¡casarse es sano! y faltan 50 días…
Pues sí ya estamos a 50 días de la boda, así que si hace 50 días escribí el post de “Numeralia” tenía al menos que hacer lo propio el día de hoy, el día -50… chaca cha chan!
Pero bueno, contrario a lo que muchos piensan, el casarse resulta ser sano, en particular los hombres nos vemos beneficiados, así que aunque no lo crean ¡lo hago por mi salud! Resulta que ayer leía una serie de artículos publicados en un blog llamado Genciencia, uno de mis sitios preferidos para saciar la ociosidad y de paso aprender curiosidades científicas, como esta.
Pues sí, en el primer artículo nos menciona algunas observaciones realizadas en el Parlamento Inglés, cuando el médico William Farr utilizó en forma creativa los datos del registro civil y no como aquí, que solo sirven para burocratizar todo… bueno regresemos después de mi autocrítica a las estadísticas mexicanas. Farr se dió cuenta entre otras cosas curiosas que las personas casadas tienden a vivir más que las solteras, contradiciendo al matemático francés Antonie Deparcieux, quien junto con otros contemporáneos pensaban que el celibato era “digno” de longevidad.
Esto provocó que algunos científicos plantearan que dichas ventajas se debían a la selección natural, al grado que el matemático Turksma afirmara que en general aquellos que tienen menor vitalidad, tienden a ser solteros. Recordemos que las hembras en los animales siempre se quedan con el más fuerte (empiezo a creer que Talia requiere lentes).
Algunos estudios acerca de los viudos concluyen que el fallecimiento de los hombres aumenta casi un 40% posterior a la muerte de la esposa y que luego se estabiliza (hipótesis alocada: a los 6 meses, pasado el luto, ya compraron un deportivo y suben chicas con bikini), en sí el artículo al que hace referencia Sergio Parra, autor de Genciencia, menciona cambios en la alimentación de los viudos y sería lógico pensar otros cambios que repercuten en su salud y que al paso del tiempo se corrigen.
Contrario a los chistes machistas (y a la realidad de muchos), casarse parece ser más barato que soltero, por lo pronto eso (espero) se verá reflejado en el compromiso mutuo del pago de la renta, el agua, la luz y otros servicios; además de que las compras de víveres no aumentan en mucho su cantidad y por el contrario se aprovecha más, no que uno solo muchas veces no alcanza a aprovechar toda el contenido de la lata, la fruta, etc. (Además tomando en cuenta que ella me va a mantener… pero ¡sssh!)
En teoría, el hombre deja de tomar actitudes de riesgo, es más cuidadoso en su salud, entre otras cosas, lo que debemos agradecer a las mujeres. El problema según veo yo es que ahora son ellas quienes tienden a realizar actividades de riesgo, así que habrá un momento en que tal vez se potencialice y ¡¡¡PUM!!! ¡Los “débiles” repoblaremos el mundo! JA JA JA!
Un beneficio sí no voy a tener, dicen que casarse con una mujer más joven potencializa los efectos y pues no creo que la diferencia de meses sea válida, ni modo, no todo se puede en esta vida, pero eso sí ¡En 50 días estaré gozando de una inversión que me dará 7 años más de vida!









