may 13 2010

la generación “x” en la medicina

Roberto

Nunca me gustó que se me considera dentro de la Generación “X” pero tristemente después de ver algunas cosas que suceden entorno a mí me doy cuenta que es cierto, mi generación es “X” ante lo que sucede en el mundo, hablemos un poco de la Medicina.

Empecemos por analizar que la Generación “X” comprende aquellos nacidos entre 1971 y 1981, aunque hay quien considera que abarca hasta 1985, donde comienza la generación “Y”. La generación “X” es conocida también como la “Generación de la Apatía”, con una rebeldía conformista, rechazando a la religón, tradiciones generacionales, patriotismo e incluso a la familia (Wikipedia).

Como se cita en la fuente ya mencionada, nuestra generación vivió todo, desde una televisión blanco y negro, hasta las más modernas pantallas ultradelgadas de LEDs e incluso tridimensionales, lo que nos diferencia con la generación “Y”, que ya nació con muchas de estas tecnologías, por lo que lo ven más “natural”.

Pues bien, ya lo decía, no me gustaba ser considerado parte de una generación “X”, pues consideraba que la rebeldía de nuestra época adolescente, podría ser atribuida a eso, al cambio propio de la edad, que muchos comentan se llama así, precisamente porque “adolece de todo”, pero ahora veo con tristeza que no, que la apatía persiste aunque en general todos tenemos entre 25 y 40 años (si consideramos el intervalo de 1970-1985).

Cuando asistía a clases de Medicina y visitaba los hospitales escuela, tales como el Hospital General de México, los Centros Médicos del IMSS (La Raza y Siglo XXI) entre otros nosocomios y conocía a muchos de mis profesores de la Universidad, me asombraba por su continuo interés por investigar, por aprender más, por publicar, por realizar un cambio, me imaginaba a mí y a una gran cantidad de personas de mi generación haciendo lo mismo, sobre todo porque hoy en día con Internet, con la PubMed al alcance de un clic y con la facilidad de generar conocimiento con los avances tecnológicos, todo debería parecer más fácil, pero veo con decepción que no es así.

A finales de 1999, principios del 2000 iniciaba con este proyecto, inicialmente lo titulé La Medtrópoli, comenzó siendo un portal estático, realizado en lenguaje HTML, lo que en definitiva complicaba el hecho de actualizarlo fácilmente, únicamente  permitía cambiarlo un poco, aún recuerdo los colores rojo y negro, que muchas críticas generó, en mera copia a los colores que en aquel entonces utilizaban otros portales médicos como Medscape, Vesalius, etc. Después decidí cambiar a azul, ahí sí fue antes que el sitio que mencionaba al principio y que posteriormente cambio a colores similares, obviamente no guiado por mi humilde espacio. Comencé a utilizar el lenguaje de programación PHP, lo que me obligo a buscar otros espacios para hospedarlo y descubrí un portal español que me regaló mi primer dominio Medtropoli.com, el cual perdí por falta de recursos económicos para renovarlo, de ahí surgió Medtropoli.net Esto lo menciono, porque viendo como producían otros portales artículos, noticias, comentarios, esperaba que lo mismo sucediera con el mío, lo mostraba a mis compañeros y lo promocionaba para el intercambio de trabajos, tareas, etc. ¿Cuál fue mi sorpresa? Mis profesores estaban más emocionados con la idea que mis propios compañeros, tal parece que la conducta persiste.

Muchos han sido los espacios en la red que se han abierto por estudiantes de Medicina de nuestra generación, recuerdo por ejemplo estafilococo.com.ar, del argentino Alfredo Laffue, que puedo considerar amigo, con quien compartí tips, noticias y trabajos para mantener nuestros espacios abiertos, otro fue un portal chileno, ya no recuerdo bien su nombre, tendré que desempolvar mis cuadernos y archivos que tengo en CD para recordarlo, pero sucedía en gran parte lo mismo, si bien tal vez en América del Sur tenían más participación en el intercambio de tareas y trabajos, era más el esfuerzo y entusiasmo de sus webmasters lo que mantenía los sitios abiertos, cuando el trabajo o la falta de tiempo hacían merma, los sitios desaparecían, como fue el caso de Medtropoli.net durante mi período de entrenamiento como especialista.

En cambio, algunos sitios contemporáneos persisten, tal vez han cambiado en algo su imagen, muchos se han modernizado, inclusive sospecho que algunos han sido vendidos a empresas que ayudaron a incrementar su poderío o al menos han recibido el apoyo financiero de alguna institución farmacéutica, tal es el caso del e-medicum.com, aún recuerdo que con el Dr. Mario Ignacio Cámarena (Argentina) llegué a intercambiar algunos correos en nuestros inicios, él ya tenía un camino andado, conocía más gente y era un médico graduado, profesor universitario, investigador clínico, presidente y fundador de diversas asociaciones, así que con su experiencia el portal creció al grado que también cuenta con una revista on-line analesdemedicina.com. Otro ejemplo es “Circunvalación del Hipocampo” ahora mejor conocida con Hipocampo.org en algún momento el Dr. Ricardo de la Vega y yo intercambiamos banners (estrategia para publicitar nuestros portales en aquel entonces), hoy su sitio es para muchos un lugar de referencia en cuanto a lo que Alzheimer se refiere, sobre todo en el mundo de habla hispana.

Si uno quiere aprender de Medicina Basada en la Evidencia, Fisterra y la página del Dr. Rafa Bravo han sido desde entonces punta de lanza, una sustentada por una sociedad médica, pero en particular por dos médicos y un geógrafo ( Joaquín J. Serrano, Arturo Louro y Carlos González) que la mantienen  adelante y la otra principalmente por el mismo Dr. Rafael Bravo Toledo en sus dos fases (Web Medica y el más reciente Primum Non Nocere), muchos de nosotros, sin dudarlo, hemos leído las guías de ambos sitios en lo que se refiere a MEB y cómo utilizarla en nuestra práctica diaria.

El último caso que citaré es El Médico Interactivo, que inclusive cambió de imagen, aunque por ahí hay podemos encontrar algunas páginas que todavía conservan su estilo original, cuando eran manejadas por un doctor, cuyo nombre no recuerdo, pero si me acuerdo que tenía inclusive un espacio en donde mostraba una foto de cuando fue a New England y conoció en persona a Paul McCartney, presumiendo la fotografía. Hoy ese portal tiene un claro cambio de “look”, seguramente sino fue comprado, si es apoyado económicamente.

Sí, la economía juega un papel importante en el hecho de mantener un sitio y poderlo llevar con éxito, Medscape por ejemplo fue comprada por WebMD al igual que eMedicine, pero también es cierto que surgen del sueño de alguien, que no se limita a soñar, que busca ponerlo en práctica y en esa carrera se topa con la oportunidad de hacer crecer su sueño a través de recibir el apoyo de alguien, que por algún motivo, tiene lo que a él le falta, dinero. Pero otros sueños se han mantenido, solo con el tesón de quienes los quieren, los alimentan y los hacen crecer, tristemente, pocos de ellos pertenecen a gente de mi generación, muchos son creados y mantenidos por personas que para algunos de mis compañeros entrarían en la clasificación de “la era pasada”, apoyados por sus contemporáneos y alguno que otro loco fugado de la Generación “X”.

Este problema persiste y lo conozco bien, en forma general puedo decir que la gente que pertenece a mi bloque generacional somos gente de grandes protestas, manifestaciones, sí, pero en muchas ocasiones pasivas, podemos ver este tipo de actos en Internet, a través de los hashtags de Twitter o en los estados del Facebook, lo veo en los congresos de la especialidad y en los correos que recibo de gente preguntando que se ha hecho para que se generen empleos o que nuestra nueva especialidad sea reconocida, no, no tuve un error al conjugar, las preguntas siempre es ¿Qué se ha hecho? que si queremos entenderlo bien, es ¿Qué han hecho otros para…? Así es, en mi generación estamos acostumbrados a que las cosas nos las den ya digeridas,  acostumbrados a echarle la culpa a la generación que nos precede o a alguien más, el gobierno, las autoridades, los compañeros, pero no muy propositivos y mucho menos activos.

Esto también se ve reflejado en la inquietud por publicar, mientras nuestros profesores ya tenían publicaciones desde muy jóvenes, son pocos los de nuestra generación que están produciendo algo en cuanto a conocimiento publicado se refiere, en la maestría soy de los más jóvenes y buscamos hacer especialidad, no por la inquietud de conocer más, sino porque pensamos que esta es la fórmula mágica para salir adelante en la carrera, que terminando tendremos trabajo y que el dinero rebosará de nuestras billeteras; groso error. Lo triste es ver como se van menguando las ganas de muchos de mi generación, que empezaron a querer ser diferentes, ahora arrastrados por la corriente del conformismo, buscando pretextos, siempre es fácil encontrarlos, que si ya tengo familia, que si tengo mucho trabajo, que si el tráfico, que si… No puedo culparlos, en muchas ocasiones empiezo a sentir la necesidad también de bajar las manos, pero algo en mí me dice que no, que esto tiene que cambiar, que podemos cambiar.

Volteo a ver a las Generación “Y” y “Z” y me preocupo, pues encuentro una generación que no solo es apática a lo que la rodea, sino que ahora es superficial y materialista, lo único que importa que es que tan tecnológico o que tan “chick” eres, algo que ya también encontrábamos en nuestra generación, dónde habemos uno que otro geek de la tecnología, pero aquí no es por interés tecnológico, sino por posicionamiento social. Es cierto, cuestionan todavía más, pero ¿actuarán más? Y es que como lo tocaba en otro artículo, ya de por sí nuestra generación empieza a perder el trato humano, médicamente hablando, empezamos a ver a los pacientes a través de los estudios paraclínicos, vemos tomografías y resultados de laboratorio, no pacientes, ¿qué futuro nos espera con generaciones aún más tecnificadas?

Pues bien, solo sé una cosa, si queremos cambiar nuestra situación, ya no podemos seguir quejándonos, tenemos que cambiar nosotros primero, al hacerlo, al poner en práctica todo aquello que pregonamos, podremos sin duda alguna lograr grandes cosas. Criticamos como generación a las religiones, porque en muchas ocasiones pregonan más no practican, pero actuamos exactamente igual, con apatía esperamos el milagro divino, cuestionamos la existencia de Dios, pues bien, en caso de no existir como muchos de nuestra generación aseguran, ¿de quién esperamos el milagro? ¡DESPERTEMOS! El cambio tiene que surgir de nosotros mismos, crezcamos, sino todos aquellos avances científicos quedarán en una era de la luz y volveremos a vivir una Edad Media llena de obscurantismo, esta vez no debida a prohibiciones del clero, sino a nuestra propia apatía.

Si esto ocurre dentro del conocimiento médico y se supone que somos médicos, ni hablar de la cultura general de los galenos hoy en día, antes reconocidos como “los sabios o intelectuales” hoy la ortografía, los conocimientos de historia e inclusive de temas de actualidad entre los “doctores” (entrecomillo porque nada de doctos) es muy baja, pero creo que ese es tema para otro análisis.


may 7 2010

La Medicina Basada en el Trato Humano

Roberto

Fue gracias a @pastanaga que conocí al doctor Carlos Matabuena, mejor conocido en Twitter como @CarlosMatabuena, inicialmente lo empecé a seguir por ser médico, porque además decía amar la tecnología, así que empezaba a sentirme identificado con él, pero de pronto me dí cuenta que compartíamos algo más, ambos buscámos en la medicina el lado más humano, disfrutamos con la relación médico-paciente de forma más cercana. Me doy cuenta a través de su blog carlosmatabuena.com que busca eso, precisamente una Medicina más cercana al paciente, lleva tiempo sin actualizarse ese espacio (seguro como yo, quisieramos escribir a diario pero de pronto hay cosas que nos impiden hacerlo), pero es posible seguir sus comentarios en Twitter o en algunas otras publicaciones y en verdad, darme cuenta que la Medicina “humana” no ha perdido adeptos a lo largo del mundo, me hace tener esperanzas en este punto en el que siento se ha tecnificado demasiado la atención de los pacientes.

Ya comentaba antes, que el término usuario, para referirse a quien acude a un centro de salud, ya sea una clínica comuninataria o un hospital de alta especialidad, en lugar de paciente, me causa algo de escozor, es verdad también que el término de paciente resulta algo contradictorio, entiendo que surge de aquél que espera “paciente” la cura de su padecimiento, pero también es cierto que por más que queramos no siempre gozan, por razones obvias y comprensibles, de dicha virtud o característica, pero el llamarles usuarios, siento que convierte a la Medicina únicamente en un servicio y pierde todo el contexto humanitario, casi apostólico que tiene. Un riesgo, cierto es, de que se vea tan caritativo, es que la gente pocas veces comprende que los médicos también somos seres humanos, que tenemos necesidades, que comemos, tenemos familias que atender y mantener, nos cansamos, nos enfermamos, etc. pero al menos yo y sé que mi padre y otros como Carlos Matabuena, todavía guardamos ese sentimiento cuasi mágico del médico cercano al enfermo.

Al menos para mí, es sumamente gratificante sentir el aprecio de la gente, el abrazo que te da un paciente al salir del consultorio, a pesar de que tal vez no le diste la mejor de las noticias, el que te digan que eres un ángel (creas o no en ellos), el que te colmen de bendiciones (seas o no agnóstico), en fin, esos pequeños detalles, suplen muchas veces lo mal remunerado de la carrera, al menos en mi país a nivel institucional, pero veo con tristeza que muchos de mis compañeros no lo creen o no lo sienten así y muchísimo menos los burócratas encargados de las áreas de planeación en salud, en dónde buscan reducir los tiempos de consulta, con la finalidad de obtener mayor productividad como si esto hablara de mayor calidad en la atención, como ya decía en mi artículo previo, eso definitivamente no es un parámetro. (Aclaro que en este caso hablo en particular de otras instituciones y no en la que laboro, aunque sí entran en quienes piensan que a más pacientes mejor servicio).

Hablar de que el médico ve enfermos, también resulta algo complicado, pues solemos pensar que el médico únicamente cura enfermedades, no alcanzamos muchas veces, inclusive los mismos galenos a concebir la función de prevenir, la de rehabilitar y mucho menos la de acompañar, esta última que a mí tanto me ha gustado y creo que de ahí mi gusto por las enfermedades crónicas y los pacientes ancianos. Resulta que cuando uno acompaña a su paciente, recibe más de lo que puede dar, es el paciente quien le enseña al médico y no el galeno quien atiende al enfermo.

Veo a veces con nostalgia, películas del pasado en el que el médico era visto como una persona importante en el pueblo, no porque quiera el reconocimiento, los aplausos o la admiración, sino porque en aquél entonces el médico realmente era cercano a su gente, hoy en día, lo que oímos de los doctores son quejas sobre sus costos, sobre lo mal qu los atendieron, etc. Muchas veces creo que injustificadamente, pues como menciono, también merecemos cobrar, ganar por nuestro trabajo, por el esfuerzo que realizamos día a día por mantenernos actualizados (ya hablaré en otra ocasión de esta otra parte que me fascina) y porque al igual que el paciente, somos seres humanos. Pero estoy seguro que si el médico no hubiera perdido y hablo en forma general, el sentido humanitario de la Medicina, si dejase de ver a la persona que tiene en frente como una enfermedad o un órgano y se diera tiempo de adentrarse en sus sentimientos y pensamientos, no solo sería mejor profesionista, sino que más fácilmente podría inclusive cobrar por ello y el paciente gustoso lo pagaría, como quien paga dinerales por un servicio más vanal que la salud misma.

Soy amante confeso de la tecnología, de los avances de la ciencia y de la computación, pero a veces no me gusta ver que los doctores ya solo ven a sus pacientes a través de un tomógrafo, saben de él por lo que leen en la computadora y si les preguntas por el color de sus ojos, a veces ni el oftalmólogo mismo puede decírtelo. Creo que la tecnología y las herramientas que nos brinda, debemos tomarlas como eso, como herramientas, me gusta el hecho del expediente electrónico y espero con ansias que en México se de ese paso que lleva detenido tanto tiempo por los legisladores para que se acepte como un medio de resguardo de la información y dejemos de tener que depender de computadoras y papel al mismo tiempo (para quienes no me entiendan, en mi país aunque ya se tiene el expediente electrónico, hay que imprimir todo, puesto que no es aún legalmente reconocido como un medio de resguardo de la información), pero le veo una dificultad, un pero, como todo en esta vida, el paciente siente en ocasiones lejano a su médico porque ve más el monitor de su computadora que su cara, he buscado formas, que creo han solucionado esta situación en mi consulta, pero porque en parte, afortunadamente, sigo gozando de “tiempo” para atenderlos, así que si les dedico tiempo y lugo volteo al monitor, no se sienten excluidos, además de que siempre les recalco la importancia de anotarlo todo.

En fin, parte de este espacio, como se habrá visto, será destinado a defender lo que para mí es vital en la Medicina, el trato humanista, que más allá del científico que llevo en mí, que exige pruebas de todo, que ama la Medicina Basada en la Evidencia, que reclamo por estudios metodológicamente bien planteados, estoy convencido de que si el galeno a la otra de estar frente a su paciente, no logra ser humano y estar al nivel del enfermo, de nada sirve ninguna publicación, ninguna guía internacional o el método diagnóstico con mayor especifidad y sensibilidad demostrados.

Hablaré también de la Medicina Basada en la Evidencia, puntos que en el pasado de la Medtropoli.net eran muy importantes y dónde el doctor Rafael Bravo (@rafabravo) a sido un ejemplo desde que empecé con este proyecto, interrumpido muchas veces en 1999.