ene 12 2011

¿pagar a quien cuida sus salud o multar a quien no lo haga?

Roberto Sánchez Torre

Lo he dicho varias ocasiones, el sistema público de salud en nuestro país no funciona adecuadamente y estoy inmerso en él, pero esta vez no lo achacaré al gobierno (únicamente). Creo que como en muchas cosas, los gobiernos paternalistas (conste que advertí que no es únicamente) mal acostumbran a sus pueblos, quienes fácilmente caen en [...]


ene 8 2011

el resveratrol estimula la expresión de adiponectina

Roberto Sánchez Torre

El resveratrol es un compuesto que se encuentra principalmente en la piel de las uvas rojas, que cuenta con efectos antioxidantes entre otras propiedades positivas. Últimamente se han realizado varios estudios en torno a esta sustancia, entre ellos uno pulbicado esta semana por investigadores del Centro de Ciencias de la Salud de la Universidad de [...]


ene 6 2011

el fraude antivacunas

Roberto Sánchez Torre

Tal pareciese que en los últimos días los blogs de Ciencia y Medicina nos centraramos en atacar a las publicaciones cientificas y médicas de renombre. En realidad no creo que el asunto vaya por ahí, en lo personal creo que la publicación de artículos de investigación es un deber entre los que nos dedicamos a…


ene 4 2011

guías y revisiones sobre diabetes mellitus

Roberto Sánchez Torre

Recopilación de Guías y Recomendaciones sobre el diagnóstico y tratamiento de la Diabetes Mellitus, así como de algunas revisiones relacionadas Guías Clínicas American Diabetes Association Guía Clínica para Diagnóstico y Tratamiento de la Diabetes Mellitus por la ADA (Actualización 2011). Inglés. [zip] Guía Clínica para el Diagnóstico y Tratamiento de la Diabetes Mellitus por la…


jul 28 2010

opiniones entorno al testamento vital

Roberto

Leía mi bandeja de entrada en Google Reader, donde ya tengo varias entradas por leer. De las primeras que reviso casi siempre son las de Medicina y las de Ciencia, siendo en estas dónde encontré la entrada que publica María García-Puente Sánchez, desde España, sobre el Testamento Vital.

Pues bien, he querido retomar un poco este tema para analizarlo desde tres perspectivas que conozco bien, el médico, el familiar y el paciente. Lo haré  no en segmentos independientes, sino como un collage de pensamientos que espero poder hilar.

En sí el Testamento Vital (Documento de Voluntades Anticipadas o Instrucciones Previas) es un documento por medio del cual el sujeto expresa el modo en que desea se aborde su enfermedad en caso en que por algún motivo físico o mental se encuentre incapacitado para hacerlo e incluso posterior a su padecimiento, sobre el destino de los órganos y de su cuerpo. Este documento no trata en forma específica sobre el tema de eutanasia, aunque en muchos países donde esta figura legal existe y está permitida, también es posible establecerlo a través de dicho escrito.

Su origen se remonta a Luis Kutner, cofundador de Amnistía Internacional y tomó nuevo auge posterior a que en España se estableciera como un documento legal en el 2002. En México se ha discutido de él, pero por más que he buscado en internet (necesito un poco de asesoría legal), me parece que no hay todavía nada legalmente establecido, si bien se acepta un documento prefirmado como autorización para el uso de órganos, siempre se recurre nuevamente a consultar a los familiares y conocidos en caso de encontrarse en el nosocomio, al igual que en el uso de técnicas de reanimación cardiopulmonar u otras técnicas invasivas; en conclusión, el documento pierde validez legal en nuestro país.

Es ahí donde quiero ahondar y el motivo por el cual este documento de María García-Puente me motivo a iniciar este análisis. En la República Mexicana, al igual que en muchos otros países de habla hispana (me refiero a ellos puesto que Medtropoli.net está en castellano) aún no contamos con una regulación de voluntades anticipadas, lo que conlleva a una serie de atrocidades, tanto por parte del médico com de los familiares, guíados por sentimientos confusos e inclusive como una práctica “defensiva” contra posibles demandas.

No podemos olvidar que el médico se debe al bienestar de su paciente y que si bien en muchas ocasiones muchas intervenciones que se realizan pueden resultar de inicio molestas (no hay cirugía que no provoque un mínimo de molestia al menos), éstas deben de obedecer a una relación de “costo-beneficio” en donde los efectos adversos sean justificables por los resultados obtenidos en la calidad de vida del paciente, comprendiendo esta, no solo como la ausencia de enfermedad, tal y como el concepto de salud de la O. M. S. nos indica.

Es así, que el galeno debe aprender a dejar a un lado ese sentimiento de salvador de vidas, puesto que no es mejor médico aquel que evita que sus pacientes mueran, sino aquél que hace que sus pacientes mientras vivan lo hagan plenamente y que si han de morir (todos lo harémos) lo hagan lo más placenteramente posible, libres de agonías y sufrimientos. A veces pareciese que únicamente somos calificados por el número de enfermos que sacamos de paro cardiorespiratorio sin importar las condiciones de “vida” que representen, que hayan perdido el automatismo respiratorio e inclusive padezcan de “muerte cerebral”  (Si bien legalmente esta es la definición de muerte, son muchos los casos en que pacientes en dicho estado permanecen conectados a ventiladores mecánicos y reciben alimentación paraenteral) ¿Acaso esta es una condición de vida digna?

Perdón si mi comparación resulta ofensiva para alguien, pero en ocasiones como amante de los animales que soy, me he topado dando gracias de que con mis perros he podido pedir que se les “duerma” y no como con los humanos. Aún tengo conflictos al hablar de eutanasia, no con otros médicos, ni con religiosos o con ciudadanos comunes y corrientes, estos conflicos están dados por mí mismo, a quien como humano en ocasiones me cuesta trabajo lidiar con el sufrimiento de otro, aún más cuando se sabe que no hay una solución posible para ello que no sea la muerte. Es por ello que evitaré tocar el tema el día de hoy, por un lado, porque el Documento de Voluntades Anticipadas no es per se una solicitud de eutanasia y porque yo en este momento no tengo una postura definida por lo que podría ocasionar controversias.

Lo que si queda claro es que se esté o no de acuerdo con la eutanasia, esta es definida como la aceleración de la muerte o inclusive provocar la misma a través de la aplicación de algún medicamento o la realización de alguna técnica que culmine con el fin de la vida. La división con otras prácticas es sumamente delgada y de ahí que surjan tantas controversias y es que hay quienes hablan de una eutanasia activa y otra pasiva, la primera la hemos definido ya, pero la pasiva es la suspensión de tratamientos con el fin de acelerar la muerte, esto podría confundirse con lo que algunos bioéticos denominan ortotanasia, siendo honestos es lo que a mí me resulta más confuso, considerándome partidario de la ortotanasia como se podrá notar en próximos párrafos y artículos.

Se juzga por lo general a quien practica la eutanasia, pero sinceramente no creo que no haya algún médico, sin importar nacionalidad, religión, línea política, etc. que no haya tenido alguna vez un paciente frente a él, a quién por desear ayudarlo no le haya pasado por la mente al menos la frase “más le valía morirse”, “ojalá muera pronto para que descanse” o cualquier otra frase, más o menos igual de dramática, así es que aunque no se comparta la postura, no nos resulta tampoco extraño el origen de la misma. De igual modo, creo que todos los médicos hemos vivido el lado opuesto, en donde al ver morir a un paciente sin importar la edad, el sexo o la enfermedad, no hayamos pensado en tratar de “resucitarlo” y en este caso sin lugar a dudas, más de uno (incluyéndome) hemos caído en realizar esfuerzos inhumanos por “rescatarlo de la muerte”, los casos como estos son más dramáticos cuando se trata de niños, jóvenes o madres, pero también lo hemos visto en ancianos e inclusive hombres solitarios que por lo general se han ganado la simpatía del personal.

Lo anterior responde a que en la generalidad de las Escuelas y Facultades de Medicina no se nos enseña a lidiar con ella, nuestra eterna compañera, la muerte. Por lo general, se le liga con fracaso en la práctica médica, lo que conlleva aún más a la práctica de la distanasia. A veces resulta controversial ver a médicos que te dan argumentos en pro de la eutanasia llevar a cabo maniobras invasivas, aplicación de medicamentos que prolongan la vida en pacientes en los que en muchas ocasiones únicamente se consigue prolongar el sufrimiento; cuando se les cuestiona y confronta, se dan cuenta de que lo que han hecho pareciese responder a un instinto adquirido en la Universidad, el médico “salva vidas” o bien a una especie de reflejo de supervivencia ante la ola creciente de demandas.

Ante el párrafo anterior y esperando no perder el hilo del análisis diría que si bien hay defensa jurídica para aquél médico que no quiera practicar la eutanasia, parece que no hay defensa para quién se niegue a practicar la distanasia y es que esta siempre será vista como un abandono terapéutico y no como un hecho a favor del paciente. Así pues, que la única defensa que pudiera quedarle al médico es tener el apoyo firmado del paciente mismo (y que por lo general es el último que se pide en caso de poderse), pero en México y creo que en otros países, la decisión final la tienen los familiares que se encuentren en ese momento en la sala de espera, quienes muchas veces guíados por el dolor del momento, sentimientos de culpabilidad o de dependencia o inclusive por falsas compasiones, pueden tomar decisiones no siempre bien premeditadas, inclusive me he topado en más de una ocasión con quien se contradice en menos de 5 minutos. Definitivamente el mismo familiar, aunque en el momento pudiera no entenderlo, es uno de los más beneficiados de que el paciente hubiese elaborado un documento de voluntades adelantadas.

La búsqueda de una respuesta en torno a este tema me ha llevado a consultar y estudiar un poco de Tanatología, pero dentro de esta disciplina, al igual que en cualquier otra, existen vertientes, muchas convergentes, pero otras antagónicas y es que sobre esto habrá tantas opiniones como cabezas hay, lo que no puede quedar en duda es que el médico se debe a su paciente y al bienestar de él, por ende, debe ser siempre analítico del peso que sus acciones tendrán sobre la calidad de vida y/o muerte que obtendrá su paciente, siendo siempre respetuoso de la voluntad que el individuo tiene sobre sus tratamientos, recordemos lo que mencionaba en el artículo previo, el paciente es el dueño de su propia salud y por ende de su propia vida, por lo que debemos tratar de infundir en nuestros pacientes la elaboración de su “testamento vital”.

Aunque quede en el aire la pregunta ¿el hombre tiene derecho a decidir cómo, cuándo y en dónde morirá? ¿Por qué no dejan su opinión?


jul 22 2010

el paciente. dueño de su salud

Roberto Sánchez Torre

Hoy en día la palabra empoderamiento está de moda. Campañas políticas hablan del empoderamiento de la mujer, del indígena, etc. En Medicina esto no podría ser la excepción y hablamos del empoderamiento del paciente, es decir, la capacidad que tiene el enfermo o usuario de un servicio a tomar decisiones entorno a su salud, a [...]


jul 20 2010

hipertrigliceridemia y circunferencia de cintura: factores de riesgo cardiovascular

Roberto Sánchez Torre

El día de ayer fue presentado en el Canadian Medical Association Journal publica un artículo titulado “Triglyceride and Waist Measurements Predict Heart-Disease Risk“, en él, el Dr. Benoit Arsenault y su equipo de colaboradores, buscan complentar la escala de Framingham para el riesgo cardiovascular, basados en que el síndrome metabólico está compuesto por un aumento [...]


jun 2 2010

insatisfacción y cansancio laboral ¿una constante en el médico?

Roberto Sánchez Torre

Una constante en las Facultades y Escuelas de Medicina, es el continuo preguntar de todos los profesores al alumnado ¿por qué escogieron Medicina? Y casi tan reiteradas veces como se pregunte se oyen las mismas respuestas, rara vez oímos un motivo económico, casi todos son por el interés de ayudar al prójimo y las ganas [...]


may 13 2010

la generación “x” en la medicina

Roberto

Nunca me gustó que se me considera dentro de la Generación “X” pero tristemente después de ver algunas cosas que suceden entorno a mí me doy cuenta que es cierto, mi generación es “X” ante lo que sucede en el mundo, hablemos un poco de la Medicina.

Empecemos por analizar que la Generación “X” comprende aquellos nacidos entre 1971 y 1981, aunque hay quien considera que abarca hasta 1985, donde comienza la generación “Y”. La generación “X” es conocida también como la “Generación de la Apatía”, con una rebeldía conformista, rechazando a la religón, tradiciones generacionales, patriotismo e incluso a la familia (Wikipedia).

Como se cita en la fuente ya mencionada, nuestra generación vivió todo, desde una televisión blanco y negro, hasta las más modernas pantallas ultradelgadas de LEDs e incluso tridimensionales, lo que nos diferencia con la generación “Y”, que ya nació con muchas de estas tecnologías, por lo que lo ven más “natural”.

Pues bien, ya lo decía, no me gustaba ser considerado parte de una generación “X”, pues consideraba que la rebeldía de nuestra época adolescente, podría ser atribuida a eso, al cambio propio de la edad, que muchos comentan se llama así, precisamente porque “adolece de todo”, pero ahora veo con tristeza que no, que la apatía persiste aunque en general todos tenemos entre 25 y 40 años (si consideramos el intervalo de 1970-1985).

Cuando asistía a clases de Medicina y visitaba los hospitales escuela, tales como el Hospital General de México, los Centros Médicos del IMSS (La Raza y Siglo XXI) entre otros nosocomios y conocía a muchos de mis profesores de la Universidad, me asombraba por su continuo interés por investigar, por aprender más, por publicar, por realizar un cambio, me imaginaba a mí y a una gran cantidad de personas de mi generación haciendo lo mismo, sobre todo porque hoy en día con Internet, con la PubMed al alcance de un clic y con la facilidad de generar conocimiento con los avances tecnológicos, todo debería parecer más fácil, pero veo con decepción que no es así.

A finales de 1999, principios del 2000 iniciaba con este proyecto, inicialmente lo titulé La Medtrópoli, comenzó siendo un portal estático, realizado en lenguaje HTML, lo que en definitiva complicaba el hecho de actualizarlo fácilmente, únicamente  permitía cambiarlo un poco, aún recuerdo los colores rojo y negro, que muchas críticas generó, en mera copia a los colores que en aquel entonces utilizaban otros portales médicos como Medscape, Vesalius, etc. Después decidí cambiar a azul, ahí sí fue antes que el sitio que mencionaba al principio y que posteriormente cambio a colores similares, obviamente no guiado por mi humilde espacio. Comencé a utilizar el lenguaje de programación PHP, lo que me obligo a buscar otros espacios para hospedarlo y descubrí un portal español que me regaló mi primer dominio Medtropoli.com, el cual perdí por falta de recursos económicos para renovarlo, de ahí surgió Medtropoli.net Esto lo menciono, porque viendo como producían otros portales artículos, noticias, comentarios, esperaba que lo mismo sucediera con el mío, lo mostraba a mis compañeros y lo promocionaba para el intercambio de trabajos, tareas, etc. ¿Cuál fue mi sorpresa? Mis profesores estaban más emocionados con la idea que mis propios compañeros, tal parece que la conducta persiste.

Muchos han sido los espacios en la red que se han abierto por estudiantes de Medicina de nuestra generación, recuerdo por ejemplo estafilococo.com.ar, del argentino Alfredo Laffue, que puedo considerar amigo, con quien compartí tips, noticias y trabajos para mantener nuestros espacios abiertos, otro fue un portal chileno, ya no recuerdo bien su nombre, tendré que desempolvar mis cuadernos y archivos que tengo en CD para recordarlo, pero sucedía en gran parte lo mismo, si bien tal vez en América del Sur tenían más participación en el intercambio de tareas y trabajos, era más el esfuerzo y entusiasmo de sus webmasters lo que mantenía los sitios abiertos, cuando el trabajo o la falta de tiempo hacían merma, los sitios desaparecían, como fue el caso de Medtropoli.net durante mi período de entrenamiento como especialista.

En cambio, algunos sitios contemporáneos persisten, tal vez han cambiado en algo su imagen, muchos se han modernizado, inclusive sospecho que algunos han sido vendidos a empresas que ayudaron a incrementar su poderío o al menos han recibido el apoyo financiero de alguna institución farmacéutica, tal es el caso del e-medicum.com, aún recuerdo que con el Dr. Mario Ignacio Cámarena (Argentina) llegué a intercambiar algunos correos en nuestros inicios, él ya tenía un camino andado, conocía más gente y era un médico graduado, profesor universitario, investigador clínico, presidente y fundador de diversas asociaciones, así que con su experiencia el portal creció al grado que también cuenta con una revista on-line analesdemedicina.com. Otro ejemplo es “Circunvalación del Hipocampo” ahora mejor conocida con Hipocampo.org en algún momento el Dr. Ricardo de la Vega y yo intercambiamos banners (estrategia para publicitar nuestros portales en aquel entonces), hoy su sitio es para muchos un lugar de referencia en cuanto a lo que Alzheimer se refiere, sobre todo en el mundo de habla hispana.

Si uno quiere aprender de Medicina Basada en la Evidencia, Fisterra y la página del Dr. Rafa Bravo han sido desde entonces punta de lanza, una sustentada por una sociedad médica, pero en particular por dos médicos y un geógrafo ( Joaquín J. Serrano, Arturo Louro y Carlos González) que la mantienen  adelante y la otra principalmente por el mismo Dr. Rafael Bravo Toledo en sus dos fases (Web Medica y el más reciente Primum Non Nocere), muchos de nosotros, sin dudarlo, hemos leído las guías de ambos sitios en lo que se refiere a MEB y cómo utilizarla en nuestra práctica diaria.

El último caso que citaré es El Médico Interactivo, que inclusive cambió de imagen, aunque por ahí hay podemos encontrar algunas páginas que todavía conservan su estilo original, cuando eran manejadas por un doctor, cuyo nombre no recuerdo, pero si me acuerdo que tenía inclusive un espacio en donde mostraba una foto de cuando fue a New England y conoció en persona a Paul McCartney, presumiendo la fotografía. Hoy ese portal tiene un claro cambio de “look”, seguramente sino fue comprado, si es apoyado económicamente.

Sí, la economía juega un papel importante en el hecho de mantener un sitio y poderlo llevar con éxito, Medscape por ejemplo fue comprada por WebMD al igual que eMedicine, pero también es cierto que surgen del sueño de alguien, que no se limita a soñar, que busca ponerlo en práctica y en esa carrera se topa con la oportunidad de hacer crecer su sueño a través de recibir el apoyo de alguien, que por algún motivo, tiene lo que a él le falta, dinero. Pero otros sueños se han mantenido, solo con el tesón de quienes los quieren, los alimentan y los hacen crecer, tristemente, pocos de ellos pertenecen a gente de mi generación, muchos son creados y mantenidos por personas que para algunos de mis compañeros entrarían en la clasificación de “la era pasada”, apoyados por sus contemporáneos y alguno que otro loco fugado de la Generación “X”.

Este problema persiste y lo conozco bien, en forma general puedo decir que la gente que pertenece a mi bloque generacional somos gente de grandes protestas, manifestaciones, sí, pero en muchas ocasiones pasivas, podemos ver este tipo de actos en Internet, a través de los hashtags de Twitter o en los estados del Facebook, lo veo en los congresos de la especialidad y en los correos que recibo de gente preguntando que se ha hecho para que se generen empleos o que nuestra nueva especialidad sea reconocida, no, no tuve un error al conjugar, las preguntas siempre es ¿Qué se ha hecho? que si queremos entenderlo bien, es ¿Qué han hecho otros para…? Así es, en mi generación estamos acostumbrados a que las cosas nos las den ya digeridas,  acostumbrados a echarle la culpa a la generación que nos precede o a alguien más, el gobierno, las autoridades, los compañeros, pero no muy propositivos y mucho menos activos.

Esto también se ve reflejado en la inquietud por publicar, mientras nuestros profesores ya tenían publicaciones desde muy jóvenes, son pocos los de nuestra generación que están produciendo algo en cuanto a conocimiento publicado se refiere, en la maestría soy de los más jóvenes y buscamos hacer especialidad, no por la inquietud de conocer más, sino porque pensamos que esta es la fórmula mágica para salir adelante en la carrera, que terminando tendremos trabajo y que el dinero rebosará de nuestras billeteras; groso error. Lo triste es ver como se van menguando las ganas de muchos de mi generación, que empezaron a querer ser diferentes, ahora arrastrados por la corriente del conformismo, buscando pretextos, siempre es fácil encontrarlos, que si ya tengo familia, que si tengo mucho trabajo, que si el tráfico, que si… No puedo culparlos, en muchas ocasiones empiezo a sentir la necesidad también de bajar las manos, pero algo en mí me dice que no, que esto tiene que cambiar, que podemos cambiar.

Volteo a ver a las Generación “Y” y “Z” y me preocupo, pues encuentro una generación que no solo es apática a lo que la rodea, sino que ahora es superficial y materialista, lo único que importa que es que tan tecnológico o que tan “chick” eres, algo que ya también encontrábamos en nuestra generación, dónde habemos uno que otro geek de la tecnología, pero aquí no es por interés tecnológico, sino por posicionamiento social. Es cierto, cuestionan todavía más, pero ¿actuarán más? Y es que como lo tocaba en otro artículo, ya de por sí nuestra generación empieza a perder el trato humano, médicamente hablando, empezamos a ver a los pacientes a través de los estudios paraclínicos, vemos tomografías y resultados de laboratorio, no pacientes, ¿qué futuro nos espera con generaciones aún más tecnificadas?

Pues bien, solo sé una cosa, si queremos cambiar nuestra situación, ya no podemos seguir quejándonos, tenemos que cambiar nosotros primero, al hacerlo, al poner en práctica todo aquello que pregonamos, podremos sin duda alguna lograr grandes cosas. Criticamos como generación a las religiones, porque en muchas ocasiones pregonan más no practican, pero actuamos exactamente igual, con apatía esperamos el milagro divino, cuestionamos la existencia de Dios, pues bien, en caso de no existir como muchos de nuestra generación aseguran, ¿de quién esperamos el milagro? ¡DESPERTEMOS! El cambio tiene que surgir de nosotros mismos, crezcamos, sino todos aquellos avances científicos quedarán en una era de la luz y volveremos a vivir una Edad Media llena de obscurantismo, esta vez no debida a prohibiciones del clero, sino a nuestra propia apatía.

Si esto ocurre dentro del conocimiento médico y se supone que somos médicos, ni hablar de la cultura general de los galenos hoy en día, antes reconocidos como “los sabios o intelectuales” hoy la ortografía, los conocimientos de historia e inclusive de temas de actualidad entre los “doctores” (entrecomillo porque nada de doctos) es muy baja, pero creo que ese es tema para otro análisis.


may 10 2010

madre y doctora, combinación de asombrarse.

Roberto

Pues bien, ya lo mencionaba en mi blog personal, no soy de aquellos a los que les gusta los días conmemorativos, ya que considero que con ellos se justifica el olvido, las injusticias y recriminaciones, tal es el caso del día de la madre, pero aprovechando que todos estamos ‘sensibles’ al tema debido a la fecha quiero aprovechar para hacer una mención especial a mis todas aquellas médicas (como diría @medicaeli y creo oportuno darle crédito) que son madres.

Siempre he admirado y admiraré a las madres, que son capaces de dividirse en mil, para realizar sus actividades, cuidar a sus hijos, cuidar de sus enfermedades (aún sin ser doctoras), consolarlos en sus tristezas, festejar sus alegrías, ahora cada vez más hacer las funciones de padre y madre a la vez, verse con las amigas, conciliar problemas, arreglarse, verse siempre hermosas y encima de todo sonreír.

La carrera de Medicina resulta difícil para cualquiera que desee practicarla, decía un maestro que es más más celosa que la ‘peor’ de las novias, te exige tiempo, sacrificio, cambios en la alimentación, pierdes vida social, pocos amigos no médicos logran comprenderlo, la familia lo sufre, adiós a las horas de sueño, bienvenidos sean las tensiones, los dolores de cabeza, los cambios de humor y una lista interminable de complicaciones, que si logras librar obtienes por recompensa una de los mejores satisfacciones que se pueden tener en la vida, ser médico o médica como es el caso de quienes hablamos.

Ahora me resulta aun más admiable cuando conozco a quienes combinan la profesión y la maternidad, ya fuese desde el inicio de la universidad, durante ella o ya como médicas graduadas, es por ello, que aunque pequeño y para mí en una fecha injustificada, quiero rendir un homenaje a todas las doctoras que a su vez son madres, para mí no resulta difícil aceptar que esto, sin duda alguna, no lo conseguiría hombre alguno.