jun 23 2010

no le agradezco a mi padre…

Roberto

Ya he insistido que soy “antifechas conmemorativas”, tal es así que aunque mi teléfono me recordó 24 horas antes que el domingo sería el día del padre y olvidé felicitarlo, mejor estabamos mi papá y yo parados frente al televisor viendo como Italia iba perdiendo (aunque temporalmente) ante un “débil” equipo de Nueva Zelanda. La felicitación llegaría casi hasta la hora de la comida que me vino el destello de dicha fecha, curiosamente con algo de culpabilidad, pero tranquilo porque sé que él comparte ese pensamiento de que las fechas establecidas no dejan de ser en escencia comerciales, además de un pretexto perfecto para olvidar al “celebrado” el resto del año.

Pero tal vez guiado por todas las circunstancias que se han presentado en mi vida personal/profesional me he encontrado bastante filosófico últimamente. Dentro de lo que más recurre a mi mente están mis padres, a ellos les debo todo, más allá de haberme concebido, mis padres me brindaron compañía, consuelo, consejo, apapacho y regaño, formando en gran parte lo que soy (atribúyanse los defectos a mi persona). Resulta que lo que siento por ellos se puede resumir en una frase súmamente corta, los amo. Dicha oración debería ser suficiente para expresar mi agradecimiento por esos momentos de angustia que les hice pasar, por las alegrías me brindaron, por los consejos que me orientaron, por los castigos que me corrigieron, por el perdón que me dieron y por todo aquello que el tiempo no me permite escribir; debería ser suficiente la palabra amor para describirlo, pero lamentablemente ha sido muy quemada, fácilmente la encontramos ligada a situaciones mercantiles, tarjetas, muñecos e inclusive hamburguesas, hemos ido deteriorando una de las palabras más bellas que existen en nuestro vocabulario, para que ahora al decirla suene tan cotidiana, que no signifique nada.

En todo este ir y venir de pensamientos, se me ocurrió una idea un poco loca: ¿Qué no le agradecería a mis padres? En realidad no encontré nada que pudiese poner en la lista, pero sin duda alguna puede recolectar unas cuantas cosas que tal vez parezcan chuscas y de hecho realmente lo son, porque en realidad, bajo ese planteamiento, les doy las gracias que hayan sido así:

  • En definitiva no puedo agradecerles que me hayan enseñado a ser responsable, en este mundo he aprendido que le va mejor a quien no trabaja. El cielo no es de los trabajadores, sino de los más vivos.
  • ¿Por qué me hicieron honesto? Cuesta luego mucho trabajo salir adelante, ¿no entienden que el que no tranza no avanza?
  • No debieron enseñarme a ayudar, ¡das la mano y te tienden el pie! Y para el colmo, luego nadie te lo agrace
  • ¿Cómo se les ocurrió la idea de la nobleza? ¿No ven que parece que aquí ser noble es sinónimo de ser pendejo?
  • ¿Hacer las cosas bien? ¿Para qué? Nadie aprecia el esfuerzo, ¡es igual o mejor calificado lo que se hace al ahí se va!

En este mundo paradójico, mis padres me educaron a ser como se debe ser, olvidaron que el las leyes que rigen la realidad son totalmente opuestas. ¿Se los reprocho? No, la verdad es que mil veces prefiero sufrir dolores de cabeza por ver injusticias, que perder el sueño (aunque luego parece que ni eso les pasa) como aquellos que hicieron las cosas mal, estoy seguro que aquien obra mal les salen hemorroides.

Por cierto, tras dos días de retraso, ¡feliz día del padre! Especialmente a todos aquellos que educan a sus hijos en el deber ser y no en el conviene ser, estoy convencido de que algún día esto ha de cambiar.


may 10 2010

en contra de lo que pienso ¡feliz día de las madres!

Roberto

Faltan diez minutos para que den las tres de la mañana, Cousteau y yo hemos dado vueltas en la cama y el buscando el área del piso más fresca y ni con el ventilador y la ventana abierta logramos conciliar el sueño, han pasado ya más de 2 horas y media desde que me vine a mi habitación dispuesto a dormir, que apagué la luz y no lo he conseguido, así es que decidí prender la computadora y escribir.

Primero pensé en cuál de los blogs escribir, si en Medtropoli.net donde tengo dos o tres temas en mente que desarrollar, si en el de Medicina Integrada (uno de los temas de Medtropoli.net bien puede adaptarse a la especialidad y la A.M.M.I.) o aquí en la borla, pero cuando prendí la computadora y abrí el navegador entró como siempre a Google, la página que tengo de inicio y ahí me encontré que el logo (conocido también como Doodle)  esta vez estaba adornado con flores, tulipanes para ser precisos (un poco fuera de temporada por cierto) que suplían a “l” y la “e” del logotipo, además de estar todo de rosa, cuando puse el cursor sobre él, aparecía el letrero de feliz día de las madres.

Pues bien, siempre he estado en contra de las fechas conmemorativas de algo, como por ejemplo el día del amor y la amistad, el día de la mujer, el día del padre y en este caso el día de la madre, por considerar que son primero que nada, meramente comerciales, desde un mes antes y en ocasiones mucho más, las tiendas departamentales y marcas de diferentes índoles empiezan a bombardearnos con campañas publicitarias para festejar esa fecha; pero partícularmente mi oposición a estas fechas estipuladas esta basada en que considero que fijar un día para algo en particular, justifica el olvido durante el resto del año de dicha persona. Por ahí algunos tweets míos giran en torno a ello en los días de la mujer

Pero, como no hay agnóstico que no termine de hablar de Dios, no hay quien vaya en contra de las fechas que no termine por hablar de aquella a quien se festeja y en este caso me toca a mí hablar del tema y por ende para terminar de mi madre. (Veáse el enlace, año con año me sucede)

Si bien casi siempre uso la palabra mamá o mami para referirme a quien me regaló la vida, uso también la palabra madre a veces cuando hablo de ella, aunque me resulta un poco brusca en ocasiones, tal vez debido a que en México hemos de utilizarla con frecuencia buscando agraviar o insultar a otro, sin duda alguna por que esa palabra de 5 letras comprende para nosotros un elemento fundamental en nuestras familias, pero como mexicanos estamos llenos de contradicciones. Nada nos enchila más que nos recuerden a nuestra progenitora, ya sea en un “chinga tu madre” directo o con una tonadita que seguramente acaba de llegar a sus mentes, en ipso facto nos detenemos, como en autorreflejo contestamos la mentada e inclusive nos valentonamos y retamos a quien nos insultó de tan grave manera. Pero decía que somos un mar de contradicciones porque también en México llegamos a olvidar a nuestras madres con singular alegría, no es difícil encontrarse a mujeres que dieron a luz a más de un hijo pero que en su vejez no los ven. Es triste para mí como médico encontrarme en el abandono a mujeres de edad avanzada hospitalizadas o ingresadas en instituciones para adultos mayores que nunca son visitadas por sus hijos, hijos que seguramente cuando les hacen una señal consistente en la flexión del codo pasando la mano por detrás de la cabeza, se enojan y le dicen al agresor que con su “jefecita linda” no se metan. Es por ello que estoy en contra de fechas conmemorativas como esta.

Pues bien, hablaré un poco de mi madre, de mi mamá, esa mujer que me dió la vida y no solo por haberme concebido dentro de su vientre, me dió la vida porque día a día me enseño a ser quien soy, me formó tan autosuficiente que pude alejarme del nido, no sin nostalgia, pero si con la capacidad de subsistir ante cualquier adversidad. Fue mi madre quien pasó horas de desvelo junto a mí cuando estuve enfermo y he de confesar que fueron muchas, muchas noches. Fue ella quien me regañó y corrigió en cada uno de mis errores y aún continúa haciéndolo y ruego al cielo porque siga pasando mucho tiempo más.

Hoy es el 5º día de las madres consecutivo que no estoy con ella, no significa que en cinco años no nos viéramos, porque afortunadamente me hizo independiente, pero muy de mi familia, así que debo seguir buscándola, la extraño y trato de volver al nido cada vez que puedo. Pero recalcó el tiempo, porque recuerdo aún los días en que en la primaria realizábamos el festival del día de las madres, me recuerdo vestido de gala, con mis pantalones blancos, mi camisa blanca y el saco azul marino, con un filo rojo y botones dorados, esperando a que mi madre saliera del auditorio para entregarle una rosa roja. Inclusive recuerdo que en una de esas ocasiones, fuimos después a comer a un restaurante, el cual ya cambio de domicilio y no digo su nombre pues no me pagarán regalías y nos acompañaban mi abuela, quien casi siempre acudió con mi mamá a mis festivales y que durante mucho tiempo estuvo con nosotros domingo a domingo, mi padrino, quien en el aquel entonces era su novia, ahora mi tía. En aquel restaurante estaba Hugo Sánchez y en medio del jolgorio por la presencia del jugador (en aquél entonces en la cima, jugando en el Real Madrid y año de México ’86), a quien le pedí un autógrafo que ya no sé dónde quedó, festejabamos a mi mamá y mi abuela.

Recalqué la presencia de mi abuela en mi familia, pues sí, lo hice en forma intencional, puesto que mi mamá me enseñó, a través de la paciencia que le tuvo y le tiene aún a su propia madre, la imporancia que tiene la familia, hoy mi abuela tiene demencia, tal vez con quien más descargue sus ataques sea con su hija mayor, ella, quien durante cientos de fines de semana y muchos días entre semana, la acompañaba, la oía, la “aguantaba”, porque he de subrayar que mi abuela siempre tuvo un carácter especial, aún así mi mamá nos enseñó a quererla, a amarla y respetarla. Todos sus hijos se enojaron más de una vez con ella, inclusive mi mamá, todos dejaron de verla un rato, pero mi familia se matuvo, acudíamos al menos cada domingo a su casa, la recogíamos, ibamos a misa e inclusive al supermercado con ella, después a comer, eramos como un reloj, casi siempre a los mismos restaurantes y pobre de nosotros si la dejábamos y no pasábamos todavía un rato más a su casa.

Pues bien, esa mujer que parece casi un demonio, es una de mis mayores adoraciones, es tal vez la razón principal por la que me interesa la Geriatría y fue también sostén de mi casa cuando más se le necesitó, a ella en gran parte le debo también la vida, no solo por ser la madre de mi madre y que por ende, sin ella, no hay que ser Darwin para saberlo, yo no existiría, sino porque cuando mis padres requirieron de su ayuda para sacarme adelante en mi salud, estuvo presente.

Es así, que yo concibo a las madres como el centro de las familias, como el pilar sobre el cual se sostiene toda la estructura, como la espina dorsal de un gran edificio, por ello no creo en que merezcan sólamente un día, para mí deberían ser festejadas los 365 días del año y es también por ello que busqué en mi pareja, una mujer que tuviera el carácter suficiente para sacar a mi familia adelante, no porque no piense yo ser parte de ella, sino porque así como hizo mi padre, necesitaré de sus compañía y de su impulso para continuar la batalla que día a día, se torna más difícil.

Así pues que ¡Feliz Día de las Madres! en particular a tí mamá, a quien te debo todo, no solo la vida, sino ser quien soy.

Te ama,

Bo


may 10 2009

madres..

Roberto

El fin de semana llega a su fin (aunque yo generalmente establezco que la semana empieza en domingo, así que llegó desde ayer… oops!) Como sea, los dos días estipulados para descansar y dedicarse al reposo han sido vagamente utilizados para dicho fin, entre otras cosas porque como ya había comentado quien me ayuda en casa dejo de asistir, supongo yo influenciada por la Influenza, así que tenía mucho que hacer, me puse el mandil, el paliacate sobre la cabeza, un poco de salsa y a barrer, sacudir, trapear y recoger, luego a limpiar el refrigerador, la estufa y mientras esto yo hacía la lavadora arremetía contra la ropa de la semana, así que este domigo ha sido de limpieza absoluta, los días que no he podido ir al gimnasio quedan más que compensados con haber movido todos mis sillones y levantado todos los tapetes y sillas para que el piso quedara tan limpio que pudiera comer sobre él (evite realizar la prueba pues tendría que limpiarlo nuevamente).

Pero no entré a la borla sólo para comentarles de mis actividades domésticas, puesto que además no estoy ofertando mis servicios como señorito de limpieza (aunque si se siguen negando los ingresos, pronto hallarán mi anuncio). El motivo que me ha traído a entrar el día de hoy a describir es que hoy es el “Día de las Madres”, como ya lo he comentado muchas veces, no soy partidario de las fechas que buscan más un interés económico y comercial que un beneficio para la población, y que en base a ellas se justifica el olvido durante el resto del año de aquello que festejamos, en este caso, justifica que todos los días excepto el 10 de mayo ni nos acordemos que algún día alguien nos trajo en su vientre, y lo que es aún más memorable, que soportó todas las tormentas que se le vinieron encima, simplemente por el hecho de sacar adelante a su(s) hijo(a)(s).

En fin, pero si estoy en contra, ¿por qué escribir?. En definitiva el mundo es curioso y mi mente aún más, aun ni siquiera yo entiendo que hago sentado frente a este teclado, sería una mentira si les dijera que aún estando en contra de las fechas estipuladas por quién sabe que sujeto (¿por qué hoy no mañana o ayer?). Pues bien, el motivo es que aunque esté en contra de las fechas establecidas, no puedo dejar de felicitar a mi mamá, tal vez porque de todos modos, al igual que el cumpleaños, es un pretexto más para hacerle un pequeño homenaje, aunque, si han leído por ahí algún otro de mis artículos, verán que siempre que puedo me refiero a ella.  Y es que mi mamá ha sido y será sin lugar a dudas una de las personas que más han marcado mi vida, de esas que se cuentan con los dedos de una mano y sobran cuatro, mi madre es realmente única, no sólo por haberme llevado en su vientre, o por ser quien cuidara de mi en mi niñez, sino porque sin habernos dado el título nos hemos llegado a convertir en amigos y cómplices, no sólo de travesuras sino también en aquellos momentos que para alguno de los dos, o para ambos, las situaciones han sido muy difíciles.

Mi mamá, más allá de la figura tradicional de la madre que cubre a su hijo bajo su regazo, ha sido la que dándome libre albedrío me ha apoyado en cuanta locura me propongo, brindándome siempre su mano y su consejo, dándome consuelo en los momentos de desesperación y ¿por qué no decirlo? su regaño, que aunque no todas las veces bien recibido en el momento, siempre útil y formador.

En fin, no quiero llenar de letras vacías este espacio, simplemente quiero felicitar a mi mamá, darle las gracias por hacerme quien soy, y que aunque yo sé que soy el responsable de los actos, logros y fracasos de mi vida, ella siempre será el mejor cimiento que pude encontrar para empezar a levantar mi porvenir.

Aprovecho para felicitar a todas las madres, mamás, mamis, mamacitas, mamasotas, mamichulas, mamiringas, mamérrimas, mamotas, mamitas… Besos y abrazos antes de que acabe!