jun 30 2010

asesinan candidato, ¡pero perdió la selección! y siempre la culpa la tiene el otro…

Roberto

Es cierto, existen goles estratégicos, como señala Rafa Ibarra cuando parafrasea a Carlos Miloc. Desde esta perspectiva es comprensible que el gol en claro fuera de lugar que anotara Argentina en el partido contra México, en los octavos de final del Mundial de Sudáfrica 2010, pueda ser señalado como el causante del bajo rendimiento del equipo después de él, el pasado 27 de junio. Yo aún así no estoy tan convencido de que sea justificación alguna y creo que por el contrario es el clásico ejemplo de lo que sucede en más de un aspecto en nuestro país.

Creo que como pueblo y como individuos estamos acostumbrados a encontrar pretextos y culpables, siempre hay alguien que tiene la razón de nuestras “desgracias”, y siempre hablamos de la “suerte” de los grandes, los zánganos, los ricos o los mejor posicionados, en realidad no importa si consideramos que son buenos o malos, simplemente tienen “suerte”, ejemplo de ello lo da Salcido, a quien no le puedo recriminar dar un mal partido en lo individual.

Son culpables los árbitros por un error (que si no fuera por la televisión para muchos sería inadvertido), cuando se supone que si bien existe esa equivocación, también es cierto que en otras ocasiones han favorecido a nuestro país. El error existió y como dice Milac, fue un gol que pesó en el ánimo, eso no cabe la menor duda. Pero un futoblista p r o f e s i o n a l, a quien le pagan millones de pesos por patear un balón, ¿no debería tener la capacidad de concentrarse después de un gol en contra? Inclusive, después de un periodo de desánimo y distracción natural, donde son abatidos por segunda vez tras una falla de Osorio por “desconcentración”, ¿no deberían sacar la casta, el orgullo, el coraje y enfocarse en el partido y buscar remontar? Imposible no era, si en lugar de conformarnos diciendo “los primeros 20 minutos demostramos que podíamos” hablaramos de durante 10 minutos nos desconcentramos pero durante 80 fuimos superiores y remontamos, ¿no sería mejor?. En los mundiales hay volteretas del marcador históricas, dadas inclusive por equipos “chicos” a grandes potencias.

Retomemos lo del profesionalismo de los futbolistas, ya que es el punto de partida. ¿Tolerarían que un cirujano les dijera que se equivocó durante la cirugía y su familiar se murió, con el pretexto de que estaba desconcentrado porque el paciente anterior tuvo una complicación por “culpa de otro médico”?  ¿Qué opinan de un ingeniero que se equivoca en el cálculo de una estructura, por haberse distraído tras haberse enterado que “le ganaron con tranzas” un concurso para construir un emporio financiero? ¿Qué tal el ecónomo que por distracción hizo un mal movimiento y llevo a pique un país, porque el del partido contrario “hizo fraude electoral”? Esos errores no los compensamos, no los justificamos y ni yo siendo médico toleraría esa excusa de parte del cirujano, aun cuando muchas veces defiendo que se juzga a los médicos con una vara que no se hace en ninguna otra profesión, pero entonces ¿por qué diantres justificamos el mediocre papel de un equipo de sujetos a quienes se les paga una millonada por patear un balón?

Tal vez lo hacemos porque esa es la idiosincracia del mexicano, en absolutamente todo lo que nos sucede está el factor “mala suerte”. Los mexicanos tenemos tan mala suerte que seguimos arrastrando los estragos de una guerra de Revolución, cuando los suertudos de los japoneses se levantaron en menos de 50 años de dos bombas nucleares y se volvieron una potencia económica. Tenenemos tan mala pata que no logramos levantarnos de la crisis cuando los afortunados gringos encontraron la manera de levantarse de una de las peores recesiones económicas en la decada de 1920. Criticamos (y miren que tienen cosas que criticarse) a emporios mexicanos como Televisa, Grupo Salinas, Modelo, Bimbo, pero todos empezaron como nosotros, en ceros ¿qué los diferenció entonces? Es cierto hacen sus triquiñuelas, porque en primer lugar los “pobres” mexicanos consideramos que no podemos evitarlas.

Pero veamos ¿qué diferenció a Don Pablo Díez Fernández del resto de nosotros? El llegó a México sin nada, empezando en los puestos más humildes de la cervecera, creció y logró volverse el dueño y después de eso logró hacer que su empresa se volviera uno de los emporios más grandes en el  mundo. Y no, no es un imperialista español que surgió de la nada con fajos de billetes, el llegó como llegan muchos de nuestros compatriotas ahora a los Estados Unidos en búsqueda de oportunidades. ¿Cómo le pedimos a los Estados Unidos que respeten a nuestros paisanos y les den oportunidades, si seguimos manteniendo esa filosofía dentro de nuestro país? Afortunadamente hay ejemplos en país del norte que demuestran que sí hay mexicanos con carácter, que hacen cosas similares a las que hiciese Don Pablo.

BIMBO fundada por Lorenzo Servitje, Jaime Sendra, Martín Velasco (ejemplo claro de quien persigue un sueño) entre otros, queda claro como una empresa inicialmente familiar, donde una de sus principales marcas, Marinela, tiene el nombre de una de las hijas y la mascota se insiprara en una tarjeta navideña que le regalara el nieto a su abuelo. BIMBO fué fundada cuando Servitje solo tenia 26 años, había tenido que empezar a trabajar a los 18 cuando murió su padre. ¿Suerte o coraje? A esa edad fundó la que hoy es una de las empresas panaderas más grandes del mundo, muy criticada tal vez en nuestro país por “monopoilzar” pero jamás han cerrado la oportunidad a otros panaderos de hacerlo mismo y que en boca de sus propios empleados (de los que conozco varios) y de muchas revistas, es uno de los mejores lugares para trabajar, sin una sola huelga en sus 60 años de vida.

Criticamos a los dueños de las grandes empresas televisoras, pero caemos en sus juegos, seguimos desenfrenadamente una selección mexicana hecha a su antojo y por sus intereses, fácilmente como mexicanos nos unimos durante el mundial, sacamos nuestro patriotismo de clóset como diría Alicia Alarcón y que se cuide el mundo por que el “mexican power is here!”, pero en cuanto pierde la selección todos fuimos grandes directores técnicos, que sabíamos que iban a perder, que era obvio porque “no teníamos equipo”, en este mundial “al menos nos queda el consuelo del robo arbitral”. Mientras eso sucedía, nuestro presidente anunciaba que la tenencia desaparecería para el 2012, pocos se dieron cuenta, de hecho pocos lo han analizado, pero esa reforma ya estaba establecida desde hace 4 años ¿por qué entonces anunciarla hasta ahorita? ¿Habrá gato encerrado? ¿Qué importa? ¡Es el mundial, México le ganará a Agentina y además no pagaremos tenencia!.

Pasó el tiempo, nos asaltaron en despoblado y México perdió ante Argentina, un candidato (Torre Cantú) del PRI es asesinado en Tamaulipas, pero el pueblo sigue consternado por el mundial; mientras tanto, como animales carroñeros, nuestros partidos políticos utilizan la muerte del político como brillante arma para el cierre de campaña, Beatriz Paredes pone ahora a su partido como el mártir, víctima de persecusiones, aprovechando la amnesia histórica del mexicano, ya no recuerdan cuantos del PAN y del PRD murieron buscando sus ideales a manos de presidentes y gobernadores priístas.

Nuestro gobierno actual, tibio y apático para muchas cosas, violento y arrebatado para otras, no ha aprendido a mediar ni ha solucionar, pero si aprendió de sus maestros por 70 años, esos que dejaron al país sin un cimiento político y económico adecuado, esos que ahora se dicen víctimas. El PAN decepciona al país, aprende, corrige y aumenta las mañas de los priístas, que ahora son las víctimas; bueno pues recordemos, ¿no “dicen” que fue su propio partido quien eliminó a Colosio por ser un candidato incómodo? Hoy lo hemos vuelto casi santo nacional, “dicen” que hubiese sido el cambio, como también lo fue Fox.

¿La izquierda mexiana? Seamos sinceros, no existe. El partido más importante de los que dicen seguir esa ideología, no es más que un cementerio de elefantes para el PRI y el mismo PAN, a donde acuden aquellos que no lograron su huesito o cuando quieren vivir un rato más a costillas del curul, cuando ya no pueden se cambian de partido, sigue su turno al PT, Convergencia, etc. Ojalá que algún día, dentro de esos grandes pensadores de izquierda que si existen, surja una verdadera propuesta, al igual que espero que surja una propuesta seria y no escueta e improvisada de derecha, ojalá tuviesemos dos partidos únicamente que lucharan por el bien del país y que aprendieran a dialogar, ojalá.

Pero así como termina el párrafo anterior, terminan todas nuestras cosas, en un ojalá. La pregunta radica en ¿qué estamos haciendo nosotros como mexicanos para cambiar este rumbo? Alicia Alarcón tiene razón, somos muchos de clóset, muchos que al menos alguna vez hemos pensadoen poner los pies en otro país que nos de más seguridad, tanto económica como política, profesional, educación y salud, entre otras situaciones. Es triste ver la fuga de cerebros de un país que tiene todo para brillar, para crecer, para ser potencia, pero que somos nosotros mismos y no los Estados Unidos, quienes nos hemos encargado de quedarnos estacados, porque vivimos más cómodos en la mierda, porque si salimos de ella no habrá excusas ni pretextos para trabajar, para luchar, porque aquel que se detenga será notado y recriminado. Lo sé, no estoy diciendo nada nuevo, muchos lo hemos escrito, muchos nos justificamos diciendo que estamos aportando nuestro granito de arena dentro de nuestros hogares y trabajos, es cierto una vez que la máquina arranque, con eso será suficiente, pero mientras tanto hay que empujar más fuerte, si un granito no sirve, pues pongamos dos o tres.

Pero no se preocupen, “fuimos mejor que Argentina, el p$%#3 árbitro nos robó el partido”


jun 8 2009

voto en blanco vs voto por el menos pior

Roberto

urna2No sé en qué categoría poner al sueño que tuve ayer, si en pesadilla o en maravilla, la verdad es que estoy un poco confundido, aún no me recupero después de haberme despertado a media noche, muy agitado recordando perfectamente todo lo que había soñado, un México sin corrupción, donde los políticos realmente estaban preocupados por su país, por resolver sus problemáticas, antes que por enriquecer sus bolsillos y sus peleas, que poco tienen que ver con una tendencia política de izquierda o de derecha, sino en un encarnizamiento y lucha de poderes para quedarse con el puesto y rellenar las arcas de sus partidos y de paso de sus hogares.

Muchos me preguntarían que por qué diantres llamo a esto una pesadilla, pues es que realmente me desperté agitado, pensando que había muerto, ya que era más cercano al cielo que a la realidad que he vivido desde que nací en 1979, en donde jamás he dejado de oír desde entonces la palabra crisis, la corrupción es el pan nuestro de cada día y los políticos nunca han sido vistos con respeto, así que toparse con una sueño como el mío es como encontrarse en un mundo desconocido, donde realmente no sabes ni que va a suceder, por mucho que se asemeje al paraíso.

Hoy, como comentaba en otro post, me invade la apatía política, la decepción por parte de aquellos en quienes tenía más esperanzas, me invitan a caer en la tendencia general del “voto blanco”, acudir a las urnas a anular mi voto, pero entonces me pregunto, ejercer este derecho a expresar mi repudio ¿no resultará aún más contraproducente?

Explico mi postura, creo sinceramente que si no hay por quién votar, hay que anular nuestro voto, demostrar nuestro interés cívico y ciudadano por el país, y acudir a las urnas a cancelarlo, más allá de que si un voto inexitente es la “posibilidad de un fraude”, acudir a simplemente cacelarlo, demuestra que no estamos dormidos, que exigimos una respuesta, que queremos un cambio y lo queremos ahora, pero, ¿realmente funcionará?

Una realidad es que otra sección de la población que también esté interesada y acuda a las urnas lo hará en búsqueda de elegir al candidato que, para él o ella, resulte ser el más apropiado, y hasta donde yo tengo entendido, no hay un mínimo de votantes necesarios para considerar si una elección debe ser anulada o no, lo que haría que un sólo voto a favor de un partido político haga que su candidato gane el “derecho” de representar a una sección de la población.

Esto nos lleva al meollo del asunto, la verdad es que creo que los partidos políticos y los seres que lo integran no tienen la suficiente capacidad para darse cuenta que aunque existieran votos a favor de una u otra institución que hicieran que hubiera un ganador, el hecho de que existan votos en blanco significa que la gente no está contenta, a ellos lo que les interesa es ocupar curules, por años se ha demostrado que no les preocupa lo que diga el pueblo. El abstencionismo ha sido pan nuestro de todos los años, y nunca se ha visto un cambio que no sean retrocesos. Es por ello que dentro del concepto de democracia, debería existir un apartado en el que anular el voto sea un precepto que también deba ser escuchado, no así el no acudir a la urna, ya que esta última opción haría gala del poco interés en generar un cambio, así que si su opción es que no hay opción, acudan y anulen, ¡pero no dejen de ir!

Pero ante la ausencia de una figura legal para la anulación del voto en nuestras leyes, ya no sé si sea lo mejor, o si de plano votar por quien considere menos pior, puesto que corro el riesgo de que con un solo voto quede alguien que de plano no sólo no me convenza o considere poco apto para el puesto, sino alguien que represente, a mi perspectiva o a la de ustedes, un peligro que quede en un curul. Así pues, puede ser contraproducente el ejercer nuestro derecho a no votar por nadie.

Mucho se habla de que la población tiene derecho a exigir a sus elegidos, pero ¿qué herramientas tenemos sino nuestro voto? No hay posibilidades de demanda, recordemos que están protegidos por la misma ley, hay “impunidad política”, pero tal parece que el voto también es bloqueado y acaba favoreciendo a uno u otro partido, cuando en realidad, ninguno ha demostrado un franco interés en trabajar en pro de México, viviendo en auténticos pleitos de vecidad.

Realmente, ya muero por poderme volver a dormir y regresar a mi sueño, aun creo que en nuestro país se puede llegar a vivir así, situación que no alcanzaremos hasta que no pongamos todos no uno, sino cientos de granos de arena, de tal modo que no importen los vientos que nuestros políticos ejerzan, el castillo los tolere, pero basta de esperar sentados a esperar el cambio, basta de esperar que sea otro quien lo realice cuando está en nuestras manos cambiar nuestro metro cuadrado, si todos trabajamos no hay posibilidad de derrota, y así cualquier partido político, gane el que gane sabremos que su candidato hará todo lo que esté en sus manos por sacar adelante a su nación.

Si hay algun político leyendo esto y que no sea como el 99.99% de los que se ajustan al saco, creo que su labor es titánica, luchando contra las corrientes desde adentro, sé que no se sentirá ofendido por mis comentarios ya que en su pelea seguramente estará el mejorar la calidad de quienes deciden nuestras leyes, de quienes nos gobiernan.

Sin más por el momento me despido, recordándoles que decidan lo que decidan, acudan a las urnas, a votar o a anular, piensen bien lo que harán, pero que sean activos, ¡BASTA YA DE LA PASIVIDAD CIUDADANA!


may 25 2009

elecciones 2009, no se por quien votar…

Roberto

Después de haber vivido las elecciones del 2000, inclusive ya menos concurridas las del 2006, México se revuelca hoy en el chiquero de la hipocresía política, dónde honestamente no encuentro para donde mirar, unos partidos prometen solo trabajar durante el tiempo de la campaña y llegan con propuestas electorales  tan creativas e inéditas como el hecho que todos sabemos pero nadie practicamos de que tenemos que comprar productos nacionales,  se rompieron la cabeza pensando en propuestas tan profundas, trascendentes y originales.

Por otro lado tenemos propuestas de niños fresas, que nunca han carecido de nada, que es probable que ni siquiera sepan cuanto cuesta una medicina y que ponen risas dignas de una mala película de terror. También nos encontramos a los partidos más pequeños, que para mí lo único que hacen es debilitar aún más la credibilidad que los mexicanos tenemos en nuestros políticos, y que ante la falta de una identidad bien definida, eligen algunos de ellos (PT y Convergencia) un mismo líder o mesías, encontrandolo en Andrés Manuel “El Peje” López Obrador, independientemente de que no comulgue con él, no puedo entender como dos partidos políticos que se dicen “independientes” pueden promover una misma figura con la única intención de justificar su existencia dentro de las casillas electorales y por ende su partida monetaria, sigo siendo de la creencia de que con tres partidos políticos tenemos y de sobra, y que se gasta demasiado dinero en campañas políticas y poco en acciones realmente importantes.

Quise dejar al último la guerra de desacreditación que se tiene entre el PAN y el PRI, en realidad cuando no se tiene mucho que decir o argumentos realistas, lo único que nos queda es dar patadas de ahogados y buscar dar el golpe más certero al del enfrente, recordandome el clásico de Topo Gigio “lo dije yo primero”, que si son dinosaurios, que si nos desacreditan, que si son un nuevo partido, que sino lo son y tienen mañas antiguas, que si censuran… ¡ya basta! los mexicanos necesitamos gente madura dentro de la cámara de Senadores y Diputados, no una serie de pelagatos que únicamente pueden jugar a las traes y calentar los curules.

No solía ser tan pesimista, en realidad podría decirse que si tengo mis preferencias partidistas, que ahorita no vienen al caso, porque en realidad no encuentro ninguna propuesta que me insipire a asistir a las urnas, no quiero caer en la costumbre de votar por el partido que se ha llevado por muchas ocasiones mi voto solo por el efecto de la costumbre, pero realmente hoy por hoy ninguno me ha convencido, y no sé si hago bien votando por el “menos peor”, sé que mi ausentismo en las urnas es aún más dañino y no pienso faltar a la cita, pero confieso que lo hago indeciso, decepcionado y poco esperanzado ante la incapacidad de nuestros legisladores de sentarse a dialogar, sin importar el color del partido que representan y que para colmo, muchas veces ni siquiera tienen esa camisa bien puesta, únicamente la utilizaron para llegar a recibir su bono navideño…

“Los mexicanos tenemos el gobierno que merecemos” he escuchado decir, tal vez pueda coincidir con la idea, pero no encuentro la forma real de hacer que esto cambie, mi voto puede ser una pantalla ante lo que realmente siento, y ¿quién me escuchará en realidad?, sé que este blog tiene una audiencia mínima, es más nula, lo escribo para mí y sólo para mí, pero tengo la esperanza de que alguien que sepa que hacer me lea y me lo diga, en realidad quiero que México salga adelante, se levante y logre ser la gran nación que yo se puede lograrse, tiene la gente y los recursos, sólo hace falta tener el coraje para lograrlo. Soy consciente de que no sólo depende de nuestros gobernantes y políticos, cada uno de nosotros debe cooperar para lograrlo, y día a día me comprometo con ese compromiso, aun cuando en ocasiones me dasalienten quienes a quienes elegimos para que nos representen y que en general es lo último que hacen.