emergiendo de la obscuridad
Este mes no ha sido precisamente tan activo como los dos previos, esto tal vez a que hay muchas cosas que se han interpuesto en mi computadora y yo, en primer lugar están pintando el departamento, lo que me ha obligado a ir cambiando los muebles de lugar en forma constante, dándome poco espacio para moverme y de hecho casi hasta yo me salgo de él. Por otro lado la semana pasada estuve ocupado tanto en la mañana como en la tarde, así que las oportunidades de sentarme tranquilamente frente al monitor y poner mis dedos sobre el teclado han sido escasas.
Pero mi falta de productividad en el blog no está íntimamente relacionada a la falta de situaciones que contar, ciertamente este es un espacio libre y público, y no quiero ventilar gran parte de mi vida privada, pues para mi eso es, privada, pero por otro lado, ¿para qué es un blog personal sino para desahogarse un poco?
Ya en una ocasión hable de lo adictivo que puede ser el poder y sus consecuencias, pues bien quiero retomar un poco esta situación, y es que creo que es un problema que podemos ver en forma recurrente en nuestras vidas, día a día, y que en cierta manera ha sido tanta la frecuencia con que yo he sido testigo del fenómeno, que pronto obtendré maestría.
No quiero poner nombres, en primer lugar por respeto, y en segundo lugar, para no herir a susceptibles, aun así puede que mis comentarios resulten muy directos, o que a quien nos conozca no le cueste deducir personalidades, pero al menos no lo doy a conocer a quien no lo sepa.
La semana pasada fue un momento de enfrentamientos, en donde por pedir se me pagara una deuda de más de un año, asunto de un ámbito externo a mi trabajo, lo convirtieron en algo laboral, de la manga se sacaron que debo respetar a la gente únicamente por su título nobiliario, que antes que nada, sabemos que fue otorgado, no por méritos propios, sino por conocidos y en esta semana descubro que además por jugar malas pasadas, ocultado sus movimientos cuando todos nos habíamos puesto en común acuerdo de manejarlo en forma conjunta. La verdad no creo que un título sea motivo de respeto, sobre todo cuando no tiene un respaldo atrás, es decir ningún título nobiliario, ni el dinero, ni nada podrá comprar el respeto que uno como persona puede ganarse.
Ahora a esto le sumamos, que se me reclamaron cosas que ni al caso, como estár intentando desplazar a mi “líder” de su puesto, siendo que no hay nada más allá de la realidad, la verdad es que su coordinación es algo que no embona en nada con mi vocación y mis gustos, el estar metido en los rollos de papelería y tramitología la verdad no es mi hit, y mucho menos para ponerme a “conspirar” en contra de nadie, esto empieza a tomar tintes de paranoia, que además se une a cambios bruscos de humor y contradicción en opiniones, instrucciones, órdenes, bla, bla, bla.
En fin, un asunto que además de haber sido originado de un favor realizado, representaba una responsabilidad con muchas personas, al ser dinero no solo mío sino de otros tantos, fue elevado a un asunto personal y profesional, trascendiendo a los demás miembros del equipo de trabajo. Creo que lejos de mostrar madurez ante un puesto, del cual presume su envestidura, demuestra incapacidad para ejercer una coordinación, y lejos estoy yo de pretender tomarla.
Pero bueno, creo que además es injusto cargar la falta de actividad de un equipo sobre una sola persona, y mucho menos, perdóneme jefecito, si no es el capitán del equipo, en una clínica como la nuestra, debemos promocionar el envío de pacientes entre las difrentes unidades de salud de primer contacto, si yo no puedo salir, ni nadie del equipo entonces, ¿quién debe de hacerlo?, ¿quién dijo que lo haría? Yo no tengo ningún problema en ir y dar las pláticas a pacientes y médicos, pero se me ha dicho que lo hará un comité especial, el cual no he visto formado. Es cierto que digo que me aburro, porque no hay nada que hacer en ocasiones, y he propuesto ir a las clínicas, y siempre se me dice “eeeh… lo tengo agendado”.
En un equipo, si quiere llamarse así, debe haber unión entre sus miembros, y lejos de ver esto como una fuerza parece ser que se ha interpredado como una amenaza, ya que sueña como gran dictador en la eterna postulación y el constante peligro, cito sus palabras, de un golpe de estado. Entiendo también que como parte intrínseca de su puesto debe salir, hacer varios trámites burocráticos, etc. situación que precisamente es la que no me llama la atención, pero creo que etamos lejos de que sea necesario hacer tantas salidas como usted menciona, y mucho me temo, que para que las cosas funcionen, generalmente debe estar el jefe presente, ningún negocio sobrevive sin supervisión, afortunadamente este no fue nuestro caso, pero lo triste es que juzgue nuestro desempeño sin conocerlo siquiera.
En fin, he liberado un poco de mi enojo, el resto acostumbro hacerlo en el gimnasio, contra las pesas, poleas, etc. así que no planeo cansarlos más, ojalá no les haya aburrido mi explosión, que traté fuera mesurada, y espero que si la lee quien debe hacerlo, vea que ha hecho en un vaso una tormenta.







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