may 10 2010

madre y doctora, combinación de asombrarse.

Roberto

Pues bien, ya lo mencionaba en mi blog personal, no soy de aquellos a los que les gusta los días conmemorativos, ya que considero que con ellos se justifica el olvido, las injusticias y recriminaciones, tal es el caso del día de la madre, pero aprovechando que todos estamos ‘sensibles’ al tema debido a la fecha quiero aprovechar para hacer una mención especial a mis todas aquellas médicas (como diría @medicaeli y creo oportuno darle crédito) que son madres.

Siempre he admirado y admiraré a las madres, que son capaces de dividirse en mil, para realizar sus actividades, cuidar a sus hijos, cuidar de sus enfermedades (aún sin ser doctoras), consolarlos en sus tristezas, festejar sus alegrías, ahora cada vez más hacer las funciones de padre y madre a la vez, verse con las amigas, conciliar problemas, arreglarse, verse siempre hermosas y encima de todo sonreír.

La carrera de Medicina resulta difícil para cualquiera que desee practicarla, decía un maestro que es más más celosa que la ‘peor’ de las novias, te exige tiempo, sacrificio, cambios en la alimentación, pierdes vida social, pocos amigos no médicos logran comprenderlo, la familia lo sufre, adiós a las horas de sueño, bienvenidos sean las tensiones, los dolores de cabeza, los cambios de humor y una lista interminable de complicaciones, que si logras librar obtienes por recompensa una de los mejores satisfacciones que se pueden tener en la vida, ser médico o médica como es el caso de quienes hablamos.

Ahora me resulta aun más admiable cuando conozco a quienes combinan la profesión y la maternidad, ya fuese desde el inicio de la universidad, durante ella o ya como médicas graduadas, es por ello, que aunque pequeño y para mí en una fecha injustificada, quiero rendir un homenaje a todas las doctoras que a su vez son madres, para mí no resulta difícil aceptar que esto, sin duda alguna, no lo conseguiría hombre alguno.


may 10 2010

en contra de lo que pienso ¡feliz día de las madres!

Roberto

Faltan diez minutos para que den las tres de la mañana, Cousteau y yo hemos dado vueltas en la cama y el buscando el área del piso más fresca y ni con el ventilador y la ventana abierta logramos conciliar el sueño, han pasado ya más de 2 horas y media desde que me vine a mi habitación dispuesto a dormir, que apagué la luz y no lo he conseguido, así es que decidí prender la computadora y escribir.

Primero pensé en cuál de los blogs escribir, si en Medtropoli.net donde tengo dos o tres temas en mente que desarrollar, si en el de Medicina Integrada (uno de los temas de Medtropoli.net bien puede adaptarse a la especialidad y la A.M.M.I.) o aquí en la borla, pero cuando prendí la computadora y abrí el navegador entró como siempre a Google, la página que tengo de inicio y ahí me encontré que el logo (conocido también como Doodle)  esta vez estaba adornado con flores, tulipanes para ser precisos (un poco fuera de temporada por cierto) que suplían a “l” y la “e” del logotipo, además de estar todo de rosa, cuando puse el cursor sobre él, aparecía el letrero de feliz día de las madres.

Pues bien, siempre he estado en contra de las fechas conmemorativas de algo, como por ejemplo el día del amor y la amistad, el día de la mujer, el día del padre y en este caso el día de la madre, por considerar que son primero que nada, meramente comerciales, desde un mes antes y en ocasiones mucho más, las tiendas departamentales y marcas de diferentes índoles empiezan a bombardearnos con campañas publicitarias para festejar esa fecha; pero partícularmente mi oposición a estas fechas estipuladas esta basada en que considero que fijar un día para algo en particular, justifica el olvido durante el resto del año de dicha persona. Por ahí algunos tweets míos giran en torno a ello en los días de la mujer

Pero, como no hay agnóstico que no termine de hablar de Dios, no hay quien vaya en contra de las fechas que no termine por hablar de aquella a quien se festeja y en este caso me toca a mí hablar del tema y por ende para terminar de mi madre. (Veáse el enlace, año con año me sucede)

Si bien casi siempre uso la palabra mamá o mami para referirme a quien me regaló la vida, uso también la palabra madre a veces cuando hablo de ella, aunque me resulta un poco brusca en ocasiones, tal vez debido a que en México hemos de utilizarla con frecuencia buscando agraviar o insultar a otro, sin duda alguna por que esa palabra de 5 letras comprende para nosotros un elemento fundamental en nuestras familias, pero como mexicanos estamos llenos de contradicciones. Nada nos enchila más que nos recuerden a nuestra progenitora, ya sea en un “chinga tu madre” directo o con una tonadita que seguramente acaba de llegar a sus mentes, en ipso facto nos detenemos, como en autorreflejo contestamos la mentada e inclusive nos valentonamos y retamos a quien nos insultó de tan grave manera. Pero decía que somos un mar de contradicciones porque también en México llegamos a olvidar a nuestras madres con singular alegría, no es difícil encontrarse a mujeres que dieron a luz a más de un hijo pero que en su vejez no los ven. Es triste para mí como médico encontrarme en el abandono a mujeres de edad avanzada hospitalizadas o ingresadas en instituciones para adultos mayores que nunca son visitadas por sus hijos, hijos que seguramente cuando les hacen una señal consistente en la flexión del codo pasando la mano por detrás de la cabeza, se enojan y le dicen al agresor que con su “jefecita linda” no se metan. Es por ello que estoy en contra de fechas conmemorativas como esta.

Pues bien, hablaré un poco de mi madre, de mi mamá, esa mujer que me dió la vida y no solo por haberme concebido dentro de su vientre, me dió la vida porque día a día me enseño a ser quien soy, me formó tan autosuficiente que pude alejarme del nido, no sin nostalgia, pero si con la capacidad de subsistir ante cualquier adversidad. Fue mi madre quien pasó horas de desvelo junto a mí cuando estuve enfermo y he de confesar que fueron muchas, muchas noches. Fue ella quien me regañó y corrigió en cada uno de mis errores y aún continúa haciéndolo y ruego al cielo porque siga pasando mucho tiempo más.

Hoy es el 5º día de las madres consecutivo que no estoy con ella, no significa que en cinco años no nos viéramos, porque afortunadamente me hizo independiente, pero muy de mi familia, así que debo seguir buscándola, la extraño y trato de volver al nido cada vez que puedo. Pero recalcó el tiempo, porque recuerdo aún los días en que en la primaria realizábamos el festival del día de las madres, me recuerdo vestido de gala, con mis pantalones blancos, mi camisa blanca y el saco azul marino, con un filo rojo y botones dorados, esperando a que mi madre saliera del auditorio para entregarle una rosa roja. Inclusive recuerdo que en una de esas ocasiones, fuimos después a comer a un restaurante, el cual ya cambio de domicilio y no digo su nombre pues no me pagarán regalías y nos acompañaban mi abuela, quien casi siempre acudió con mi mamá a mis festivales y que durante mucho tiempo estuvo con nosotros domingo a domingo, mi padrino, quien en el aquel entonces era su novia, ahora mi tía. En aquel restaurante estaba Hugo Sánchez y en medio del jolgorio por la presencia del jugador (en aquél entonces en la cima, jugando en el Real Madrid y año de México ’86), a quien le pedí un autógrafo que ya no sé dónde quedó, festejabamos a mi mamá y mi abuela.

Recalqué la presencia de mi abuela en mi familia, pues sí, lo hice en forma intencional, puesto que mi mamá me enseñó, a través de la paciencia que le tuvo y le tiene aún a su propia madre, la imporancia que tiene la familia, hoy mi abuela tiene demencia, tal vez con quien más descargue sus ataques sea con su hija mayor, ella, quien durante cientos de fines de semana y muchos días entre semana, la acompañaba, la oía, la “aguantaba”, porque he de subrayar que mi abuela siempre tuvo un carácter especial, aún así mi mamá nos enseñó a quererla, a amarla y respetarla. Todos sus hijos se enojaron más de una vez con ella, inclusive mi mamá, todos dejaron de verla un rato, pero mi familia se matuvo, acudíamos al menos cada domingo a su casa, la recogíamos, ibamos a misa e inclusive al supermercado con ella, después a comer, eramos como un reloj, casi siempre a los mismos restaurantes y pobre de nosotros si la dejábamos y no pasábamos todavía un rato más a su casa.

Pues bien, esa mujer que parece casi un demonio, es una de mis mayores adoraciones, es tal vez la razón principal por la que me interesa la Geriatría y fue también sostén de mi casa cuando más se le necesitó, a ella en gran parte le debo también la vida, no solo por ser la madre de mi madre y que por ende, sin ella, no hay que ser Darwin para saberlo, yo no existiría, sino porque cuando mis padres requirieron de su ayuda para sacarme adelante en mi salud, estuvo presente.

Es así, que yo concibo a las madres como el centro de las familias, como el pilar sobre el cual se sostiene toda la estructura, como la espina dorsal de un gran edificio, por ello no creo en que merezcan sólamente un día, para mí deberían ser festejadas los 365 días del año y es también por ello que busqué en mi pareja, una mujer que tuviera el carácter suficiente para sacar a mi familia adelante, no porque no piense yo ser parte de ella, sino porque así como hizo mi padre, necesitaré de sus compañía y de su impulso para continuar la batalla que día a día, se torna más difícil.

Así pues que ¡Feliz Día de las Madres! en particular a tí mamá, a quien te debo todo, no solo la vida, sino ser quien soy.

Te ama,

Bo