jul 29 2010

el olfato: el sentido olvidado · recuerdos y vino (i)

Roberto

El olfato es sin duda el sentido más despreciado por la mayoría de los seres humanos incluyéndome hasta hace poco, aún habiendo estudiado Medicina, comprendiendo el papel que este juega en el disfrute de los alimentos y gustándome comer, poco o nada apreciaba dicho sentido. Pero se preguntarán por qué hablo del olfato, pues bien, analicémoslo.

En general hemos de aceptar que no apreciamos ninguno de nuestros sentidos sino hasta que pensamos que podemos perderlo y de ellos, tal vez el que más miedo nos de a la mayoría sería la vista, seguida por el oído. Ahora bien, sin poco o nada nos detenemos a pensar sobre lo que nuestros ojos ven y como lo hacen por resultarnos algo tan familiar, el funcionamiento del olfato es aún más incierto, resultándome curioso que con tan solo buscar un poco en internet encuentro mucha información sobre la fisiología del ojo o del oído pero poco sobre el olfato.

Este sentido, como ya lo comentaba antes, es vital para apreciar los aromas y en conjunto apreciar además los sabores, resulta que el gusto es muy limitado y por ende complementado con el olor. Los sommeliers lo saben bien, para apreciar un vino es necesario sin lugar a dudas olerlo, es cierto, en la cata generalmente mencionamos primero la vista, pero podríamos dejarla al final, lo que sin duda no podremos hacer es probar y luego oler. Lo más interesante surge cuando probamos, la mayor explosión de sabores no se da en la punta de la lengua, sino en la región posterior de esta, ya en la entrada a la faringe, donde se unen el olfato y el gusto. El ejemplo de la primaria donde nos mencionan que cuando nos enfermamos de gripa no apreciamos los sabores lo conocemos bien, no es otra cosa que el refuerzo a lo antes mencionado.

Pero no estoy hablando ahorita solo de una nota de cata, no soy sommelier ni me considero un experto en la materia para enseñarles la técnica, aunque quise abordar un tema distinto, relacionado al vino, es cierto, pero tambien a la salud y al recuerdo… ¿Al recuerdo? Pues sí, fue así que comencé a escribir este artículo, hoy por la mañana, cuando llegaba al trabajo, el olor de la tierra mojada y la humedad en la hierba me remontó a una época de mi vida cuando jugaba de niño en la huerta de mi abuela, esto fue hace más de 20 años, en un lugar muy lejano, Asturias, España.

Sin lugar a dudas las hierbas no son las mismas, muchas especies seguramente ni si quiera se parecen y las características del suelo estoy seguro que no son las mismas, pero hubo un aroma en particular, difícil de describir, que en ipso facto me llevo a Purón. ¿Cómo es que funciona el olfato y me permite viajar tan rápidamente en el tiempo? Esta pregunta vino a mi mente, reforzada por el hecho de que cuando vemos algo u oímos algo, muchas veces nos suena o lo notamos familiar, pero tardamos en relacionarlo, en cambio el olfato no nos da oportunidad de ello.

Recuerdo que en alguna cata me decían que no pensara mucho en lo que huelo, que deje plasmado en mis observaciones lo primero que llega a mi mente al olerlo, generalmente me sorprendo que al hacer el ejercicio, muchas veces no solo reconozco el olor, sino que se crea en mi mente una imagen que me lleva a un recuerdo de cuando aprecié aquel aroma previamente, ese despertar de los sentidos hace que me guste más el mundo del vino, de los aromas en las comidas o en los mercados, son una serie de flashbacks que ninguna película logra mostrar.

Con el fin de conocer un poco más de este sentido, iré realizando una serie de artículos para que aquellos que se interesen en el tema puedan irlo siguiendo sin que resulte tan tedioso. Por lo pronto continuaremos con la Anatomía de la Nariz en el artículo “el olfato: el sentido olvidado · anatomía (ii)

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jul 20 2009

mi papá e indiana jones

Roberto

Movie-Poster-Indiana-Jones-and-the-The-Last-CrusadeLo cierto es que hoy amanecí con ganas de escribir, no sé exactamente que ha motivado que me siente frente al monitor a teclear, creo que esto es lo que sucede con regularidad con mi blog, si no agrego algo que encuentro en la red, generalmente llego empujado por unas ganas de teclear algo, que generalmente, no sé que es.

Podría empezar diciendo que hoy amaneció nublado, y es que cayó algo de lluvia ayer por la noche, lo cual refrescó un poco el ambiente, pero con la consecuencia de que hoy, aún cuando apenas son las 8:17hrs ya se empieza a sentir el bochorno de los vapores que pareciesen emanar de las fauces del pavimiento. Aquí cuando cuando uno ve que amanece nublado no puede asegurar que a las 12:00 no estará el sol en el zenit, calentando no sólo la atmósfera sino también el humor de los que en ella habitamos.

Pero no, definitivamente no quiero hablar del clima, eso se lo dejaré a los expertos en Meteorología y a sus voceros en los canales de noticias, la verdad es que no sé que me motivó a abrir mi blog, por lo pronto dejo en pausa mi inspiración, y así tendré que hacerlo en forma recurrente ya que ha llegado mi primer paciente… PAUSA

PLAY… Ayer entre otras pocas cosas que hice, retome un poco de mi infancia, cosa que desde el fin de semana pasado empecé a hacer, cuando compré la “tetralogía” de Indiana Jones. (Tetralogía puesto que viene de tetra cuatro y no cuadrilogía como Blockbuster lo puso en el recibo de pago, coincido con que Bisenthe Kavhrerra, además que se bien de otras tetralogías, yo la tuve… jajaja) Bueno regresando a Indiana Jones, entre todas sus películas, la que más me remonta a mi infancia es Indiana Jones y la Última Cruzada (es decir la terecera), ya que me hace recordar la época en que en el Instituto México Primaria, el Cine Club proyectaba las películas casi al mismo tiempo que los cines y mi padre me llevaba a verlas, así pude ver entre otras, Viaje Insólito, Dick Tracy, y una de Rocky, estoy casi seguro que fue la V.

Me sorprendí al ver como me acordaba de muchos detalles del filme, aun cuando hacía casi 20 años de que lo había visto, no cabe duda que cuando ves una película en un momento clave de tu vida, o haces cualquier cosa en un instante preciso, los detalles quedan fielmente grabados en tu memoria. Esta película tenía algo muy importante para mí, la ví con mi padre, quien generalmente no va al cine, así que era algo que le brindaba un toque especial a la película. Estoy casi seguro que lo mismo me sucederá con la gran mayoría de las películas que, como Indiana Jones, ví con él, y espero que como en esta ocasión con la película, no sólo me llegue una lluvia de imágenes de la cinta, sino también de los momentos que he pasado con mi padre.

Así es que sin saber de qué escribir, acabé regresando al análisis de que para mí, mis padres han sido, sin lugar a dudas, algo que ha marcado mi vida. Ok, es cierto que a todos, de una u otra forma nuestros papás han dejado una huella en nuestra forma de ser, para bien o para mal; pero en mi caso, además de sentir que fue para bien, ellos son parte importante de mi vida, en el pasado, en el presente y en el futuro, sin duda alguna no sería nada de lo que soy, si no fuese por ellos. No hay día que ellos no aparezcan, aunque ahora los tenga a cientos de kilómetros y aunque algún día pase que no nos hablemos, sé que se los he dicho, pero espero que lo sientan, que sientan cuanto los quiero.

Gracias Indiana Jones, gracias por estos momentos…

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