ago 31 2009

los perros ladran sancho, señal que andamos…

Roberto

perros_peligrosos1Hay frases, que uno utiliza con singular alegría, tal es el caso de “los perros ladran Sancho, señal que andamos”, y es que últimamente he sido testigo de que no importa que la frase no sea autoría de Cervantes, que tenga mil y un formas de escribirse, lo importante es que se aplica, no sólo a mi vida profesional o personal, sino a muchas situaciones en las que he podido ver, que en general, cuando alguien avanza, sea como sea, siempre habrá perros y sí lo pongo en negrillas, perros que ladrarán sin ni siquiera saber a qué, como el can que se alborotado desconoce a su dueño en la obscuridad…

¿Vale la pena poner ejemplos? No, para qué gastar saliva o energía al escribir, cualquiera de ustedes tendrá más de un caso, yo sólo puedo confesar que a veces, los ladridos de los perros me asustan, por más señal que sea de que camino, aún así, tomo valor, y con una descarga de adrenalina, me animo a continuar mi paso, convencido de que tanto alboroto, por más daño que quiera hacerme, me hace más grande… me preocuparé el día que se deje de hablar de mí.

No, en definitiva no es falta de modestia, sé que puedo cometer errores, no, no puedo, los cometo, pero nunca será lo mismo una crítica constructiva que un aullar desesperado de los chacales, no le temo a la voz del amigo, del padre, de la madre o del desconocido, que se acerca a mi y me señala que voy por el camino equivocado, es cierto, muchas veces también duele, saber que hay que retroceder para tomar la desviación que dejamos atrás, y en ocasiones me orgullo me impide verlo a tiempo, oir ese llamado en forma instantánea, pero lo hago, tomo aire y retomo lo andado, y regreso a la brecha correcta… no, no es lo mismo, y hoy sólo escucho ladridos de envidia y coraje, y esos sólo me motivan a continuar haciendo camino, como diría Machado, al andar.

Lo malo aquí, es que como algún día pergunté ¿qué culpa tiene el buey?, hoy me pregunto ¿qué culpa tiene el perro?…

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dic 8 2008

¡perro envidoso!

Roberto

Según un artículo que publicó el diario La Vanguardia, el perro es más parecido a su dueño de lo que se creía: Según un grupo de investigadores de Viena, también el mejor amigo del hombre puede sentir envidia.

Los experimentos realizados demuestran que los canes pueden experimentar una forma simple de envidia, informaron los expertos dirigidos por Friederike Lange de la Universidad de Viena en la edición online de “Proceedings” de la Academia de las Ciencias de Estados Unidos.

Al contrario de los primates como el mono o el ser humano, los perros, sin embargo, no pueden distinguir las sutilezas de un trato injusto.

En su estudio, los investigadores trataron de que los perros dieran la patita la mayor cantidad de veces posible. Descubrieron así que dejaban de hacerlo claramente más rapido si al lado de ellos había otro perro que recibía una recompensa y ellos no.

Los canes envidiosos se veían claramente más estresados, dudaban más y prestaban más atención al otro perro y su recompensa que cuando estaban solos y se les pedía hacer lo mismo, aseguraron los científicos.

En cambio, a los perros no les afectaba en lo más mínimo si el otro animal recibía algún tipo de alimento mejor que el de ellos, siempre y cuando ellos recibieran algo.

Según los investigadores, hasta ahora se partía de la base de que el sentimiento de envidia era profundamente humano. Los experimentos demostraron luego que también los monos reaccionaban con envidia a una recompensa injusta y que además registraban las diferencias en la calidad y la distribución de la recompensa.

Con este estudio de Viena, se demostró por primera vez que también animales que no son primates, como los perros, pueden ser envidiosos.

Fuente: La Vanguardia

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