jul 25 2009

filosofando melancoleando…

Roberto

El sueño ya me gana, pero no quise dejar pasar hasta mañana o más bien debería decir hasta la mañana, para comentar un par de líneas.

Hace unas 4 horas que llegue a casa, y debo subrayar que escribo casa con un sentido de identidad y propiedad, la casa de mis padres es a la única que hoy por hoy puedo llamar casa, espero pronto poder decir ello de un lugar en donde forme yo una familia. He insistido mucho en que me gusta Aguascalientes y en definitiva no reniego de esa maravillosa ciudad ni de su gente, no tendría cara, además de que es cierto que me siento muy agusto ahí, pero eso no podrá nunca suplantar lo que estas cuatro paredes significan para mí, son mi vida, mi historia, en fin son una parte invaloable de mí.

Mi departamento, en definitiva es un lugar agradable, pero que se transforma en un 100% cuando esta lleno de mi familia o cuando Talia esta ahí, sino, simplemente es un techo y cuatro paredes cómodamente amuebladas, dónde paso momentos tranquilo, descanso y Cousteau y yo hacemos nuestra vida, pero aún creo que no puedo llamarlo hogar, o como yo en una forma más coloquial lo conozco… casa.

En fin, suspendo un momento la melancolía, estoy seguro que en esta semana vendrán varios momentos de estos, ya sea entorno a la cirugía o en relación a mi familia, espero hablar muy poco de mi trabajo, no porque no me guste, sino porque prentendo descansar un momento de ello, pero me temo que no lo lograré al 100%.

En fin, ¡buenas noches y hasta la mañana! (Lo bueno es que serían un par de líneas… yo y mi bocota)


oct 6 2007

hogar… dulce hogar

Roberto

Desde que era pequeño, o bueno desde que tenía conciencia de la situación en la que vivíamos, yo había decidido que cuando me independizara, buscaría vivir fuera de la Cd. de México, aún cuando la Ciudad por sí sola vale la pena vivirla, ¡pero cómo me ha costado trabajo dejarla!

Primero tuve que dejarla por un año para irme a Durango a prestar mi servicio social, la experiancia por sí sola fue muy difícil, pero entre otras cosas extrañaba inclusive en gran parte el ajetreo del a gran ciudad. Ahora en Aguascalientes, estoy muy contento, es más si puedo me quedo a vivir allá, la vida es más tranquila, ¿contradictorio? ¡no! Creo que hasta que no se vive esa ambivalencia uno no lo puede entender.

Por un lado está la tranquilidad de los estados fuera del Distrito Federal, aunque en algunas grandes metrópolis se viven situaciones similares, nunca serán las mismas que en la ciudad más grande del mundo, uno agradece poder salir a caminar en las tardes o inclusive ir a una de las tiendas 24 horas por la madrugada a buscar algo que beber mientras trabaja. Continuar leyendo