abr 26 2010

un ‘lider’ que desalienta…

Roberto

En verdad quieren seguir al líder?

Hace ya más de un mes que no escribía en el blog, la verdad es que pensaba en hacerlo pero por alguna extraña razón, llamada apatía, no lo hacía. Y es que la apatía se ha apoderado de mí en los últimos meses, inclusive me costó trabajo escribir sobre mi visita al Aromas en febrero, lo hice en Marzo e inclusive la chef Mónica Solis ya no está en dicho restaruante, sino en el Bon Gourmet, el cual he visitado en dos ocasiones, prometo escribir sobre ello en el artículo siguiente, pues la verdad el motivo de esta ocasión no es esa.

Como comentaba, la apatía ha estado apoderándose de mí en los últimos meses y creo que parezco vil adolescente que de todo se queja, mis seguidores en Twitter pueden atestiguarlo, mis quejas giran siempre en torno a lo mismo, el trabajo, pero este fin de semana o mejor dicho, desde la semana pasada tomé una decisión, el trabajo me valdrá un soberano comino, aunque me asombro a mí mismo al escribirlo, pues sé que no podrá ser así, al menos no al 100%, pero si en ciertos aspectos, pero desglosemos el asunto…

Ya llevo mucho tiempo hablando de las enfermedades de poder, aquella primera vez que hablaba de ello, lo hacía por la jefa del servicio de Medicina Interna, entre otros ejemplos que mencionaba, pero la verdad es que es un mal común, actualmente, quien hostenta el cargo de coordinador, aunque presume de ser director en el centro donde trabajo, está enfermo de poder, lo está desde mucho tiempo antes de serlo siquiera, lo conozco desde hace 4 años, y no ha cambiado nada, la verdad me da lástima, si ese sentimiento que espero nadie tenga por mí nunca. La verdad es que es medio sociopata, piensa que el mundo gira entorno a él y que le tenemos envidia, la verdad es que no sé puedo envidiarle, ni a nivel profesional y mucho menos en personal encuentro algo que pudiese querer que tenga él, piensa que su puesto, pero la verdad es que el área administrativa de la Medicina no me llama la atención, considero que sí, deben haber médicos que la desarrollen, pero en este caso no creo que lo este haciendo el más adecuado.

Dentro de su enfermedad por el poder ha llegado inclusive a la agresión, física y verbal con sus compañeros de trabajo, a los cuales él ve como subordinados, pero aunque así lo fuera, la violencia laboral no esta justificada. Su ineptitud lleva al descontrol a los pacientes, tanto por el hecho de que se larga del trabajo sin importarle si tiene citados o no, como por el acto mismo de no tener la pericia del trato médico-paciente, por lo que muchos pacientes caen en errores, algunas veces garrafales, que los llevan a hipoglucemias, etc., tienen miedo de preguntarle, es asombroso como en una consulta me sueltan sus dudas y sin decirlo directamente te dan a entender que le temen a su médico de “cabecera”, no, la verdad no me considero el mejor de los galenos, pero hay algo por lo que si me preocupo, por la calidez con que trato a mis pacientes. A eso agreguemosle que le gusta utilizar lenguaje muy elaborado, cantinfleando, sin llegar a ningún punto y usando palabras que a veces ni embonan en la conversación y otras muchas veces ni siquiera existen en el diccionario, eso lo lleva a las conversaciones con los pacientes, que tienen un muy bajo nivel académico y complica aún más la comunicación con ellos, hasta en las notas del expediente escriber rebuscado, muy churrigueresco el tipo.

Decidí hacía mucho, que acudiría a trabajar y no me importaría si el tipo faltaba, se iba, checaba o no sus entradas, sus salidas, justificaba sus faltas o no lo hacía, cometía o no fraudes para el Instituto, la verdad es que yo me debía a mis pacientes y sólo por ellos vendría, pero no lo pude hacer, no logré hacerlo cuando me dí cuenta que no sólo era un haragán y prepotente, sino que insultaba, trataba mal a mis compañeros y a mí, pero sobre todo, que me dí cuenta que iba y hablaba de mí con las autoridades y estas, como la gran mayoría, se dejaron influenciar por su envolvente plática y su arte de lamer botas, al grado que sin ni siquiera saber quien soy, me tienen catalogado como rebelde, como alguien grosero y prepotente, justificando los malos tratos del tipo, no solo hacia mí, sino también hacia mis compañeros de trabajo.

Esto ha hecho que mi ánimo decaiga, que lo entusiasmado que estaba por el proyecto en el que trabajo decayera y poco a poco me costara más trabajo venir a trabajar, entrando en depresión, noté dicha gravedad cuando el ver pacientes me resultaba una carga y llegó el momento en que me daba cuenta que me estaba volviendo lo que no quiero ser, un médico de insitución, que se cienta dentras de la pantalla de su computadora y no voltea a verle los ojos al paciente, afortunadamente mi formación hizo que no me dejara cegar ante dicha situación y trabajo para regresar a mi caudal, pero es triste ver como en las instituciones, aunque realicen campañas de “Calidad en la Atención”, dicha calidad sea medida en números de productividad, se reduzcan los tiempos de consulta y únicamente se contabilice el número de pacientes vistos por jornada de trabajo, sin imporar si se hace bien o mal, si el paciente está satisfecho con la atención recibida, con el trato que se le brindó y encima si hubo o no medicamento para solucionar su problema. Encima las “autoridades” se molestan si les dices que como es posible que no se tengan los medicamentos básicos para el tipo de clínica en que trabajamos, en mi caso por citar ejemplos, que no haya insumos de insulina y metformina, básicos en una unidad donde se atienden diabéticos, por citar un solo ejemplo.

Así que, curiosamente no remo contra la corriente buscando no trabajar, sino por querer hacerlo, esto me ha llevado a la desesperación, inclusve he llegado a pensar en renunciar, no lo hago solo porque verdaderamente necesito el empleo, pero ahora sí que ¡cuanto trabajo me cuesta hacer lo que me gusta! Me siento decepcionado de la gente, de las autoridades y no hablo de un partído político u otro, ya me cansé que le echemos la culpa al partido gobernante, los diputados pertenecen a todas las bancadas y no conozco ejemplo alguno de uno que pueda considerar intachable, desde el momento en que se descalifican entre sí, dejan de merecer respeto. Me decepcioné de los médicos que buscan poder y no servir, ya no están nada más los que buscan enriquecerse a costas del binomio salud enfermedad, que ya me daban asco, hay inclusive aquellos que mendigan solo el hecho de ser “reconocidos” con un título, pensando que este les abrirá las puertas del “Cielo”.

Todo esto me llevo a caer en ansiedad y a su vez, esto desencadenó la serie de migrañas más intensa que he presentado desde que tengo memoria, acudiendo al neurólogo, a la toma diaria de medicamentos e inclusive se me indicó una tomografía para descartar alguna otra causa que afortunadamente no existió, lejos de tener el apoyo de mi “líder” se utilizaron mis asusencias y retardos (todos ellos justificados), como arma para atacarme y demostrar la falta de interés que tengo en el trabajo, afortunadamente mis expedientes y pacientes me respaldarían si esto continúa. Entre la decepción, la depresión y la ansiedad, busqué ayuda en Psicología y trabajo actualmente en superar esta situación irritante para mí, pero cada vez me convenzo más de que esto no me debe opacar al contrario, debo luchar porque el ambiente de trabajo de los médicos y trabajadores de la salud, sea como ellos lo promueven, sano, lo más libre de estresantes extras a su profesión que se pueda, que la convivencia (prohibida en mi centro de trabajo) reine entre los compañeros y que ello se refleje en forma directa en la calidez que le ofrezcamos al paciente que acude a nuestro consultorio.

Existen muchas otras cosas que me han decepcionado en la vida y que sin duda en esta semana iré sacando poco a poco, pero en definitiva, quería mencionar esta primero, porque es la que por primera vez en mi vida, después de muchas cosas que me han pegado y con las que he tropezado, que realmente me saca de balance, llevándome a descubrir un Roberto que no conocía, aquél que se encuentra desanimado de hacer lo que más le gusta, pero no le demos el crédito completo a este sujeto cuyo nombre prefiero no mencionar, no merece ni eso, hay otros factores de diferente calibre que han colaborado a que mi ímpetu mengüe, pero ya BASTA!

No es que no vuelva a quejarme, sería una falacia decir que lo haré, pero lo que si me he de quitar de encima es mi actitud derrotista, esa que no estoy acostumbrado a portar y tomaré nuevos aires, perdonen si en algún momento los cansé con mis comentarios, seguirán oyendo mis quejas sí, pero esta vez con una pronunciación diferente, con el tono de una arenga de guerra, con la intención de pelear y dejar los brazos arriba, ya no volveremos a bajar la guardia, ya no más.


may 25 2009

elecciones 2009, no se por quien votar…

Roberto

Después de haber vivido las elecciones del 2000, inclusive ya menos concurridas las del 2006, México se revuelca hoy en el chiquero de la hipocresía política, dónde honestamente no encuentro para donde mirar, unos partidos prometen solo trabajar durante el tiempo de la campaña y llegan con propuestas electorales  tan creativas e inéditas como el hecho que todos sabemos pero nadie practicamos de que tenemos que comprar productos nacionales,  se rompieron la cabeza pensando en propuestas tan profundas, trascendentes y originales.

Por otro lado tenemos propuestas de niños fresas, que nunca han carecido de nada, que es probable que ni siquiera sepan cuanto cuesta una medicina y que ponen risas dignas de una mala película de terror. También nos encontramos a los partidos más pequeños, que para mí lo único que hacen es debilitar aún más la credibilidad que los mexicanos tenemos en nuestros políticos, y que ante la falta de una identidad bien definida, eligen algunos de ellos (PT y Convergencia) un mismo líder o mesías, encontrandolo en Andrés Manuel “El Peje” López Obrador, independientemente de que no comulgue con él, no puedo entender como dos partidos políticos que se dicen “independientes” pueden promover una misma figura con la única intención de justificar su existencia dentro de las casillas electorales y por ende su partida monetaria, sigo siendo de la creencia de que con tres partidos políticos tenemos y de sobra, y que se gasta demasiado dinero en campañas políticas y poco en acciones realmente importantes.

Quise dejar al último la guerra de desacreditación que se tiene entre el PAN y el PRI, en realidad cuando no se tiene mucho que decir o argumentos realistas, lo único que nos queda es dar patadas de ahogados y buscar dar el golpe más certero al del enfrente, recordandome el clásico de Topo Gigio “lo dije yo primero”, que si son dinosaurios, que si nos desacreditan, que si son un nuevo partido, que sino lo son y tienen mañas antiguas, que si censuran… ¡ya basta! los mexicanos necesitamos gente madura dentro de la cámara de Senadores y Diputados, no una serie de pelagatos que únicamente pueden jugar a las traes y calentar los curules.

No solía ser tan pesimista, en realidad podría decirse que si tengo mis preferencias partidistas, que ahorita no vienen al caso, porque en realidad no encuentro ninguna propuesta que me insipire a asistir a las urnas, no quiero caer en la costumbre de votar por el partido que se ha llevado por muchas ocasiones mi voto solo por el efecto de la costumbre, pero realmente hoy por hoy ninguno me ha convencido, y no sé si hago bien votando por el “menos peor”, sé que mi ausentismo en las urnas es aún más dañino y no pienso faltar a la cita, pero confieso que lo hago indeciso, decepcionado y poco esperanzado ante la incapacidad de nuestros legisladores de sentarse a dialogar, sin importar el color del partido que representan y que para colmo, muchas veces ni siquiera tienen esa camisa bien puesta, únicamente la utilizaron para llegar a recibir su bono navideño…

“Los mexicanos tenemos el gobierno que merecemos” he escuchado decir, tal vez pueda coincidir con la idea, pero no encuentro la forma real de hacer que esto cambie, mi voto puede ser una pantalla ante lo que realmente siento, y ¿quién me escuchará en realidad?, sé que este blog tiene una audiencia mínima, es más nula, lo escribo para mí y sólo para mí, pero tengo la esperanza de que alguien que sepa que hacer me lea y me lo diga, en realidad quiero que México salga adelante, se levante y logre ser la gran nación que yo se puede lograrse, tiene la gente y los recursos, sólo hace falta tener el coraje para lograrlo. Soy consciente de que no sólo depende de nuestros gobernantes y políticos, cada uno de nosotros debe cooperar para lograrlo, y día a día me comprometo con ese compromiso, aun cuando en ocasiones me dasalienten quienes a quienes elegimos para que nos representen y que en general es lo último que hacen.