Efectos AntitrombóticosCharlas Sobre Vinos
Fuente: Info Wine

Los beneficios de consumir vino, moderadamente son casi infititos, un nuevo estudio demuestra que tomar un vaso de vino al día ayuda a los pacientes con cancer de seno a superar los efectos de la radioterapia.
El estudio indica que los polifenoles que se encuentran en el vino, pueden ayudar a proteger tejidos sanos de los efectos de radiación combatiendo células cancerosas.
Existe un ritual que todos repetimos cada mañana antes de salir de casa. Comprobamos que llevamos nuestras llaves, el móvil, la cartera y algo que nunca podemos olvidar, sobre todo si vives en una gran ciudad y estás condenado a someterte a largos trayectos en metro o autobús: tu mp3 (mp4, ipod o iphone si eres de los que se apuntan a lo último en tecnología). Este tipo de aparatos se han convertido en algo indispensable para nosotros y en ellos cargamos nuestras canciones preferidas, las que queremos que nos acompañen en ciertos momentos del día.
Mientras examinaba mi ipod, un amigo me comentó la semana pasada: ‘¿Te has parado a pensar que toda la música que llevas aquí se basa en fundamentos matemáticos y está interpretada por instrumentos que a su vez han sido construidos teniendo en cuenta proporciones igualmente matemáticas?’.
La reflexión os habrá resultado tan desconcertante como a mí, pero se me olvida mencionar que mi amigo es ingeniero de telecomunicaciones especialista en imagen y sonido. Acto seguido me comentó que durante la carrera había cursado una asignatura optativa llamada ‘Acústica musical’ que acabó por abandonar por resultarle demasiado complicada.
Reflexionando sobre el asunto me intrigaron dos cosas: por un lado, cómo a un ingeniero de telecomunicaciones podía resistírsele una asignatura como aquella, existiendo otras bastante más complicadas como Fundamentos de álgebra o Métodos Numéricos; por otro lado, pensé en la absurda relación entre las matemáticas y las canciones de Back to Back, el disco de Amy Winehouse que aquella mañana había cargado en mi ipod.
Por muy surrealista que resulte, la relación existe. Para comprenderla, tenemos que remontarnos a la antigua Grecia, concretamente a Pitágoras. Este filósofo fue quien descubrió la importancia de los números en la música y la relación existente entre esta disciplina y las matemáticas. La propia palabra matemáticas proviene del griego mathema, que significa conocimiento. Pitágoras y sus seguidores, los llamados ‘pitagóricos’, dividían esta ciencia en cuatro áreas: la aritmética, la geometría, la astronomía y la música. Curiosamente, las matemáticas y la música tienen en común una propiedad excepcional: ambas constituyen lenguajes universales.
Poca gente sabe que fueron los filósofos pitagóricos los que pusieron las bases de nuestra música actual –incluida la de Amy Winehouse, aunque más de uno lo discuta-. En la asignatura ‘Acústica musical’, la mencionada por mi amigo el ingeniero, se estudiaban las leyes cuantitativas de la acústica que fueron formuladas por el propio Pitágoras. El filósofo quería descubrir qué relación había entre la armonía musical y los números.
Todos conocemos la escala musical que va del Do hasta el siguiente Do (una octava más alto). Pitágoras descubrió que la octava tenía una proporción matemática de 2/1. Os preguntaréis cómo descubrió esta relación matemática si las proporciones pertenecen al mundo de lo físico y las notas musicales al de lo auditivo. El descubrimiento fue el resultado de una serie de experimentos sencillos en los que utilizó cuerdas.
Tensó varias cuerdas de distintas longitudes y las fue pellizcando para que vibraran y emitiesen sonidos. Finalmente, tras hacer muchas pruebas, tensó dos de ellas: una el doble de larga que la otra. Al hacerlas vibrar, se dio cuenta de que ambas emitían exactamente la misma nota musical, sólo que una sonaba una octava más alta que la otra (corresponde a un salto de ocho teclas en un piano). Luego tomó la cuerda más corta y la comparó con otra la mitad de larga que ella, corroborando de nuevo que el fenómeno volvía a repetirse. En definitiva, los tres sonidos correspondían a la misma nota musical, pero con dos octavas de diferencia entre ellas.

Así fue cómo Pitágoras afianzó la primera y la última nota de la escala musical. Pero, ¿y las demás de dónde salieron? Tras investigar qué notas sonaban bien, Pitágoras fue deduciendo proporciones y encontró que tenían una particular relación matemática. Resulta que el cerebro reconoce como sonidos agradables (lo que en música llamamos ‘consonancias’) aquellos cuyas frecuencias están en ciertas proporciones simples: 2/1, 3/2, 4/3, etc., así que construyó una escala con cuatro notas.
Tenía las dos primeras notas de la escala (Do grave y Do agudo) y consiguió la siguiente nota (Sol) colocando una cuerda cuyo largo era dos tercios de la inicial. Luego colocó otra con una longitud tres cuartas partes de la inicial (Fa) y se hizo con la escala de cuatro notas a la que nos referíamos antes.


Pero nos siguen faltando cuatro notas más para completar las ocho…
Pitágoras se fijó en la distancia o proporción existente entre las dos nuevas notas (Fa y Sol). Esta proporción o intervalo es lo que hoy conocemos como tono. Para completar la escala aumentó un tono desde el Do grave y obtuvo el Re, y luego desde el Re, logrando un Mi. Ahí se detuvo. Al intentar aumentar un tono desde Mi se dio cuenta de que el sonido obtenido se situaba entre el Fa y el Sol. Decidió entonces aplicar la mitad de un tono: el hemitono o semitono, logrando así el Fa. Las notas La y Si las consiguió incrementando un tono desde la anterior, mientras que del Si al Do agudo también aplicó el sistema del hemitono, consiguiendo cuadrar la escala y llegar al Do último.

Así que ya veis. Las canciones que Amy compone tienen como fundamento estas ocho notas y algunas más de las que hablaremos más adelante. Comprobado: las matemáticas y la reina del soul sí que guardan relación, tal como pronosticaba mi amigo el ingeniero.
Vía | DivulgaMat
Más información | www.educastur.es
Si observamos una pintura donde aparezca un castrato, por ejemplo, el que aparece interpretando una pieza de Handel pintado por William Hogarth, nos daremos cuenta de algo llamativo en el físico del castrato.
Son altos, desgarbados (aunque en esta pintura está más exagerado de lo normal). Tienen la espalda encorvada debido a la osteoporosis. Muchos tienen pechos grandes y fláccidos. Raramente son calvos. Nunca sufren cáncer de próstata. Pero hoy sólo voy a centrarme en explicar la razón de que sean como jugadores de la NBA.
En la Italia del siglo XVIII, se creaban 4 mil castrati al año. Es decir, se le extirpaban los testículos a 4 mil niños sólo para poder explotar sus voces espléndidas. Un sacrificio que se dio en muchos otros contextos socioculturales: hasta 1920 no fueron prohibidos en Italia; el último castrato italiano, Alessandro Moreschi, murió en 1922. En la Ciudad Prohibida de Pekín se contaban por miles, y el último eunuco de la corte china, Sun Yaoting, no falleció hasta 1996, y fue enterrado junto a sus testículos, que habían sido meticulosamente conservados en un tarro. Unos 200 eunucos vivieron en el palacio de Topkapi de Estambul hasta 1924.
El motivo de que todos estos eunucos sean tan altos se debe a que sus placas óseas de crecimiento no se cierran. Las placas de crecimiento se encuentran en los huesos largos de niños y jóvenes. Son áreas en los extremos de los huesos donde hay tejido en crecimiento. Cada hueso largo tiene al menos dos placas de crecimiento: una a cada extremo.
Lo natural es que estas placas se vayan cerrando gradualmente a medida que el niño entra en la adolescencia, hasta que son sustituidas por hueso sólido. Una radiografía puede demostrar hasta dónde ha llegado este proceso e incluso servir para juzgar la “edad del hueso”. En un chico de 18 años, las placas están casi ocluidas, o lo están del todo y entonces el crecimiento se detiene.
Pero los eunucos, al faltarles los testículos, nunca dejan de crecer, y por esa razón los vemos como caricaturas exageradas y enfáticas en tantas y tantas pinturas. Ahora tenemos una razón biológica para suponer que esas pinturas no eran caricaturas ni exageraciones sino fieles retratos.

1) Cueva de los ladrones: Teoría de la identidad social. Llevado a cabo entre niños de 11 años de edad en un parque público de Oklahoma, demostró lo sencillo que es inducir a la gente a pertenecer a un grupo concreto y a formarse ideas hostiles o prejuicios hacia los que no formen parte de ese mismo grupo.
El fútbol podría adscribirse a esta dinámica. La película La ola incide en el asunto, desde otro punto de vista: un profesor en Alemania instituye un régimen de extrema disciplina en su clase, restringiéndoles sus libertades y haciéndoles formar en unidad.
2) Poder corrupto: La prisión de la Universidad Stanford. Se realizó en una cárcel ficticia creada en el sótano de la Universidad Stanford. En un grupo de oficiales al cargo de prisioneros, finalmente los oficiales acaban disfrutando de su poder frente a los segundos y esto deriva en situaciones de abuso.
Popularmente quizá esta idea ha cuajado con el llamado “síndrome del portero de discoteca”.
3) Obediencia a la autoridad: Capacidad humana para la crueldad. Si una autoridad nos permite violar la ley e incluso traspasar la frontera de nuestra moralidad, sentimos propensión a hacerlo, tal y como intentó demostrar el psicólogo Stanley Milgram en 1963.
4) Conformidad: No creas lo que ven tus ojos. En 1951, Solomon Asch se puso como meta identificar y cuantificar el grado en que las personas adoptan juicios erróneos o falsos sólo para permanecer dentro del grupo y cómo el grupo puede llegar a influenciar en la conducta de una persona. Ya se sabe aquello de que la masa es ciega y estólida. Y la mayoría de actos de barbarie se llevan a cabo con más facilidad si se perpetran en el maremagnum de un grupo.
5) Mentirse a uno mismo. En un experimento clásico realizado en 1959, psicólogos desarrollaron un modelo con diferentes niveles de deshonestidad, en el que se intentó comprobar hasta qué punto una persona ignorará su propia experiencia, incluso hasta convencer a otro de algo que no es cierto. Es lo que se llama “disonancia cognitiva”. Y aunque suene horrible, nuestra mente es más sana y funciona mejor cuanto más fácilmente sepamos mentirnos a nosotros mismos sobre cuestiones espinosas.
Mañana otras cinco.
Vía | Almamagazine
Polvo de Roble, Chips, Duelas y otras Alternativas a la BarricaPero a partir de ahí, podemos empezar a encontrarnos con multitud de variantes, muchas de ellas con importante implicaciones cualitativas. Para que las virutas sean de “calidad”, deberían proceder exclusivamente de la parte central del tronco (el llamado duramen) y evitar la corteza y otras áreas desechadas tradicionalmente en la elaboración de barricas.
Existe también un proceso de secado para que la madera pierda el agua acumulada (puede tener hasta un 70%). En el caso de los robles de más calidad, éste se realiza al aire libre durante incluso dos años y con un sistema de apilado muy concreto que favorece una mayor aireación. No es el caso naturalmente de estos componentes que se apilarán en fardos y en los que se acelerará el proceso de secado por medios artificiales.
Y también el tostado, esa fase clave que determinará la cantidad y complejidad de los elementos que aporta el roble al vino, se realiza de forma diferente. Olvídense de la romántica imagen de las barricas artesanas cuyas duelas se moldean en torno a una fuente de calor. Para los chips se emplean tambores rotativos, muy parecidos a los que se utilizan para tostar el café.
El resultado final, en cualquier caso, serán trozos de madera de mayor o menor tamaño que se ponen a “macerar” con el vino en bolsas de infusión que se introducen en los depósitos.
Obviamente, la calidad de la madera y del tostado no se puede equiparar a la de una barrica y el resultado, lógicamente, tampoco será el mismo. Con frecuencia se critica que con los “chips” no se obtiene la microoxigenación, ese contacto del vino con pequeñas cantidades de oxígeno que penetran a través de los poros de la barrica. Sin embargo, puestos a utilizar estas alternativas, habría que hacerlo con la misma mentalidad pragmática del Nuevo Mundo. El sucedáneo elegido está ahí con objeto de aportar aroma, sabor y algo de tanino. Para lo demás existen otros procedimientos, como el aporte controlado de oxígeno al vino, una microoxigenación artificial ampliamente practicada que redondea los taninos y hace los vinos más amables.
Otra crítica frecuente es que la estabilidad de un vino elaborado con virutas es mucho menos que la de, por ejemplo, un tinto criado 12 meses en barrica. Pero, ¿a quién demonios se le ocurriría guardar un vino de este tipo junto a sus reservas favoritos? Estamos hablando de productos de rápida rotación, pensados para consumir en los meses posteriores a su aparición en el mercado.
Abanico de calidades
Lo de viajar por el mundo con nuestra cámara de fotos capturando las mejores imágenes es una especie de sueño para muchos. Shaun Irving lo ha logrado, pero de una forma poco convencial. Su cámara de fotos es también su medio de transporte: el Cameratruck. Como su nombre indica, se trata de una cámara que se encuentra montada dentro de un caminón.

Lógicamente, se trata de una cámara artesanal y muy primitiva, lo que se conoce normalmente como fotografía estenopeica. En este caso, el remolque del camión es lo que se usa como cámara oscura. Podéis saber más sobre Shaun Irving y sus viajes en su web oficial, donde podréis ver una extensa galería de las fotos que tomó en su paso por España.

Vía | Coolhunting
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