Hoy vino a la consulta Don Ramiro, un paciente de 61 años, desde que lo ví llegar pensé, la naturalidad de este hombre y su sencillez son dos cualidades que quiero tener cuando llegue a su edad: camisa desfajada, jeans cafés, Converse de mezclilla color azul claro.
Siempre sonriente, a pesar de ya no tener dientes, Don Ramiro me dió este día una lección de lo que es la sabiduría, esa que no se adquiere en las aulas de ninguna universidad, la clase me la dió porque se le vino en gana, con una nobleza y un cariño que vale la pena ser anotada aunque sea en viñetas, como en la escuela, para recordarlo más tarde.
¿Pero por qué las anoto en el Blog de Talia y Roberto? Pues bien, embonarían en la borla del ombligo tal vez, de hecho ahí estarán también y por su puesto en medtropoli.net por provenir de una experiencia en la consulta, pero particularmente pertenece a este espacio, pues sus lecciones son de matrimonio. Todo empieza, deben ustedes saber, porque ya todos mis pacientes saben que me caso en 2 meses, sino lo he presumido yo, lo han hecho mis compañeros de trabajo Baty y/o Daniel o algún otro chismosillo por ahí, raro es el paciente que no me pregunta sobre los preparativos.
En fin, después de que me preguntara sobre mi boda y que como iba, pasamos a la consulta, revisamos como andaba de presión, qué tal van los triglicéridos y todo transcurría en órden, llegó la receta y seguía hablándome de usted y tan tan. Al momento de despedirse, aún sin levantarnos de las sillas, empieza diciéndome que el matrimonio es muy bonito, me detengo, lo volteo a ver y me pongo a escuchar, para empezar dejé de ser “doctor” y me convertí en “mi Rober”, utilizo el mismo lenguaje que usó él para esta lección:
- En primer lugar, mi Rober, la clave del matrimonio está en quitar los “yo”, si tu marida trabaja y se compra un coche o tú vas y compras una televisión, quítense de tonterías de “mi coche”, “mi televisión”, “mi computadora”, ya no son tuyas, ni de ella, son de los dos.
- Recuerda que son una sociedad y como en las empresas, si un socio roba y el otro no se da cuenta, todo va muy bien en negocio, pero en cuanto se de cuenta, las dudas serán muy fuertes y hacen que las sociedades se rompan (parece abogado ¿no? Pues es un comerciante que no terminó la primaria).
- A partir de ahora, sobre todo si ella trabaja, ya no son dos cheques, son uno solo, hay que ponerse de acuerdo para ver que hay que comprar, arreglar en la casa y hasta que gustito darse.
- Mi Rober, no dejen nada oculto, siempre hablen todo, hasta la más mínima tontería que ocultes puede ser factor para que se generen dudas más grandes y estúpidas, siempre habla con la verdad.
- No mi Rober, no dejes que tu familia o la de ella intervengan en su matrimonio, reucerden que a partir de ese instante son ustedes dos. Pero tampoco dejes que la relación con tu familia cambie, sino empezarán las broncas entre la suegra y la nuera.
- De igual modo, se parejo, tanto para tus papases como para los suyos, trata de ayudar por igual y ver por ambas casas por igual, sino luego vienen las broncas de las diferencias.
- Siempre pule tus problemas mi Rober, te puedo decir que en mis 40 años de casado, siempre hemos procurado solucionar las broncas porque las “viejas” son rebuenas para andar chingando con lo que pasó hace muchos años, por muy chiquito que sea, ¡no te sueltan el mecate!
- Hablando de eso mi Rober, acostumbrense a hablar con la verdad, ya te lo dije, pero me refiero a que si te vas a ir con los cuates a echar unas copitas, dílo, que luego no te salga con ¡mira que desvergonzado! Pero lo importante, dense tiempo para divertirse, con sus amigos, solos y en pareja.
- En fin mi Rober te decía que el matrimonio es bonito, siempre y cuando desde el principio exista ¡la co-mu-ni-ca-ción!
- Y perdón por hablar de esto, pero creeme que el matrimonio es muy bonito, ¡disfrútalo!
No puedo más que contarles que me quedé boquiabierto, la soltura para hablar y decir lo que sentía fue tal e inclusive el lenguaje usado, una mezcla entre lo coloquial y lo culto me dejo en claro algo que ya sabía, no hace falta ir a la escuela, ni tener posgrados para ser un sabio, así como tampoco el tenerlos no te hace serlo.
Subrayó algo que Talia y yo ya habíamos platicado, es esencial que nos comuniquemos, esa será la clave de nuestro éxito, sin duda la haré enojar y ella a mí también, pero si hablamos todo se puede arreglar y una lección del maestro Super Rico BoyLucas Jamás te vayas a la cama sin haber hablado y solucionado las cosas.
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