renovando la memoria…
Llevo ya algún tiempo sin actualizar este espacio y no porque hubiesen pocas cosas que escribir, antes bien todo lo contrario, han sido tantos los sucesos que tal vez no tenga palabras para describirlas y mucho menos tiempo para hacerlo, pero hoy, un día un poco frío en que se me antoja un café bien caliente con un poco de brandy para escribir, es que he decidido hacerlo.
Empecemos pues, aún sin el café ni el brandy, tal vez más al rato…
Tal vez lo más notorio para cualquiera es que el año en las fechas de los artículos tiene un cambio importante, hemos cambiado al 2010, pero esto si bien resulta muy importante para mí, creo que poco se entendería la trascendencia si no empezamos en el clásico órden cronológico (a la inversa que en cualquier blog).
El último post no automático que había escrito (excepto el video), procede de inicios de diciembre, pues bien, resulta que ese mes estuvo lleno de emociones y sucesos importantes, no quiero hacer de este post, una epístola, así es que iniciaré por intentar hacer un resumen.
Los primeros quince días estuvieron un tanto cuanto llenos de tensión ya que tenía que terminar el protocolo de mi tesis de maestría, y posterior a ello presentarla ante el Comité de Investigación, puedo resumir que no me fue mal, como era de esperarse tuve críticas, pero más constructivas que destructivas, así es que fue una experiencia fructífera.
Posterior a ello vinieron las vacaciones y con ellas las celebraciones y emociones, en primer lugar la Torrada, que aunque llegamos después fue el inicio para convivir con mis primos dos días después en casa de Mariana, hacía tiempo que no platicábamos, la pasamos bien, creo que quedó claro cuando salíamos de su casa a las 4.30 am
La Navidad fue especial, por primera vez segunda vez (la primera fue en Durango), que pasaba con Talia, pero si la primera que festejábamos juntos con nuestras familias, así que digamos que este fue un evento que para mí significó muchísimo, la oportunidad de convivir con la persona que quiero para compartir el resto de mi vida y además hacerlo con mi familia, que para mí es algo primordial, y con la de ella, que sé que para ella significa lo mismo y por ende es también importante para mí. Posterior a ello, fuimos a casa de mi madrina para darles un abrazo y al día siguiente comimos en casa de mi hermano Rodrigo, nuevamente me acompaño Talia.
Pero estas fechas estuvieron precedidas por otro acontecimiento importante, después de haber creído que jamás podría darle el “tradicional” anillo de compromiso, logre reunir lo que necesitaba para comprarlo, y es que más allá del costo, este símbolo representó para mí algo más. Habíamos acordado que no era necesaria la joya para comprometernos, pero yo sabía que par
a ella significaba una gran ilusión y por eso se conviritió en una meta para mí y no quería que fuera una más de las de siempre, así que cuando pude hacerlo, busqué una, que aunque no fuese carísima, no fuese la tradicional argolla de compromiso, y por fin pude ver su carita iluminarse el 23 de diciembre.
Cometí esta falta cronológica en forma intencional, ya que el 26 de diciembre sería el día más importante de estos, era el momento en que yo acudía a su casa a pedir su mano, es cierto, tal vez sólo era un acto meramente protocolario ante algo que ya estaba definido, pero en el fondo para todos, para ella, para mi familia, para su familia y para mí fue un día especial. Escribí más de 14 páginas en las que traté, infructuosamente, de sintetizar lo que mi vida ha sido desde que la encontré, creo que pocos faltaron de llorar, pero al menos yo he de confesarlo, no logré contener las lágrimas, ese día, oficialmente comenzaba la cuenta regresiva.
El resto, podríamos decir que fueron las vacaciones habituales, excepto que por primera vez, estaba con Talia para recibir el año nuevo, después de cenar con mis papás, me fui para recibir junto a ella el año que será, sin duda, nuestro año.
En fin, esta semana no tuvo nada de particular, simplemente fue una semana más en el retorno al trabajo, pero en pocas palabras, aunque 10 días después… ¡Feliz Año 2010, nuestro año!
vamos pastores vamos… al centro comercial

Para ser sinceros, no sé con cuanta ilusión esperé la Navidad este año, es más, ya no sé si me ilusiona que estas fechas lleguen. No se confundan, no soy un personaje surgido del genio literario de Charles Dickens, soy simpemente alguien que hoy le dió por pensar, justo el día de Noche Buena, en el siginificado de estas fechas.
Si nos remontamos a los orígenes de la celebración, veremos, como todos saben, que tiene un principio religioso, es una celebración meramente cristiana, donde se conmemora el nacimiento de Jesús, guarda relación con la celebración romana del Saturno, aunque no está claro el origen real del por qué el 25 de diciembre, y curiosamente también coincide con fiestas importantes para los germanos, mexicas, incas, entre otros. Por cálculos basados en los evangelios y otros hallazgos, debemos pensar que en realidad ocurrió aproximádamente en Septiembre.
En cada lugar del mundo, a la celebración de la navidad se le ha dado un toque especial, aunque cada vez más vemos una mezcla de los mismos, siendo tal vez otra manifestación de la ya tan mentada globalización, tristemente, ganando el toque consumista de la misma, y es ahí donde surge mi antipatía por estas fiestas, y no por una concordancia directa con el Grinch de Dr. Seuss.
Con miedo a sonar moralista, o a que mi artículo resulte un tanto rosa, la verdad es que la Navidad ha perdido su valor esencial, en menos de un dos por tres quedan olvidadas todas las promesas, los buenos deseos y la fraternidad, los únicos beneficiados de estas fechas son los comercios (que conste que no tengo nada en contra de sus subsitencia). Se nos menciona Navidad y sólo pensamos en los regalos que hay que comprar y en desear que los que recibamos sean tan buenos como los que damos.
Los niños cada vez menos disfrutan de la colocación de Nacimientos (Belenes en España). Las posadas, más que un evento religioso o al menos un momento de sana convivencia, se han vuelto el momento idóneo para aumentar, con un buen pretexto, el nivel de OH en nuestra sangre, ¡no hay ponche sin piquete!
Las compañías televisoras aprovechan sus mensajes navideños, como una estrategia para vender sus productos, las casas de juguetes hacen ver a los niños que sin el juguete más caro no hay una navidad real, poniendo en jaque a sus papás a la hora de colaboraro con el Niño Dios y/o Papá Noel… ¡rayos! no olvidemos que ¡ya están incluidos y de paquete los Reyes Magos!
En nuestro país, aún se respeta algo el sentido familiar de las fechas, pero tristemente, como el día de la madre, parece ocupar poco a poco el único día familiar y solo queda en mi colección de frases trilladas: “que todos los días del año sean Navidad.” Gracias a Dios, mi familia se mantiene unida, y esta fecha únicamente es pretexto para una cena especial y no para nuestra reunión.
En fin, los dejo, tengo que ir a buscar lo últimos regalos, esperando que en esta ocasión por fin me regalen el televisor de plasma de 32″ (mínimo). Bueno, ya hablando en serio, los dejo deseándoles, sinceramente, una muy Feliz Navidad.
Roberto Scrooge Sánchez








