Me topo con una noticia que me deja impresionado, 3200 año de historia dañados por una gamberrada, y es que según una nota en El Universal, un total de 23 piezas arqueológicas de la cultura Olmeca del Parque Museo La Venta, fueron rociadas con una sustancia líquida, causándoles daños irreversibles, a manos de integrantes de una secta religiosa, entre ellos una mujer estadounidense.
Entre las estela, hay tres colosales cabezas, que fueron roceadas con un líquido a base de aceite, sal y jugo de uva, causándoles un daño irreversible, según comenta para el periódico el delegado del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), Juan Antonio Ferrer y la directora del Instituto de Cultura de Tabasco (ICT), Norma Cárdenas Zurita.
Como debe de ser y espero se cumpla, las tres personas que realizaron este acto vandálico fueron detenidas y serán entregadas a la Procaduría General de la República, al tratarse de un daño al patrimonio nacional, lo cual constituye un delito federal. Según los agresores, forman parte de una secta religiosa denominada Nueva Generación, y entre ellos está un ministro de culto y una mujer de nacionalidad estadouindense con acento cubano, así como dos tabasqueños, uno de ellos erradicado en Miami, al igual que la extranjera antes comentada.
La justificación, si se puede decir que tiene una este acto al cual no le encuentro calificativo, fue un ritual por la sanación y la paz del mundo, pero no explican que tiene que ver esto con las estelas de la civilizción Olmeca de 3,200 años de antigüedad, que han soportado huracanes, terremotos, guerras, y ahora “rituales”. El hecho fue bien premeditado, puesto que los maleantes (por no poner cosas peores) aprovecharon los lapsos de 20 minutos en que cada pieza se encuentra sin vigilancia, pues el tiempo aproximado en que pasa un vigilante a cada una en el rondín acostumbrado.
Recordemos que las piezas, fueron encontradas en la zona arqueológica de La Venta, en Huimanguillo, Tabasco, y transladadas al Parque Museo La Venta, donde se encuentran distribuidos 50 monumentos, a propuesta del diseñador del Parque, el poeta Carlos Pellicer.
Calculan el INAH y el ICT que los daños económicos ascienten a trescientos mil pesos, y queserá lo que se erogue para que un grupo de especialistas pueda limpiar y reparar las piezas dañadas. “Los monumentos serán intervenidos tantas veces sean necesarias para retirar la mancha residual, en virtud de que se desconoce la profundidad alcanzada de las sustancias vertidas”.
Fuente: El Universal