dic 14 2010

las vacunas y su necesidad

Roberto

En los últimos años estamos asistiendo a una preocupante vuelta a antiguas y rancias posiciones anticientíficas. Ideas ya superadas hace siglos están volviendo con fuerza y se están instalando en la mente de aquellos que no están bien informados.

Creacionismo, supersticiones, irracionalidades homepáticas, astrológicas… han vuelto incluso los que afirman que la Tierra no es redonda sino plana. Y de entre todos estos pasos atrás en el conocimiento, sin duda, los más peligrosos son los que atañen a las prácticas médicas.

Poco a poco se ha ido fraguando un absurdo movimiento anti-vacunas que pone en serio peligro la salud de las personas, sobre todo las más jóvenes y débiles. Por ello he pensado que estaría bien realizar un breve artículo, sencillo y ameno, sobre la necesidad y conveniencia de las vacunas, explicando fácilmente cómo funciona nuestro sistema inmunológico y cómo actuan las vacunas ayudándolo.

Cantaban Manolito Santander y sus muchachos en los Carnavales gaditanos de 1998 que “En la familia Pepperoni somos malos de verdad, la familia Pepperoni no conoce la piedad…¡tiro al vento, tiro al vento!…¡ni la Piedad, ni la Borriquita ni el prendimiento!”

Otros que no conocen la piedad son los integrantes del Sistema Inmune.

Nuestro sistema defensor contra todo bicho que codicie nuestro organismo como virus, bacteria, hongo, parásito o lo que sea, se las tiene que ver con toda una “famiglia” de glóbulos blancos dispuestos a matar, fagocitar, aniquilar, destruir, arrasar.

Tiene diversas formas de llevar a cabo su misión, pudiendo hacerlo de forma directa en plan “tonto el último que se cargue al enemigo” o actuar en cooperación y mediante un mecanismo sofisticado para dejarlo bien “muerto matao”.

¿Cuáles son los principales soldados inmunitarios de nuestro cuerpo?
Tenemos a:

  • Neutrófilos, que le dan para el pelo a las bacterias, principalmente
  • Eosinófilos, atacan sobre todo a parásitos
  • Linfocitos, que mediante anticuerpos y trabajo en equipo luchan especialmente contra virus y bacterias
  • Basófilos, sólo se nota su presencia en caso de hipersensibilidad porque el cuerpo se haya sentido agredido por medicamentos y alimentos.
  • Monocitos, unos glóbulos blancos que de monos tienen poco, se hacen notar en caso de infecciones crónicas y autoinmunes. Cuando es necesario “evolucionan” a macrófagos, son los barrenderos del sistema, se comen todos los enemigos que pueden.
Ilustración | Don Smith

Nuestro Sistema Inmune no se limita a arramplar con todos los extraños que osen invadir nuestro organismo, sino que “se quedan con su cara“. Veréis: las bacterias, los virus, hongos, etc tienen una cubierta compuesta por lípidos y azúcares muy característica, que contiene a los antígenos o sustancias que desencadenan la furia de nuestro ejército y la fabricación masiva de anticuerpos. Los glóbulos blancos, al atacarlos, “memorizan” esas cubiertas para ser más rápidos y efectivos en la próxima intentona por su parte.

¿Podemos ayudarles a memorizar y ser más eficientes en su tarea?

Sí, mediante las vacunas.

Una vacuna no es más que el “bicho” en cuestión muerto, atenuado o fragmentado o sólo las proteínas o los glúcidos de su cubierta, de manera que se lo presentamos a nuestros glóbulos blancos para que aprendan que “esto malo, esto caca”.

Cada vacuna tiene sus propias peculiaridades, requiriendo en ocasiones una única dosis con el fin de que los glóbulos blancos memoricen bien el aspecto del enemigo a destruir, varias dosis para realizar bien esa memorización o se precisan dosis de recuerdo cada cierto tiempo. Eso depende de la inmunogenicidad de la vacuna, es decir, la capacidad que tenga para provocar una reacción por parte de nuestro Sistema Inmune y producir glóbulos blancos más específicos, especializados en ese antígeno en concreto.

¿Qué ventaja tiene esa ayuda proporcionada en forma de vacuna?
No tiene una única, sino varias:

  • Disminuye la tasa de mortalidad y de secuelas por infecciones
  • Disminuye la probabilidad de caer enfermo por esas infecciones
  • Es un sistema menos traumático para nuestro organismo de producción de defensas naturales que el exponerse a la enfermedad

En contra de lo que cree mucha gente, no se crean anticuerpos artificiales, sino que se estimulan precisamente las defensas que nosotros poseemos, se les ayuda y potencia.

Después de todo esto…¿sigues pensando que no es conveniente vacunarse?


nov 25 2010

no sabes dónde publicar tu artículo? jane te sugiere la revista

Diana P. Cuesta C.

Estoy asombrada con esta herramienta llamada JOURNAL/AUTHOR NAME ESTIMATOR (JANE) porque con solo escribir las palabras clave o el abstract, te informa un listado de revistas relevantes donde puedes publicar tu investigación. La base de datos de estas publicaciones corresponde a las revistas activas indexadas en Medline.

Tiene otras opciones para identificar autores o temas publicados basado en la información publicada en los últimos 10 años en Medline.

Sin duda el listado de potenciales revistas para publicar un contenido específico, me encantó!

Acceder en http://biosemantics.org/jane/index.php


nov 1 2010

Los gatos obsesos sexuales que transmitieron culturalmente su obsesión (corregido)

Sergio Parra

Entono el mea culpa. El experimento que se narra a continuación es ficticio y sale de la pluma del novelista Tom Wolfe. Debería haber comprobado algo tan obvio como que Starling no obtuvo ningún premio Nobel, porque ni siquiera existe. Disculpad las molestias y gracias por el toque de atención: prometo no cometer más deslices de este tipo. Quede, pues, este artículo como un ejemplo para el día de los inocentes o aquél otro artículo titulado La errata como forma de ser original: insectos y otras cosas que no existen en realidad.

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Victor Ransome Starling es un biólogo que descubrió algo sorprendente sobre el sexo de los gatos cuando tenía sólo 28 años. En 1983, siendo profesor de Psicología en la Universidad de Dupont, Starling extirpó la amígdala a 30 gatos.

La amígdala es una parte del cerebro que controla las emociones de los mamíferos superiores, incluidos nosotros. Al extraer la amígdala, los animales pueden sentir estados afectivos impropios: por ejemplo, cuando hay que tener miedo, sentir aburrimiento. O pueden sentir excitación sexual aunque no haya ningún estímulo para ello.

Es justo lo que le pasó a los gatos de Starling: entraron en un estado de excitación sexual exagerado que obligaba a los gatos a copular con frenesí de formas extremas: por ejemplo, un gato montado sobre otro gato era a su vez montado por un tercero, y así sucesivamente hasta crear cadenas de gatos copuladores de hasta tres metros de longitud.

Sin embargo, ocurrió algo inesperado. En la sala donde se llevaba a cabo el experimento, las jaulas de los gatos amigdalectomizados compartían espacio con las jaulas de un grupo de control de gatos que no habían sufrido ninguna intervención quirúrgica.

Cuando Starling abrió la jaula de los gatos de control, el primer gato liberado saltó de inmediato sobre él, frotándose contra su zapato como si copulara con él. El gato poseía su amígdala intacta, sin embargo parecía comportarse como el resto de gatos amigdalectomizados.

Lo que había ocurrido es que los gatos de control habían observado durante días a los gatos amigdalectomizados. Aquella atmósfera social gatuna de sexo desenfrenado había calado en los gatos de control, como si también hubieran sido amigdalectomizados. Incluso un entorno “cultural” tan anormal como aquél, podía modificar con el tiempo las respuestas determinadas genéticamente de los animales sanos.

Catorce años después, Starling obtuvo el premio Nobel.

Vía | Soy Charlotte Simmons de Tom Wolfe


ago 2 2010

Se cumplen cien años del nacimiento de Gerda Taro

christian

Gerda Taro

El 1 de agosto de 1910 nacía en Stuttgart Gerda Pohorylle, que ha pasado a la historia con el nombre de Gerda Taro, la primera fotoperiodista de la historia. Hija de una familia burguesa de judíos de origen polaco, Gerda huyó a París tras la llegada al poder del partido nazi.

En la capital francesa Gerda Taro conoció a Andre Friedmann, un humilde fotógrafo también de origen judío con el que entabló una relación sentimental. De Friedman aprendió el arte de la fotografía y juntos crearon el personaje de Robert Capa, un prestigioso fotógrafo estadounidense al que en teoría ambos representaban.

En julio de 1936 comenzó la Guerra Civil en España y Gerda Taro y Friedmann (que poco a poco se fue quedando con el nombre de Robert Capa para sí mismo) vinieron a nuestro país para cubrir el conflicto desde las filas republicanas. Sus reportajes aparecían en la prensa europea y sus fotografías sirvieron para mostrar el conflicto a una Europa que todavía no sabía la que se le venía encima.

Gerda Taro perdió la vida mientras cubría la batalla de Brunete, un reportaje que se publicó en la revista Regards con su nombre y que le hizo ganar un gran prestigio como fotógrafa. Sin embargo, mientras el ejército republicano se replegaba, una serie de casualidades hizo que Gerda acabase siendo aplastada por un tanque. Sus gravísimas heridas hicieron que fuese hospitalizada en El Escorial, donde falleció la madrugada del 26 al 27 de julio de 1937.

El cuerpo de Gerda Taro fue trasladado a París, donde fue enterrada con honores el 1 de agosto de 1936, el día en que debería haber cumplido 27 años. El Partido Comunista Francés organizó un gran funeral en su honor en el cementerio Père Lachaise. La noticia de su muerte afectó mucho a Robert Capa. Se cree que ambos tenían planes de boda y la muerte de Taro hizo que Capa nunca llegase a casarse.


jul 4 2010

el efecto werther: cuando el suicidio se vuelve contagioso (y II)

Sergio Parra

Chris Korda, hijo de Michael Korda, editor jefe de Simon & Schuster y nieto de uno de los artífices de la industria cinematográfica británica, es el fundador y líder de la Iglesia de la Eutanasia.

Una secta, performance o exabrupto dadaísta, quién lo sabe ya, que se basa en un único mandamiento: No procrearás. Y que se asienta, a su vez, en cuatro pilares ideológicos fundamentales: suicidio, aborto, canibalismo y sodomía.

Como anuncian en su propio sitio en Internet, son “una organización educativa sin ánimo de lucro dedicada a restaurar el equilibrio entre los humanos y el resto de las especies a través de la reducción voluntaria de la población”. Una suerte de Herodes para todas las edades, traumatizado por las teorías malthusianas.

El caso de Korda viene a colación porque los suicidas también se organizan en clubes para suicidarse, sobre todo gracias a Internet. Clubes para suicidas que atraen a suicidas pero que también generan más suicidas por efecto contagio.

Un estudio realizado por Add Health a 13.455 adolescentes confirmó que tener un amigo suicida incrementaba la posibilidad de tener ideas suicidas. Si el amigo de un chico se había suicidado el año anterior, ese chico tenía el triple de probabilidades de tener ideas suicidas y casi el doble de posibilidades de intentar suicidarse que los demás.

Para comparar cómo los suicidios de la ficción influía en los suicidios de la gente joven, se hizo una comparación entre las películas que aparecía un suicidio y el inesperado brote de suicidios entre jóvenes que hubo entre 1950 y 1990 en EEUU, cuando el índice de suicidios entre jóvenes de entre 15 y 24 años pasó de 4,5 a 13,5 por cada 100.000.

Pues bien, tras consultar la base de datos de películas Internet Movie Data Base, se descubrió que el porcentaje total de películas en la que aparecía un suicidio se elevó del 1 % en la década de 1950 al 8 % en la de 1990.

¿Hay alguna conexión casual? Es difícil de saber: quizá las películas se limiten a reflejar la realidad: como hay más suicidas, también hay más películas en las que aparecen suicidios. Pero lo que cada vez queda más constatado es que hay un contagio real tanto de emociones positivas como negativas, y también de otros factores que van desde la obesidad hasta la idea de suicidarse en las redes sociales que establecemos con los demás.

Vía | Conectados de Nicholas A. Christiakis y James H. Fowler


jun 12 2010

procesos en el origen de la vida

Evolutionibus

Directo del Blog de Evolutionibus nos llega este artículo:

En La Ciencia y Sus Demonios han publicado una interesante entrevista con Jack Szostak, premio Nobel de Medicina 2009, y que ahora dedica sus investigaciones al origen de la vida.

En su web se encuentran unas fascinantes animaciones, realizadas por Janet Iwasa, explicando procesos prebióticos de diversos tipos.

Por cierto, es pecado perderse las impresionantes animaciones sobre otros temas que lleva a cabo Iwasa. Me encantan “Endocytosis”,  “The duplicator” o la acojonante entrada del virus del dengue en la célula.

Te puede interesar:

  1. Darwin y el origen de la vida
  2. Evolución del VIH: más cerca de su origen
  3. Nuevas ideas sobre el origen de la vida

may 27 2010

¿Una bacteria podría haber aumentado la inteligencia de la humanidad?

Sergio Parra

Poco después de que se planteara la tesis de que adquirir conocimiento produce una recompensa en forma de sustancias opiáceas naturales, según investigadores de la Universidad de Southern California, ha aparecido una nueva línea investigación sobre la evolución de la inteligencia del ser humano: las bacterias.

Concretamente, se trata de la Mycobacterium vaccae, que mejoran la capacidad para aprender nuevas tareas y produce mayores niveles de serotonina en los animales con los que ha entrado en contacto, según Dorothy Matthews, profesora de The Sage Colleges en Troy, Nueva York, quien dirigió el estudio.

El experimento en concreto se realizó con ratones:

Encontramos que los ratones alimentados con M. vaccae viva navegaron por el laberinto dos veces más rápido y con menos ansiedad que los ratones del otro grupo. (…) Creemos que estos resultados son importantes porque sugieren una relación entre los microbios y la función cerebral. (…) De hecho, esto tiene sentido si pensamos en la forma como evolucionamos como humanos que solíamos pasar gran parte del tiempo cazando e interactuando con la naturaleza

La investigadora sostiene que podría especularse que, pasar tiempo rodeado de la M. vaccae, podría tener también un impacto positivo en humanos.

Vía | BBC Mundo


may 25 2010

¿Por qué los médicos no se lavan lo suficiente las manos? (y II)

Sergio Parra

Rekha Murthy, epidemióloga del hospital Cerdas-Sinai en Los Ángeles, durante una comida de trabajo de la Comisión Asesora de la Dirección, hizo una propuesta que nadie se esperaba.

Entregó una placa de petri esterilizada con una capa esponjosa de agar a cada uno de los veinte miembros de la Comisión, la mayoría de ellos médicos importantes del hospital, y pidió hacerles un cultivo de sus manos.

Las imágenes resultantes fueron pavorosas. Todas las manos albergaban ricas colonias de bacterias que evidenciaban que no tenían las manos limpias… en una comida de trabajo.

Entonces la administración decidió instalar imágenes de aquellas huellas palmares como salvapantallas en todos los ordenadores del hospital. El cumplimiento en la higiene manual subió entonces hasta casi el 100 %.

La estrategia se copió en otros hospitales, obteniendo resultados parecidos.

Con todo, la situación continuaba siendo irónica. Se debía recordar continuamente a los médicos algo obvio y fácil de cumplir (lavarse las manos) cuyo incumplimiento suponía pagar un alto precio (la pérdida de una vida humana). La respuesta a esto tiene que ver con las externalidades.

Cuando un médico deja de lavarse las manos, la vida que se pone en peligro no es la suya propia. Es la de la siguiente paciente que trata, el que tiene la herida abierta o el sistema inmunitario en mal estado. Las bacterias peligrosas que el paciente recibe son una externalidad negativa de los actos del médico, lo mismo que la contaminación es una externalidad negativa de todo el que conduce un coche, sube el aire acondicionado o envía humo de carbón por una chimenea. El contaminador no tiene suficientes incentivos para no contaminar, y el médico no tiene suficientes incentivos para lavarse las manos. Esto es lo que hace que la ciencia del cambio de conducta sea tan difícil.

Vía | Superfreakonomics de Steven D. Levitt y Stephen J. Dubner


may 5 2010

Viva la serendipia (VI): la mosca matemática y la mosca del pipí dulce

Sergio Parra

LA MOSCA MATEMÁTICA

La mosca es un animal que apenas llamaría la atención de cualquiera de nosotros (salvo si nos lee algún entomólogo). Como máximo agarraríamos el insecticida y, fliss, acabaríamos con su vida sólo para evitarnos el cansino zumbido. Pero no fue así para Descartes.

Descartes le daba tanto al coco que hasta la entrada de una simple mosca en su habitación le fue suficiente para hacer avanzar las matemáticas. Descartes era de los que se pasaba muchas horas tumbado en la cama, porque prefería ejercitar la mente a los músculos. Entonces oyó un zumbido.

Localizó a la mosca con la vista. Y llegó a una conclusión. Que era posible determinar en cada instante la posición del insecto. Allí, allá, acullá. Para ello bastaba con conocer su distancia con respecto a dos superficies perpendiculares: la pared y el suelo.

Descartes, entonces, se incorporó en la cama y dibujó en una hoja dos rectas perpendiculares mientras la mosca lo observaba sin entender nada de nada. Cualquier punto de la hoja, o sea, del plano, quedaba determinado por sus distancias a los dos ejes.

A estas distancias las denominó coordenadas del punto. Y permitían representar cualquier ecuación algebraica en forma de curva mediante una ecuación. Descartes, gracias a una mosca, logró encajar la geometría y el álgebra en lo que se llamó geometría analítica.

LA MOSCA DEL PIPÍ DULCE

De nuevo una mosca es la protagonista de este descubrimiento. Una mosca alemana, para más señas, que revoloteaba junto a sus amigas por la ciudad de Estrasburgo por allá el 1889.

En aquellos momentos, se estudiaba la función del páncreas en la digestión. Y Joseph von Mering y Oscar Minkowski extirparon la glándula de un perro.

El perro sin páncreas salió a dar una vuelta y orinó en el patio. Un ayudante del laboratorio, entonces, asistió la escena extrañado: un enjambre de moscas estaban revoloteando como locas sobre la orina del perro. Algo tenía esa orina que las atraía sin remedio.

Tomaron una muestra de la orina y la analizaron, descubriendo que estaba cargada de glucosa, un signo común de la diabetes. Gracias a las moscas, von Mering y Mikowski habían provocado experimentalmente la también llamada enfermedad dulce en un animal.


jul 2 2008

la revolución d’acosta

(author unknown)
Hugo D'Acosta en Vinísfera Revista de Vino

Antes de alcanzar el éxito con sus Vino de Piedra, Hugo D’Acosta recorrió un sinuoso camino en donde no le faltaron contratiempos ni fracasos. Presentamos una entrevista con uno de los vitivinicultores mexicanos más sobresalientes de la última década, y uno de los que ha contribuido a hacer escuela y poner en alto el vino boutique mexicano.

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