nuestras casas, hasta el uso de desechos para los motores de combustión interna, y sin saberlo, ese mismo día, la compañía Continental Airlines ha realizado una prueba, partiendo del Aeropuesto Internacional de Houston, sobrevolando el golfo de México con un Boeing737-800 propulsado por biodisel derivado dealgas y jatrofa (una especie de arbusto).

Según Rich Jankowski, el piloto del avión, este fue el primero que utiliza combustibles en EE UU con un funcionamiento perfecto. La prueba realizada el 7 de enero, ha sido la última de una serie de experimentos de la industria aeronáutica, que espera poder aplicar biocombustibles en cinco años. Según el director ejecutivo de Continental Airlines, Larry Kellner, no ha sido necesaria ninguna modificación en el diseño del avión para el uso del biocombustible.

La certificación de las algas para producir biocombustible puede tomar hasta 15 años, precisó Leah Raney, directora de Asuntos Ambientales Globales de la aerolínea. Sin embargo, la tecnología de las aeronvaes y de la estructura aérea no requiere modificarse para utilizar los biocombustibles de segunda generación.

Entre las ventajas económicas de estos biocombustibles también destaca que las algas son insumos con precios más predecibles que el petróleo, acotó Nicolaas Groeneveld, ejecutivo de Boeing.

Durante la demostración la aeronave de Continental utilizó combustible común para una turbina y para la otra biocombustible y turbosina por partes iguales.

De acuerdo con Honey Well, proveedora de combustibles para Continental, cuando el barril de petróleo cuesta 60 dólares cada galón de combustible fabricado con algas equivale a dos dólares.

A diferencia de los biocombustibles de primera generación (azúcar y maíz amarillo), el alga y la jatrofa no se utilizan para la alimentación, lo que impide que su disposición genere un conflicto de incremento de precios derivado de la escasez para consumo humano. Además, el alga es un recurso infinito, dijo Groenevel, lo que marca una diferencia frente al petróleo.

Fuente: El País / El Universal