jun 8 2009

voto en blanco vs voto por el menos pior

Roberto

urna2No sé en qué categoría poner al sueño que tuve ayer, si en pesadilla o en maravilla, la verdad es que estoy un poco confundido, aún no me recupero después de haberme despertado a media noche, muy agitado recordando perfectamente todo lo que había soñado, un México sin corrupción, donde los políticos realmente estaban preocupados por su país, por resolver sus problemáticas, antes que por enriquecer sus bolsillos y sus peleas, que poco tienen que ver con una tendencia política de izquierda o de derecha, sino en un encarnizamiento y lucha de poderes para quedarse con el puesto y rellenar las arcas de sus partidos y de paso de sus hogares.

Muchos me preguntarían que por qué diantres llamo a esto una pesadilla, pues es que realmente me desperté agitado, pensando que había muerto, ya que era más cercano al cielo que a la realidad que he vivido desde que nací en 1979, en donde jamás he dejado de oír desde entonces la palabra crisis, la corrupción es el pan nuestro de cada día y los políticos nunca han sido vistos con respeto, así que toparse con una sueño como el mío es como encontrarse en un mundo desconocido, donde realmente no sabes ni que va a suceder, por mucho que se asemeje al paraíso.

Hoy, como comentaba en otro post, me invade la apatía política, la decepción por parte de aquellos en quienes tenía más esperanzas, me invitan a caer en la tendencia general del “voto blanco”, acudir a las urnas a anular mi voto, pero entonces me pregunto, ejercer este derecho a expresar mi repudio ¿no resultará aún más contraproducente?

Explico mi postura, creo sinceramente que si no hay por quién votar, hay que anular nuestro voto, demostrar nuestro interés cívico y ciudadano por el país, y acudir a las urnas a cancelarlo, más allá de que si un voto inexitente es la “posibilidad de un fraude”, acudir a simplemente cacelarlo, demuestra que no estamos dormidos, que exigimos una respuesta, que queremos un cambio y lo queremos ahora, pero, ¿realmente funcionará?

Una realidad es que otra sección de la población que también esté interesada y acuda a las urnas lo hará en búsqueda de elegir al candidato que, para él o ella, resulte ser el más apropiado, y hasta donde yo tengo entendido, no hay un mínimo de votantes necesarios para considerar si una elección debe ser anulada o no, lo que haría que un sólo voto a favor de un partido político haga que su candidato gane el “derecho” de representar a una sección de la población.

Esto nos lleva al meollo del asunto, la verdad es que creo que los partidos políticos y los seres que lo integran no tienen la suficiente capacidad para darse cuenta que aunque existieran votos a favor de una u otra institución que hicieran que hubiera un ganador, el hecho de que existan votos en blanco significa que la gente no está contenta, a ellos lo que les interesa es ocupar curules, por años se ha demostrado que no les preocupa lo que diga el pueblo. El abstencionismo ha sido pan nuestro de todos los años, y nunca se ha visto un cambio que no sean retrocesos. Es por ello que dentro del concepto de democracia, debería existir un apartado en el que anular el voto sea un precepto que también deba ser escuchado, no así el no acudir a la urna, ya que esta última opción haría gala del poco interés en generar un cambio, así que si su opción es que no hay opción, acudan y anulen, ¡pero no dejen de ir!

Pero ante la ausencia de una figura legal para la anulación del voto en nuestras leyes, ya no sé si sea lo mejor, o si de plano votar por quien considere menos pior, puesto que corro el riesgo de que con un solo voto quede alguien que de plano no sólo no me convenza o considere poco apto para el puesto, sino alguien que represente, a mi perspectiva o a la de ustedes, un peligro que quede en un curul. Así pues, puede ser contraproducente el ejercer nuestro derecho a no votar por nadie.

Mucho se habla de que la población tiene derecho a exigir a sus elegidos, pero ¿qué herramientas tenemos sino nuestro voto? No hay posibilidades de demanda, recordemos que están protegidos por la misma ley, hay “impunidad política”, pero tal parece que el voto también es bloqueado y acaba favoreciendo a uno u otro partido, cuando en realidad, ninguno ha demostrado un franco interés en trabajar en pro de México, viviendo en auténticos pleitos de vecidad.

Realmente, ya muero por poderme volver a dormir y regresar a mi sueño, aun creo que en nuestro país se puede llegar a vivir así, situación que no alcanzaremos hasta que no pongamos todos no uno, sino cientos de granos de arena, de tal modo que no importen los vientos que nuestros políticos ejerzan, el castillo los tolere, pero basta de esperar sentados a esperar el cambio, basta de esperar que sea otro quien lo realice cuando está en nuestras manos cambiar nuestro metro cuadrado, si todos trabajamos no hay posibilidad de derrota, y así cualquier partido político, gane el que gane sabremos que su candidato hará todo lo que esté en sus manos por sacar adelante a su nación.

Si hay algun político leyendo esto y que no sea como el 99.99% de los que se ajustan al saco, creo que su labor es titánica, luchando contra las corrientes desde adentro, sé que no se sentirá ofendido por mis comentarios ya que en su pelea seguramente estará el mejorar la calidad de quienes deciden nuestras leyes, de quienes nos gobiernan.

Sin más por el momento me despido, recordándoles que decidan lo que decidan, acudan a las urnas, a votar o a anular, piensen bien lo que harán, pero que sean activos, ¡BASTA YA DE LA PASIVIDAD CIUDADANA!

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may 25 2009

elecciones 2009, no se por quien votar…

Roberto

Después de haber vivido las elecciones del 2000, inclusive ya menos concurridas las del 2006, México se revuelca hoy en el chiquero de la hipocresía política, dónde honestamente no encuentro para donde mirar, unos partidos prometen solo trabajar durante el tiempo de la campaña y llegan con propuestas electorales  tan creativas e inéditas como el hecho que todos sabemos pero nadie practicamos de que tenemos que comprar productos nacionales,  se rompieron la cabeza pensando en propuestas tan profundas, trascendentes y originales.

Por otro lado tenemos propuestas de niños fresas, que nunca han carecido de nada, que es probable que ni siquiera sepan cuanto cuesta una medicina y que ponen risas dignas de una mala película de terror. También nos encontramos a los partidos más pequeños, que para mí lo único que hacen es debilitar aún más la credibilidad que los mexicanos tenemos en nuestros políticos, y que ante la falta de una identidad bien definida, eligen algunos de ellos (PT y Convergencia) un mismo líder o mesías, encontrandolo en Andrés Manuel “El Peje” López Obrador, independientemente de que no comulgue con él, no puedo entender como dos partidos políticos que se dicen “independientes” pueden promover una misma figura con la única intención de justificar su existencia dentro de las casillas electorales y por ende su partida monetaria, sigo siendo de la creencia de que con tres partidos políticos tenemos y de sobra, y que se gasta demasiado dinero en campañas políticas y poco en acciones realmente importantes.

Quise dejar al último la guerra de desacreditación que se tiene entre el PAN y el PRI, en realidad cuando no se tiene mucho que decir o argumentos realistas, lo único que nos queda es dar patadas de ahogados y buscar dar el golpe más certero al del enfrente, recordandome el clásico de Topo Gigio “lo dije yo primero”, que si son dinosaurios, que si nos desacreditan, que si son un nuevo partido, que sino lo son y tienen mañas antiguas, que si censuran… ¡ya basta! los mexicanos necesitamos gente madura dentro de la cámara de Senadores y Diputados, no una serie de pelagatos que únicamente pueden jugar a las traes y calentar los curules.

No solía ser tan pesimista, en realidad podría decirse que si tengo mis preferencias partidistas, que ahorita no vienen al caso, porque en realidad no encuentro ninguna propuesta que me insipire a asistir a las urnas, no quiero caer en la costumbre de votar por el partido que se ha llevado por muchas ocasiones mi voto solo por el efecto de la costumbre, pero realmente hoy por hoy ninguno me ha convencido, y no sé si hago bien votando por el “menos peor”, sé que mi ausentismo en las urnas es aún más dañino y no pienso faltar a la cita, pero confieso que lo hago indeciso, decepcionado y poco esperanzado ante la incapacidad de nuestros legisladores de sentarse a dialogar, sin importar el color del partido que representan y que para colmo, muchas veces ni siquiera tienen esa camisa bien puesta, únicamente la utilizaron para llegar a recibir su bono navideño…

“Los mexicanos tenemos el gobierno que merecemos” he escuchado decir, tal vez pueda coincidir con la idea, pero no encuentro la forma real de hacer que esto cambie, mi voto puede ser una pantalla ante lo que realmente siento, y ¿quién me escuchará en realidad?, sé que este blog tiene una audiencia mínima, es más nula, lo escribo para mí y sólo para mí, pero tengo la esperanza de que alguien que sepa que hacer me lea y me lo diga, en realidad quiero que México salga adelante, se levante y logre ser la gran nación que yo se puede lograrse, tiene la gente y los recursos, sólo hace falta tener el coraje para lograrlo. Soy consciente de que no sólo depende de nuestros gobernantes y políticos, cada uno de nosotros debe cooperar para lograrlo, y día a día me comprometo con ese compromiso, aun cuando en ocasiones me dasalienten quienes a quienes elegimos para que nos representen y que en general es lo último que hacen.

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