jul 29 2010

el olfato: el sentido olvidado · anatomía (ii)

Roberto

Analicemos con un poco de ciencia el olfato:

En base a que no solo me leen médicos, no quería ahondar mucho en la anatomía de la nariz, pero debe quedarnos claro algo, decir que olemos con ella, es como decir que oímos con el lóbulo de la oreja, el sentido del olfato es más complejo y va mucho más allá que el apéndice nasal. Así que toquemos el tema aunque sea brevemente.

Vamos pues a retomar mis clases de primer año de Medicina y recordemos que la pirámide nasal o nariz esta conformada por dos paredes laterales, estas se proyectan desde la cara y se unen en el dorse de la nariz. Hacia arriba se continúa con la raíz de la nariz y la frente, mientras que hacia abajo termina en el ápice. Ambas paredes laterales se forman del hueso nasal y el proceso nasal del hueso maxilar superiormente, así como por un cartílago yu tegido fibroadiposo inferiormente. Más abajo y entree las pareces, se encuentran dos ofricios o narinas, estas son separadas en la línea media por un cartílago septal.

A su interior, para fines descriptivos, podemos dividir a la nariz por el septum nasal en dos cavidades, estas se pryectan desde las narinas anteriormente, hasta las coanas posteriormente, continuándose con la nasofaringe. Por lo general, ambas cavidades son de diferente tamaño.

A su vez, cada cavidad es dividia en el vestíbulo nasal y la cavidad nasal como tal. El vestíbulo nasal es la porción más anterior, está limitada por el ala de la nariz y medialmente por la porción más anterior del septum. Se recubre de epidermis y contiene pelos (vibrisas) y glándulas sebaceas. La pared medial del vestíbulo nasal encierra el soporte de la estructura de la parte anterior del septum cartilaginoso y el tejido conectivo del septum llamada columela. El techo del vestíbulo está formado por el cartílago alar, su base medial se extiende en la columela y lateralmente da soporte a la pared externa del vestículo. Así los cartílagos alares determnan la forma de la punta nasal y el grado de apertura de la misma.

Por su parte, la cavidad nasal posee paredes laterales, mediales, techo y piso. La pared medial esta formada por el septum y es vertical; mientras que la pared lateral se inclina hacia el centro conforme sube. El techo posee las porciones frontonasal anterior, central (placa cribiforme del hueso etmoides) y esfenoidal posterior. Aquí están las alojadas las células nerviosas del epitelio olfatorio, que se encuentran en la mucosa del techo de la cavidad nasal, el cornete superior y la porción más superior del septum. Desde aquí las fibras nerviosas pasan a traves de la placa cribiforme al bulbo olfatorio. El resto de la mucosa constituye la porción respiratoria de la mucosa nasal. Esta se adhiere al periostio y al perioncrio subyaciente y tiene una rica irrigación y anastomosis arterio-venosas, en especial en el cornete inferior, lo que ayuda a que exista un rápido entibiamento y humidificación del aire inspirado (el cual en su mayoría viaja a través del meato inferior, ver más adelante).

Por su parte, el piso de la cavidad nasal se forma, de adelante hacia atrás, por el proceso palatino del hueso maxilar, la porción horizontal del hueso palatino y el paladar blando. La pared media esta constituída por el septum o tabique nasal, cuya porción anterior es cartilaginosa y la posterior es ósea. El septum puede presentar tanto desviaciones como espolones.

La pared lateral de la cavidad nasal presenta tres proyecciones óseas o cornetes: superior, medio e inferior. Los dos primeros son parte del guseso etmoidal o etmoides, mientras que el inferior es un hueso independiente. Los cornetes se curvan hacia abajo y lateralmente, formando tres túneles denominados meatos, de adelante hacia atrás llamados: superior, medio e inferior. El superior es el mas pequeño (y dónde más receptores olfativos hay) y el inferor el de mayor tamaño. En la porción más anterior de meato inferior está la llegada del conducto nasolacrimal (por eso al llorar incrementa el escurrimiento nasal y hay quien nota la salida del aire por su ojo cuando se suena).  Por su parte, en la pared lateral del meato medio podemos encontrar varias estructuras:

  • La bula etmoidal, que es una proyección redondeada que corresponde a las celdillas etmoidales medias
  • Hiato semilunar, surco ubicado por debajo de la bula etmoidal
  • Apófisis unciforme, parte del hueso etmoidal en relación infero-medial al hiato semilunar

Diferentes senos paranasales drenan al meato medio. El seno maxilar, a través del infundíbulo, drena al hiato semilunar. El seno frontal drena a la porción más anterior del hiato semilunar. Las celdillas etmoidales anteriores drenan cerca de la bula etmoidal al meato medio, mientras que las celdillas etmoidales medias drenan a través de la bula etmoidal o posterior a ella.

Artículo previo: el olfato: el sentido olvidado · recuerdos y vino (i)

A continuación artículo pendiente: el olfato: el sentido olvidado · memoria olfativa (iii)

Fuente: Anatomía Nasal, Escuela de Medicina. Pontificia Universidad Católica de Chile

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jul 29 2010

el olfato: el sentido olvidado · recuerdos y vino (i)

Roberto

El olfato es sin duda el sentido más despreciado por la mayoría de los seres humanos incluyéndome hasta hace poco, aún habiendo estudiado Medicina, comprendiendo el papel que este juega en el disfrute de los alimentos y gustándome comer, poco o nada apreciaba dicho sentido. Pero se preguntarán por qué hablo del olfato, pues bien, analicémoslo.

En general hemos de aceptar que no apreciamos ninguno de nuestros sentidos sino hasta que pensamos que podemos perderlo y de ellos, tal vez el que más miedo nos de a la mayoría sería la vista, seguida por el oído. Ahora bien, sin poco o nada nos detenemos a pensar sobre lo que nuestros ojos ven y como lo hacen por resultarnos algo tan familiar, el funcionamiento del olfato es aún más incierto, resultándome curioso que con tan solo buscar un poco en internet encuentro mucha información sobre la fisiología del ojo o del oído pero poco sobre el olfato.

Este sentido, como ya lo comentaba antes, es vital para apreciar los aromas y en conjunto apreciar además los sabores, resulta que el gusto es muy limitado y por ende complementado con el olor. Los sommeliers lo saben bien, para apreciar un vino es necesario sin lugar a dudas olerlo, es cierto, en la cata generalmente mencionamos primero la vista, pero podríamos dejarla al final, lo que sin duda no podremos hacer es probar y luego oler. Lo más interesante surge cuando probamos, la mayor explosión de sabores no se da en la punta de la lengua, sino en la región posterior de esta, ya en la entrada a la faringe, donde se unen el olfato y el gusto. El ejemplo de la primaria donde nos mencionan que cuando nos enfermamos de gripa no apreciamos los sabores lo conocemos bien, no es otra cosa que el refuerzo a lo antes mencionado.

Pero no estoy hablando ahorita solo de una nota de cata, no soy sommelier ni me considero un experto en la materia para enseñarles la técnica, aunque quise abordar un tema distinto, relacionado al vino, es cierto, pero tambien a la salud y al recuerdo… ¿Al recuerdo? Pues sí, fue así que comencé a escribir este artículo, hoy por la mañana, cuando llegaba al trabajo, el olor de la tierra mojada y la humedad en la hierba me remontó a una época de mi vida cuando jugaba de niño en la huerta de mi abuela, esto fue hace más de 20 años, en un lugar muy lejano, Asturias, España.

Sin lugar a dudas las hierbas no son las mismas, muchas especies seguramente ni si quiera se parecen y las características del suelo estoy seguro que no son las mismas, pero hubo un aroma en particular, difícil de describir, que en ipso facto me llevo a Purón. ¿Cómo es que funciona el olfato y me permite viajar tan rápidamente en el tiempo? Esta pregunta vino a mi mente, reforzada por el hecho de que cuando vemos algo u oímos algo, muchas veces nos suena o lo notamos familiar, pero tardamos en relacionarlo, en cambio el olfato no nos da oportunidad de ello.

Recuerdo que en alguna cata me decían que no pensara mucho en lo que huelo, que deje plasmado en mis observaciones lo primero que llega a mi mente al olerlo, generalmente me sorprendo que al hacer el ejercicio, muchas veces no solo reconozco el olor, sino que se crea en mi mente una imagen que me lleva a un recuerdo de cuando aprecié aquel aroma previamente, ese despertar de los sentidos hace que me guste más el mundo del vino, de los aromas en las comidas o en los mercados, son una serie de flashbacks que ninguna película logra mostrar.

Con el fin de conocer un poco más de este sentido, iré realizando una serie de artículos para que aquellos que se interesen en el tema puedan irlo siguiendo sin que resulte tan tedioso. Por lo pronto continuaremos con la Anatomía de la Nariz en el artículo “el olfato: el sentido olvidado · anatomía (ii)

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jul 28 2010

opiniones entorno al testamento vital

Roberto

Leía mi bandeja de entrada en Google Reader, donde ya tengo varias entradas por leer. De las primeras que reviso casi siempre son las de Medicina y las de Ciencia, siendo en estas dónde encontré la entrada que publica María García-Puente Sánchez, desde España, sobre el Testamento Vital.

Pues bien, he querido retomar un poco este tema para analizarlo desde tres perspectivas que conozco bien, el médico, el familiar y el paciente. Lo haré  no en segmentos independientes, sino como un collage de pensamientos que espero poder hilar.

En sí el Testamento Vital (Documento de Voluntades Anticipadas o Instrucciones Previas) es un documento por medio del cual el sujeto expresa el modo en que desea se aborde su enfermedad en caso en que por algún motivo físico o mental se encuentre incapacitado para hacerlo e incluso posterior a su padecimiento, sobre el destino de los órganos y de su cuerpo. Este documento no trata en forma específica sobre el tema de eutanasia, aunque en muchos países donde esta figura legal existe y está permitida, también es posible establecerlo a través de dicho escrito.

Su origen se remonta a Luis Kutner, cofundador de Amnistía Internacional y tomó nuevo auge posterior a que en España se estableciera como un documento legal en el 2002. En México se ha discutido de él, pero por más que he buscado en internet (necesito un poco de asesoría legal), me parece que no hay todavía nada legalmente establecido, si bien se acepta un documento prefirmado como autorización para el uso de órganos, siempre se recurre nuevamente a consultar a los familiares y conocidos en caso de encontrarse en el nosocomio, al igual que en el uso de técnicas de reanimación cardiopulmonar u otras técnicas invasivas; en conclusión, el documento pierde validez legal en nuestro país.

Es ahí donde quiero ahondar y el motivo por el cual este documento de María García-Puente me motivo a iniciar este análisis. En la República Mexicana, al igual que en muchos otros países de habla hispana (me refiero a ellos puesto que Medtropoli.net está en castellano) aún no contamos con una regulación de voluntades anticipadas, lo que conlleva a una serie de atrocidades, tanto por parte del médico com de los familiares, guíados por sentimientos confusos e inclusive como una práctica “defensiva” contra posibles demandas.

No podemos olvidar que el médico se debe al bienestar de su paciente y que si bien en muchas ocasiones muchas intervenciones que se realizan pueden resultar de inicio molestas (no hay cirugía que no provoque un mínimo de molestia al menos), éstas deben de obedecer a una relación de “costo-beneficio” en donde los efectos adversos sean justificables por los resultados obtenidos en la calidad de vida del paciente, comprendiendo esta, no solo como la ausencia de enfermedad, tal y como el concepto de salud de la O. M. S. nos indica.

Es así, que el galeno debe aprender a dejar a un lado ese sentimiento de salvador de vidas, puesto que no es mejor médico aquel que evita que sus pacientes mueran, sino aquél que hace que sus pacientes mientras vivan lo hagan plenamente y que si han de morir (todos lo harémos) lo hagan lo más placenteramente posible, libres de agonías y sufrimientos. A veces pareciese que únicamente somos calificados por el número de enfermos que sacamos de paro cardiorespiratorio sin importar las condiciones de “vida” que representen, que hayan perdido el automatismo respiratorio e inclusive padezcan de “muerte cerebral”  (Si bien legalmente esta es la definición de muerte, son muchos los casos en que pacientes en dicho estado permanecen conectados a ventiladores mecánicos y reciben alimentación paraenteral) ¿Acaso esta es una condición de vida digna?

Perdón si mi comparación resulta ofensiva para alguien, pero en ocasiones como amante de los animales que soy, me he topado dando gracias de que con mis perros he podido pedir que se les “duerma” y no como con los humanos. Aún tengo conflictos al hablar de eutanasia, no con otros médicos, ni con religiosos o con ciudadanos comunes y corrientes, estos conflicos están dados por mí mismo, a quien como humano en ocasiones me cuesta trabajo lidiar con el sufrimiento de otro, aún más cuando se sabe que no hay una solución posible para ello que no sea la muerte. Es por ello que evitaré tocar el tema el día de hoy, por un lado, porque el Documento de Voluntades Anticipadas no es per se una solicitud de eutanasia y porque yo en este momento no tengo una postura definida por lo que podría ocasionar controversias.

Lo que si queda claro es que se esté o no de acuerdo con la eutanasia, esta es definida como la aceleración de la muerte o inclusive provocar la misma a través de la aplicación de algún medicamento o la realización de alguna técnica que culmine con el fin de la vida. La división con otras prácticas es sumamente delgada y de ahí que surjan tantas controversias y es que hay quienes hablan de una eutanasia activa y otra pasiva, la primera la hemos definido ya, pero la pasiva es la suspensión de tratamientos con el fin de acelerar la muerte, esto podría confundirse con lo que algunos bioéticos denominan ortotanasia, siendo honestos es lo que a mí me resulta más confuso, considerándome partidario de la ortotanasia como se podrá notar en próximos párrafos y artículos.

Se juzga por lo general a quien practica la eutanasia, pero sinceramente no creo que no haya algún médico, sin importar nacionalidad, religión, línea política, etc. que no haya tenido alguna vez un paciente frente a él, a quién por desear ayudarlo no le haya pasado por la mente al menos la frase “más le valía morirse”, “ojalá muera pronto para que descanse” o cualquier otra frase, más o menos igual de dramática, así es que aunque no se comparta la postura, no nos resulta tampoco extraño el origen de la misma. De igual modo, creo que todos los médicos hemos vivido el lado opuesto, en donde al ver morir a un paciente sin importar la edad, el sexo o la enfermedad, no hayamos pensado en tratar de “resucitarlo” y en este caso sin lugar a dudas, más de uno (incluyéndome) hemos caído en realizar esfuerzos inhumanos por “rescatarlo de la muerte”, los casos como estos son más dramáticos cuando se trata de niños, jóvenes o madres, pero también lo hemos visto en ancianos e inclusive hombres solitarios que por lo general se han ganado la simpatía del personal.

Lo anterior responde a que en la generalidad de las Escuelas y Facultades de Medicina no se nos enseña a lidiar con ella, nuestra eterna compañera, la muerte. Por lo general, se le liga con fracaso en la práctica médica, lo que conlleva aún más a la práctica de la distanasia. A veces resulta controversial ver a médicos que te dan argumentos en pro de la eutanasia llevar a cabo maniobras invasivas, aplicación de medicamentos que prolongan la vida en pacientes en los que en muchas ocasiones únicamente se consigue prolongar el sufrimiento; cuando se les cuestiona y confronta, se dan cuenta de que lo que han hecho pareciese responder a un instinto adquirido en la Universidad, el médico “salva vidas” o bien a una especie de reflejo de supervivencia ante la ola creciente de demandas.

Ante el párrafo anterior y esperando no perder el hilo del análisis diría que si bien hay defensa jurídica para aquél médico que no quiera practicar la eutanasia, parece que no hay defensa para quién se niegue a practicar la distanasia y es que esta siempre será vista como un abandono terapéutico y no como un hecho a favor del paciente. Así pues, que la única defensa que pudiera quedarle al médico es tener el apoyo firmado del paciente mismo (y que por lo general es el último que se pide en caso de poderse), pero en México y creo que en otros países, la decisión final la tienen los familiares que se encuentren en ese momento en la sala de espera, quienes muchas veces guíados por el dolor del momento, sentimientos de culpabilidad o de dependencia o inclusive por falsas compasiones, pueden tomar decisiones no siempre bien premeditadas, inclusive me he topado en más de una ocasión con quien se contradice en menos de 5 minutos. Definitivamente el mismo familiar, aunque en el momento pudiera no entenderlo, es uno de los más beneficiados de que el paciente hubiese elaborado un documento de voluntades adelantadas.

La búsqueda de una respuesta en torno a este tema me ha llevado a consultar y estudiar un poco de Tanatología, pero dentro de esta disciplina, al igual que en cualquier otra, existen vertientes, muchas convergentes, pero otras antagónicas y es que sobre esto habrá tantas opiniones como cabezas hay, lo que no puede quedar en duda es que el médico se debe a su paciente y al bienestar de él, por ende, debe ser siempre analítico del peso que sus acciones tendrán sobre la calidad de vida y/o muerte que obtendrá su paciente, siendo siempre respetuoso de la voluntad que el individuo tiene sobre sus tratamientos, recordemos lo que mencionaba en el artículo previo, el paciente es el dueño de su propia salud y por ende de su propia vida, por lo que debemos tratar de infundir en nuestros pacientes la elaboración de su “testamento vital”.

Aunque quede en el aire la pregunta ¿el hombre tiene derecho a decidir cómo, cuándo y en dónde morirá? ¿Por qué no dejan su opinión?

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jun 22 2010

el médico no puede ser un ente aislado

Roberto Sánchez Torre

Frecuentemente empiezo a escribir, planeando hacer un artículo corto y resulta que me extiendo, sé que puede resultar esto un error, pero no me gusta dejar nada en el aire, no gozo de un perfil literario ni pretendo fingir que así es, trato de escribir como hablo y externar en mis palabras lo que siento [...]

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may 13 2010

la generación “x” en la medicina

Roberto

Nunca me gustó que se me considera dentro de la Generación “X” pero tristemente después de ver algunas cosas que suceden entorno a mí me doy cuenta que es cierto, mi generación es “X” ante lo que sucede en el mundo, hablemos un poco de la Medicina.

Empecemos por analizar que la Generación “X” comprende aquellos nacidos entre 1971 y 1981, aunque hay quien considera que abarca hasta 1985, donde comienza la generación “Y”. La generación “X” es conocida también como la “Generación de la Apatía”, con una rebeldía conformista, rechazando a la religón, tradiciones generacionales, patriotismo e incluso a la familia (Wikipedia).

Como se cita en la fuente ya mencionada, nuestra generación vivió todo, desde una televisión blanco y negro, hasta las más modernas pantallas ultradelgadas de LEDs e incluso tridimensionales, lo que nos diferencia con la generación “Y”, que ya nació con muchas de estas tecnologías, por lo que lo ven más “natural”.

Pues bien, ya lo decía, no me gustaba ser considerado parte de una generación “X”, pues consideraba que la rebeldía de nuestra época adolescente, podría ser atribuida a eso, al cambio propio de la edad, que muchos comentan se llama así, precisamente porque “adolece de todo”, pero ahora veo con tristeza que no, que la apatía persiste aunque en general todos tenemos entre 25 y 40 años (si consideramos el intervalo de 1970-1985).

Cuando asistía a clases de Medicina y visitaba los hospitales escuela, tales como el Hospital General de México, los Centros Médicos del IMSS (La Raza y Siglo XXI) entre otros nosocomios y conocía a muchos de mis profesores de la Universidad, me asombraba por su continuo interés por investigar, por aprender más, por publicar, por realizar un cambio, me imaginaba a mí y a una gran cantidad de personas de mi generación haciendo lo mismo, sobre todo porque hoy en día con Internet, con la PubMed al alcance de un clic y con la facilidad de generar conocimiento con los avances tecnológicos, todo debería parecer más fácil, pero veo con decepción que no es así.

A finales de 1999, principios del 2000 iniciaba con este proyecto, inicialmente lo titulé La Medtrópoli, comenzó siendo un portal estático, realizado en lenguaje HTML, lo que en definitiva complicaba el hecho de actualizarlo fácilmente, únicamente  permitía cambiarlo un poco, aún recuerdo los colores rojo y negro, que muchas críticas generó, en mera copia a los colores que en aquel entonces utilizaban otros portales médicos como Medscape, Vesalius, etc. Después decidí cambiar a azul, ahí sí fue antes que el sitio que mencionaba al principio y que posteriormente cambio a colores similares, obviamente no guiado por mi humilde espacio. Comencé a utilizar el lenguaje de programación PHP, lo que me obligo a buscar otros espacios para hospedarlo y descubrí un portal español que me regaló mi primer dominio Medtropoli.com, el cual perdí por falta de recursos económicos para renovarlo, de ahí surgió Medtropoli.net Esto lo menciono, porque viendo como producían otros portales artículos, noticias, comentarios, esperaba que lo mismo sucediera con el mío, lo mostraba a mis compañeros y lo promocionaba para el intercambio de trabajos, tareas, etc. ¿Cuál fue mi sorpresa? Mis profesores estaban más emocionados con la idea que mis propios compañeros, tal parece que la conducta persiste.

Muchos han sido los espacios en la red que se han abierto por estudiantes de Medicina de nuestra generación, recuerdo por ejemplo estafilococo.com.ar, del argentino Alfredo Laffue, que puedo considerar amigo, con quien compartí tips, noticias y trabajos para mantener nuestros espacios abiertos, otro fue un portal chileno, ya no recuerdo bien su nombre, tendré que desempolvar mis cuadernos y archivos que tengo en CD para recordarlo, pero sucedía en gran parte lo mismo, si bien tal vez en América del Sur tenían más participación en el intercambio de tareas y trabajos, era más el esfuerzo y entusiasmo de sus webmasters lo que mantenía los sitios abiertos, cuando el trabajo o la falta de tiempo hacían merma, los sitios desaparecían, como fue el caso de Medtropoli.net durante mi período de entrenamiento como especialista.

En cambio, algunos sitios contemporáneos persisten, tal vez han cambiado en algo su imagen, muchos se han modernizado, inclusive sospecho que algunos han sido vendidos a empresas que ayudaron a incrementar su poderío o al menos han recibido el apoyo financiero de alguna institución farmacéutica, tal es el caso del e-medicum.com, aún recuerdo que con el Dr. Mario Ignacio Cámarena (Argentina) llegué a intercambiar algunos correos en nuestros inicios, él ya tenía un camino andado, conocía más gente y era un médico graduado, profesor universitario, investigador clínico, presidente y fundador de diversas asociaciones, así que con su experiencia el portal creció al grado que también cuenta con una revista on-line analesdemedicina.com. Otro ejemplo es “Circunvalación del Hipocampo” ahora mejor conocida con Hipocampo.org en algún momento el Dr. Ricardo de la Vega y yo intercambiamos banners (estrategia para publicitar nuestros portales en aquel entonces), hoy su sitio es para muchos un lugar de referencia en cuanto a lo que Alzheimer se refiere, sobre todo en el mundo de habla hispana.

Si uno quiere aprender de Medicina Basada en la Evidencia, Fisterra y la página del Dr. Rafa Bravo han sido desde entonces punta de lanza, una sustentada por una sociedad médica, pero en particular por dos médicos y un geógrafo ( Joaquín J. Serrano, Arturo Louro y Carlos González) que la mantienen  adelante y la otra principalmente por el mismo Dr. Rafael Bravo Toledo en sus dos fases (Web Medica y el más reciente Primum Non Nocere), muchos de nosotros, sin dudarlo, hemos leído las guías de ambos sitios en lo que se refiere a MEB y cómo utilizarla en nuestra práctica diaria.

El último caso que citaré es El Médico Interactivo, que inclusive cambió de imagen, aunque por ahí hay podemos encontrar algunas páginas que todavía conservan su estilo original, cuando eran manejadas por un doctor, cuyo nombre no recuerdo, pero si me acuerdo que tenía inclusive un espacio en donde mostraba una foto de cuando fue a New England y conoció en persona a Paul McCartney, presumiendo la fotografía. Hoy ese portal tiene un claro cambio de “look”, seguramente sino fue comprado, si es apoyado económicamente.

Sí, la economía juega un papel importante en el hecho de mantener un sitio y poderlo llevar con éxito, Medscape por ejemplo fue comprada por WebMD al igual que eMedicine, pero también es cierto que surgen del sueño de alguien, que no se limita a soñar, que busca ponerlo en práctica y en esa carrera se topa con la oportunidad de hacer crecer su sueño a través de recibir el apoyo de alguien, que por algún motivo, tiene lo que a él le falta, dinero. Pero otros sueños se han mantenido, solo con el tesón de quienes los quieren, los alimentan y los hacen crecer, tristemente, pocos de ellos pertenecen a gente de mi generación, muchos son creados y mantenidos por personas que para algunos de mis compañeros entrarían en la clasificación de “la era pasada”, apoyados por sus contemporáneos y alguno que otro loco fugado de la Generación “X”.

Este problema persiste y lo conozco bien, en forma general puedo decir que la gente que pertenece a mi bloque generacional somos gente de grandes protestas, manifestaciones, sí, pero en muchas ocasiones pasivas, podemos ver este tipo de actos en Internet, a través de los hashtags de Twitter o en los estados del Facebook, lo veo en los congresos de la especialidad y en los correos que recibo de gente preguntando que se ha hecho para que se generen empleos o que nuestra nueva especialidad sea reconocida, no, no tuve un error al conjugar, las preguntas siempre es ¿Qué se ha hecho? que si queremos entenderlo bien, es ¿Qué han hecho otros para…? Así es, en mi generación estamos acostumbrados a que las cosas nos las den ya digeridas,  acostumbrados a echarle la culpa a la generación que nos precede o a alguien más, el gobierno, las autoridades, los compañeros, pero no muy propositivos y mucho menos activos.

Esto también se ve reflejado en la inquietud por publicar, mientras nuestros profesores ya tenían publicaciones desde muy jóvenes, son pocos los de nuestra generación que están produciendo algo en cuanto a conocimiento publicado se refiere, en la maestría soy de los más jóvenes y buscamos hacer especialidad, no por la inquietud de conocer más, sino porque pensamos que esta es la fórmula mágica para salir adelante en la carrera, que terminando tendremos trabajo y que el dinero rebosará de nuestras billeteras; groso error. Lo triste es ver como se van menguando las ganas de muchos de mi generación, que empezaron a querer ser diferentes, ahora arrastrados por la corriente del conformismo, buscando pretextos, siempre es fácil encontrarlos, que si ya tengo familia, que si tengo mucho trabajo, que si el tráfico, que si… No puedo culparlos, en muchas ocasiones empiezo a sentir la necesidad también de bajar las manos, pero algo en mí me dice que no, que esto tiene que cambiar, que podemos cambiar.

Volteo a ver a las Generación “Y” y “Z” y me preocupo, pues encuentro una generación que no solo es apática a lo que la rodea, sino que ahora es superficial y materialista, lo único que importa que es que tan tecnológico o que tan “chick” eres, algo que ya también encontrábamos en nuestra generación, dónde habemos uno que otro geek de la tecnología, pero aquí no es por interés tecnológico, sino por posicionamiento social. Es cierto, cuestionan todavía más, pero ¿actuarán más? Y es que como lo tocaba en otro artículo, ya de por sí nuestra generación empieza a perder el trato humano, médicamente hablando, empezamos a ver a los pacientes a través de los estudios paraclínicos, vemos tomografías y resultados de laboratorio, no pacientes, ¿qué futuro nos espera con generaciones aún más tecnificadas?

Pues bien, solo sé una cosa, si queremos cambiar nuestra situación, ya no podemos seguir quejándonos, tenemos que cambiar nosotros primero, al hacerlo, al poner en práctica todo aquello que pregonamos, podremos sin duda alguna lograr grandes cosas. Criticamos como generación a las religiones, porque en muchas ocasiones pregonan más no practican, pero actuamos exactamente igual, con apatía esperamos el milagro divino, cuestionamos la existencia de Dios, pues bien, en caso de no existir como muchos de nuestra generación aseguran, ¿de quién esperamos el milagro? ¡DESPERTEMOS! El cambio tiene que surgir de nosotros mismos, crezcamos, sino todos aquellos avances científicos quedarán en una era de la luz y volveremos a vivir una Edad Media llena de obscurantismo, esta vez no debida a prohibiciones del clero, sino a nuestra propia apatía.

Si esto ocurre dentro del conocimiento médico y se supone que somos médicos, ni hablar de la cultura general de los galenos hoy en día, antes reconocidos como “los sabios o intelectuales” hoy la ortografía, los conocimientos de historia e inclusive de temas de actualidad entre los “doctores” (entrecomillo porque nada de doctos) es muy baja, pero creo que ese es tema para otro análisis.

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may 7 2010

La Medicina Basada en el Trato Humano

Roberto

Fue gracias a @pastanaga que conocí al doctor Carlos Matabuena, mejor conocido en Twitter como @CarlosMatabuena, inicialmente lo empecé a seguir por ser médico, porque además decía amar la tecnología, así que empezaba a sentirme identificado con él, pero de pronto me dí cuenta que compartíamos algo más, ambos buscámos en la medicina el lado más humano, disfrutamos con la relación médico-paciente de forma más cercana. Me doy cuenta a través de su blog carlosmatabuena.com que busca eso, precisamente una Medicina más cercana al paciente, lleva tiempo sin actualizarse ese espacio (seguro como yo, quisieramos escribir a diario pero de pronto hay cosas que nos impiden hacerlo), pero es posible seguir sus comentarios en Twitter o en algunas otras publicaciones y en verdad, darme cuenta que la Medicina “humana” no ha perdido adeptos a lo largo del mundo, me hace tener esperanzas en este punto en el que siento se ha tecnificado demasiado la atención de los pacientes.

Ya comentaba antes, que el término usuario, para referirse a quien acude a un centro de salud, ya sea una clínica comuninataria o un hospital de alta especialidad, en lugar de paciente, me causa algo de escozor, es verdad también que el término de paciente resulta algo contradictorio, entiendo que surge de aquél que espera “paciente” la cura de su padecimiento, pero también es cierto que por más que queramos no siempre gozan, por razones obvias y comprensibles, de dicha virtud o característica, pero el llamarles usuarios, siento que convierte a la Medicina únicamente en un servicio y pierde todo el contexto humanitario, casi apostólico que tiene. Un riesgo, cierto es, de que se vea tan caritativo, es que la gente pocas veces comprende que los médicos también somos seres humanos, que tenemos necesidades, que comemos, tenemos familias que atender y mantener, nos cansamos, nos enfermamos, etc. pero al menos yo y sé que mi padre y otros como Carlos Matabuena, todavía guardamos ese sentimiento cuasi mágico del médico cercano al enfermo.

Al menos para mí, es sumamente gratificante sentir el aprecio de la gente, el abrazo que te da un paciente al salir del consultorio, a pesar de que tal vez no le diste la mejor de las noticias, el que te digan que eres un ángel (creas o no en ellos), el que te colmen de bendiciones (seas o no agnóstico), en fin, esos pequeños detalles, suplen muchas veces lo mal remunerado de la carrera, al menos en mi país a nivel institucional, pero veo con tristeza que muchos de mis compañeros no lo creen o no lo sienten así y muchísimo menos los burócratas encargados de las áreas de planeación en salud, en dónde buscan reducir los tiempos de consulta, con la finalidad de obtener mayor productividad como si esto hablara de mayor calidad en la atención, como ya decía en mi artículo previo, eso definitivamente no es un parámetro. (Aclaro que en este caso hablo en particular de otras instituciones y no en la que laboro, aunque sí entran en quienes piensan que a más pacientes mejor servicio).

Hablar de que el médico ve enfermos, también resulta algo complicado, pues solemos pensar que el médico únicamente cura enfermedades, no alcanzamos muchas veces, inclusive los mismos galenos a concebir la función de prevenir, la de rehabilitar y mucho menos la de acompañar, esta última que a mí tanto me ha gustado y creo que de ahí mi gusto por las enfermedades crónicas y los pacientes ancianos. Resulta que cuando uno acompaña a su paciente, recibe más de lo que puede dar, es el paciente quien le enseña al médico y no el galeno quien atiende al enfermo.

Veo a veces con nostalgia, películas del pasado en el que el médico era visto como una persona importante en el pueblo, no porque quiera el reconocimiento, los aplausos o la admiración, sino porque en aquél entonces el médico realmente era cercano a su gente, hoy en día, lo que oímos de los doctores son quejas sobre sus costos, sobre lo mal qu los atendieron, etc. Muchas veces creo que injustificadamente, pues como menciono, también merecemos cobrar, ganar por nuestro trabajo, por el esfuerzo que realizamos día a día por mantenernos actualizados (ya hablaré en otra ocasión de esta otra parte que me fascina) y porque al igual que el paciente, somos seres humanos. Pero estoy seguro que si el médico no hubiera perdido y hablo en forma general, el sentido humanitario de la Medicina, si dejase de ver a la persona que tiene en frente como una enfermedad o un órgano y se diera tiempo de adentrarse en sus sentimientos y pensamientos, no solo sería mejor profesionista, sino que más fácilmente podría inclusive cobrar por ello y el paciente gustoso lo pagaría, como quien paga dinerales por un servicio más vanal que la salud misma.

Soy amante confeso de la tecnología, de los avances de la ciencia y de la computación, pero a veces no me gusta ver que los doctores ya solo ven a sus pacientes a través de un tomógrafo, saben de él por lo que leen en la computadora y si les preguntas por el color de sus ojos, a veces ni el oftalmólogo mismo puede decírtelo. Creo que la tecnología y las herramientas que nos brinda, debemos tomarlas como eso, como herramientas, me gusta el hecho del expediente electrónico y espero con ansias que en México se de ese paso que lleva detenido tanto tiempo por los legisladores para que se acepte como un medio de resguardo de la información y dejemos de tener que depender de computadoras y papel al mismo tiempo (para quienes no me entiendan, en mi país aunque ya se tiene el expediente electrónico, hay que imprimir todo, puesto que no es aún legalmente reconocido como un medio de resguardo de la información), pero le veo una dificultad, un pero, como todo en esta vida, el paciente siente en ocasiones lejano a su médico porque ve más el monitor de su computadora que su cara, he buscado formas, que creo han solucionado esta situación en mi consulta, pero porque en parte, afortunadamente, sigo gozando de “tiempo” para atenderlos, así que si les dedico tiempo y lugo volteo al monitor, no se sienten excluidos, además de que siempre les recalco la importancia de anotarlo todo.

En fin, parte de este espacio, como se habrá visto, será destinado a defender lo que para mí es vital en la Medicina, el trato humanista, que más allá del científico que llevo en mí, que exige pruebas de todo, que ama la Medicina Basada en la Evidencia, que reclamo por estudios metodológicamente bien planteados, estoy convencido de que si el galeno a la otra de estar frente a su paciente, no logra ser humano y estar al nivel del enfermo, de nada sirve ninguna publicación, ninguna guía internacional o el método diagnóstico con mayor especifidad y sensibilidad demostrados.

Hablaré también de la Medicina Basada en la Evidencia, puntos que en el pasado de la Medtropoli.net eran muy importantes y dónde el doctor Rafael Bravo (@rafabravo) a sido un ejemplo desde que empecé con este proyecto, interrumpido muchas veces en 1999.

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feb 24 2010

nuevas actualización de guías para el cuidado de la diabetes de la ada 2010

Roberto Sánchez Torre

Como ya es costumbre, año con año la American Diabetes Association expidió al final del año pasado, en la revista Diabetes Care, las guías títuladas “Standards of Medical Care in Diabetes – 2010?, como ya lo he mencionado en artículos previos, desde hace 6 años (Guías sobre Diabetes y Nuevas Guías sobre Diabetes) la ADA únicamente publica actualizaciones, basándose en las guías publicadas en el 2004. En la primera de las entregas en este sitio pueden encontrar la versión del 2004.

Hoy dejo a su alcance la actualización 2010, donde tal vez lo que debemos destacar es un cambio en los criterios de diagnóstico, en donde se bien permanecen los anteriores (2 mediciones en diferentes días iguales o superiores a 126 mg/dL de glucosa en ayunas, una medición igual o superior a 200 mg/dL al azar, una prueba de tolerancia oral a la glucosa con un valor superior a 200 mg/dL a las dos horas) se agrega por primera vez, y después de muchos análisis, la HbA1C, considerandose que aquel paciente que presente un valor igual o mayor a 6.5% deberá ser considerado como paciente con Diabetes Mellitus.

Así mismo, queda bajo concenso, “relajar” los criterios de control a una HbA1C de 7.0%, como respuesta de los estudios ADVANCE, ACCORD y VADT publicados a finales del 2008 y que ya el año pasado se veían reflejados en las guías, permaneciendo en aquella ocasión aún, la posibilidad de considerar el 6.5% en pacientes de reciente diagnóstico y sin complicaciones micro y macrovasculares, posterior a un análisis de diferentes estudios y opiniones, se vió que era recomendable estandarizar un valor más holgado, para evitar complicaciones secundarias a un control estricto que pudiese llevar a Hipoglucemias y sus consecuencias.

Sin más, les dejo a su disposición el suplemento completo, el cual se encuentra en un archivo .zip, por lo que necesitarán programas como Winzip para Windows o Stuffit en caso de Mac OS X.

Standards of Medical Care of Diabetes – ADA 2010

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ene 23 2010

promocional del condón en stop motion…

Roberto

No sé si sea un stop motion real o lo que yo creo más probable, una creación digital que nos crea la ilusión, pero lo que es una realidad es lo original que es.

Puede que para algunos resulte algo gráfico, pero a veces, si no lo vemos no lo comprendemos ;)

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oct 24 2009

entregan premio príncipe de asturias a la unam · ¿son la educación y la cultura solución a nuestros problemas?

Roberto

unamTengo el sueño de que este post lo lean varios, aunque no sean de la UNAM, que lo terminen de leer y no se aburran, y que al menos uno, sólo uno, apoye mi noción, ojalá lleguen hasta la última reflexión… hasta el addendum.

Ayer celebraba el día del médico, y no pude obtener mejor regalo que ver como mi Alma Mater recibía el Premio Príncipe de Asturias, si bien es cierto que he recibido y recibo actualmente educación de otras universidades, la UNAM siempre será quien ocupe mi corazón, como cita la porra, mi corazón azul es y mi piel dorada y siempre la voy a querer. Es difícil, sino es que imposible, que alguien que no haya estudiado o trabajado en ella pueda entender lo que significa ser PUMA, así en mayúsculas, que sienta vibrar su piel al grito de ¡GOYA!, y que comprenda que en esa Universidad no sólo se aprenden las materias que se dan en el aula, que lo que ahí recibes es mucho más que una licenciatura, una maestría o un doctorado, ser egresado de la UNAM es un orgullo porque en ella aprendes de la vida, de la diversidad de opiniones, de credos, de religiones, de ideas políticas, de clases sociales, en ella aprendes que el mundo va más allá de un cliché o una ideología determinada, en ella se olvidan las diferencias, y se incrementan los diálogos, aprendes a defender tus pensamientos pero a respetar los ajenos.

Mi Universidad, mi casa, mi Alma Mater tiene muchos defectos, muchos los encuentran fácilmente, y yo no puedo negarlos, es cierto ahí están, pero también hay muchos aciertos y grandes virtudes, por más que intenten negarlo es y seguirá siendo la Universidad de México, de donde surgen grandes profesionistas, grandes científicos de talla mundial, lo triste es ver como tienen, en muchos de los casos, que salir del país para poder continuar cosechando lo que la UNAM les dio. También es cierto que no sólo de la esta Universidad surgen hombres y mujeres de gran valía en sus áreas científicas, pero todos, tarde o temprano, acaban volteando, por una u otra razón hacia la UNAM, que es y estoy seguro será siempre el punto de referencia.

Lo triste está, en que muchas veces los reconocimientos no vienen de dentro, sino que casi siempre surgen de otros países que logran vislumbrar lo que esta Universidad significa, situación que no sólo sucede con la Máxima Casa de Estudios de nuestro país, sino con muchas otras instituciones y personalidades. Como mexicanos tendemos a la crítica destructiva y no pro-positiva, a las envidias y tratar de poner piedritas en el camino de quien ha decidido caminar y no quedarse esperando a que la montaña llegue a ellos, el ejemplo de la UNAM se aplica también a muchos ámbitos de nuestras vidas.

Por cierto, este premio se le otorga a la Universidad, justo cuando en los legisladores discuten sobre reducir el presupuesto a la educación y a la investigación, creo que es uno de los errores más grandes que nuestro país a cometido, pero no es de ahora, sólo que no solemos hacer ejercicio de la memoria histórica (hace falta que algún historiador de la UNAM o de cualquier otra universidad nos refresque el recuerdo), sexenio tras sexenio, trienio tras trienio (nuestros diputados cambian cada tres años), el problema es el mismo, todos hablan de la importancia de la educación, pero siempre es un área sacrificada “en aras del rescate económico”, cuando no hace falta ser un genio para darse cuenta que los países económicamente más fuertes, siempre le han apostado a la inversión en la educación, en la investigación para generar nuevos conocimientos y tecnologías, en la constante actualización, etc. ¿Pero qué podemos pedir los mexicanos de nuestros políticos, si elegimos casi siempre gente que muchas veces sale a relucir, tienen títulos apócrifos?

Generalmente queremos, como ya lo he dicho muchas veces, todo peladito y en la boca, en ipso facto, y ahí está el problema, la educación es una inversión a largo plazo, al igual que la investigación y la ciencia, y no hablo sólo de educación de nivel licenciatura, mucho menos de posgrados, hablo de la educación más básica, es lamentable ver que en nuestro país cada vez son más los “alfabetas” que no comprenden lo que leen, que ganamos los primeros lugares en matemáticas, si vemos la lista de abajo hacia arriba, que somos de los países que menos leen. Es cierto, parte de esto es culpa de los gobiernos, pero también de nosotros mismos, no he sabido aún de un diputado o un presidente que vaya a las librerías y le prohiba el paso a quien quiera pasar a invertir su dinero en un libro en lugar de comprarse un six de cerveza, no conozco aún ningún caso de un juez o un senador que prohiba o castigue a quien visita un museo, ¿qué tal si en lugar de generar reclamos generáramos propuestas?

Se que muchos se reirán de lo que propongo, pero ¿por qué en lugar de comprarles el Wii o el Xbox a nuestros hijos, no les compramos un par de libros? ¿Qué tal si en lugar de encenderles la televisión no incentivamos con juegos su curiosidad? ¿Qué tal si en lugar de te vean quejándote de los políticos te ven leyendo un libro? ¿Por qué no, sólo un domingo al mes, sólo uno, no cambiamos nuestro amadísimo futbol (por cierto arriba los Pumas aunque pierdan) por una visita a un museo? ¿Cómo queremos que nuestro país cambie si todo lo que signifique cultura lo tachamos de aburrido? ¿Cómo queremos que los niños quieran ir a la escuela, si somos los primeros en transmitirles que es un martirio?

Ya sé, soy un ñoño, un nerd, un aburrido, un antisocial, me vale un pepino lo que puedan opinar, creo y seguiré creyendo, que en la cultura, en general, está la respuesta a casi todos, sino es que a todos nuestros problemas, porque inclusive, en muchas ocasiones, nuestros problemas personales se verían reducidos si al menos tuviéramos las bases para poderlos solucionar.

En fin, no encuentro la forma de cerrar esta nota, así que les dejo la reflexión abierta, y que conste que en esta ocasión no hablé de la reducción del presupuesto en Salud, y ¿por qué? Porque si se invirtiera en educación y en ciencia, se darían cuenta que la salud es importante, porque si se invierte en investigación, se invierte en salud, porque se si se invierte en educación se ahorran muchos problemas de salud evitables con el conocimiento, porque si se invierte en educación nuestra población sería más sana, por eso y muchas cosas más, creo y creeré que a educación es la piedra angular de cualquier sociedad que quiera llamarse así, y sobre todo que quiera salir adelante.

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Para cerrar, mejor los dejo con este artículo, extraído ad integrum del periódico La Jornada, es el discurso del Rector José Narro Robles al recibir ayer el Premio Príncipe de Asturias, al final dejo un enlace al mismo diario sobre una nota de la conversación que tuvo a través de las telecomunicaciones con el estudiantado de la UNAM al final de los premios, creo que sustenta mi pensar:

Alteza, señoras y señores reconocidos con el Premio Príncipe de Asturias, apreciados universitarios, señoras y señores.

Asisto a esta ceremonia lleno de orgullo y agradecimiento, en representación de una universidad cuyos orígenes se remontan a más de cuatro siglos y medio, que ha sido enclave de cultura y de saber, de defensa de las libertades y de la justicia, además de formar parte de la conciencia nacional.

Son millones los alumnos, académicos y trabajadores que pasaron por sus instalaciones a lo largo del siglo XX y de lo que corre del actual; ellos construyeron con su esfuerzo y compromiso a la Universidad Nacional Autónoma de México, a nuestra muy querida UNAM.

En su nombre, en el de su gran comunidad, en el de los ex rectores y autoridades que me acompañan, agradezco profundamente a la Fundación Príncipe de Asturias y al jurado correspondiente por reconocer la calidad del trabajo académico y el compromiso social de nuestra institución. A su alteza, el príncipe de Asturias, y a todos ustedes, les manifiesto el gran significado que tiene para nosotros esta ocasión.

Expreso mi reconocimiento a las personalidades y organizaciones que apoyaron a la UNAM. En especial agradezco al excelentísimo embajador de España en México, quien presentó la candidatura y manifestó siempre su convicción de que la universidad merecía este premio. Gracias a todos los que creyeron que cumplía con los requisitos esenciales: poseer la máxima ejemplaridad y haber logrado una obra de trascendencia internacional.

Comparto esta distinción con los miembros de la comunidad de la UNAM aquí presentes, y de manera especial con los miles de alumnos, profesores y trabajadores universitarios que, gracias a la maravilla de las telecomunicaciones, presencian esta ceremonia en mi país. La distinción es de todos ellos y de las generaciones que hicieron la historia, incluidos aquellos extraordinarios hombres y mujeres del exilio español que nos enriquecieron hace 70 años.

De igual forma, también le corresponde a la sociedad mexicana que ha confiado en su Universidad Nacional y al conjunto de las instituciones de educación superior de España y del resto de Iberoamérica. A todos, muchas felicidades.

El premio que se otorga a la universidad es una gran motivación para reafirmar nuestro compromiso con la educación y las causas de la sociedad. Para el ser humano el conocimiento siempre ha sido importante, pero ahora es fundamental. No hay campo de la vida en el que no influya el saber; por esto preocupa tanto el desinterés de algunos en la materia, como que en muchos sitios no sea una prioridad o que se le escamoteen los recursos para su generación y transmisión.

Sin ciencia propia, sin un sistema de educación superior vigoroso y de calidad, una sociedad se condena a la maquila o a la medianía en el desarrollo.

Por ello, resulta indispensable reivindicar el derecho a la educación. Por ello, es necesario insistir y volverlo a hacer muchas veces. La educación es vía de superación humana, de la individual y de la colectiva. Concebirla como un derecho fundamental es uno de los mayores avances éticos de la historia.

Como bien público y social, la educación superior debe ser accesible a todos bajo criterios de calidad y equidad; por eso duele que en el mundo de hoy, con sus grandes desarrollos, vivan cerca de 800 millones de personas que no saben siquiera leer y escribir.

A algunos les puede parecer que hablar de valores o de humanismo es asunto del pasado, del Renacimiento o del siglo XIX. Se equivocan. También lo es de ahora y del futuro. Frente al éxito quimérico, el egoísmo, la corrupción o la indiferencia, el mejor antídoto son los valores laicos de ayer y siempre.

Por esto, la crisis que enfrenta la población mundial requiere de una revisión a fondo de los valores que transmitimos a los jóvenes. Se debe hacer, en virtud de que la desigualdad y el rezago afectan en el mundo a miles de millones de personas. La modernidad debe traducirse en mejores condiciones para los excluidos de siempre. El verdadero saber no es neutro, debe estar impregnado de compromiso social.

Aprovechemos la oportunidad que nos ofrece el fracaso del sistema financiero para proponer nuevos esquemas de desarrollo que permitan a los jóvenes recuperar la esperanza en un futuro más alentador. El gran reto consiste en alcanzar un progreso donde lo humano y lo social sean verdaderamente lo importante.

Concluyo con la reiteración del agradecimiento por la distinción que recibimos. Se trata, insisto, de un aliciente que fortalece nuestro compromiso con la calidad de la educación y con las causas y necesidades de la sociedad.

Por mi raza hablará el espíritu.premio

Fuente: Narro Robles J. Saber y Compromiso Social. La Jornada, México: 2009, octubre 25. Opinión. p. 5 Versión electrónica: http://www.jornada.unam.mx/2009/10/24/index.php?section=opinion&article=005a1pol

Artículo recomendado: Olivares-Alonso E. El rector de la UNAM insta a  jóvenes a transformar México. La Jornada, México: 2009, octubre 25. Política. p. 5 Versión electrónica http://www.jornada.unam.mx/2009/10/24/index.php?section=politica&article=005n1pol

Addendum: También les recomiendo leer los demás artículos que al respecto trae el Periódico La Jornada, además de consultar otros medios, los dos seleccionados, no fueron producto del azar, mi intención, como lo mencionaba al principio, no es sólo unirme a la fiesta de mi Universidad, la cual con o sin reconocimientos es grande. Mi intención va a la reflexión, a qué estamos haciendo como mexicanos, ya sea como gobernantes o gobernados por salir adelante, mi propuesta va por la Educación, por la Investigación, por la Ciencia y la Cultura, creo que ahí es en donde deberíamos apostar, y en donde menos nos fijamos. Este premio no debe quedar como otro reconocimiento a la UNAM, sino como un aviso, una alarma de que estamos perdiendo el rumbo.

RST

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jun 3 2009

si quieres ser muy alto, extírpate los testículos: la altura exagerada de los “castrato”

Sergio Parra

Si observamos una pintura donde aparezca un castrato, por ejemplo, el que aparece interpretando una pieza de Handel pintado por William Hogarth, nos daremos cuenta de algo llamativo en el físico del castrato.

Son altos, desgarbados (aunque en esta pintura está más exagerado de lo normal). Tienen la espalda encorvada debido a la osteoporosis. Muchos tienen pechos grandes y fláccidos. Raramente son calvos. Nunca sufren cáncer de próstata. Pero hoy sólo voy a centrarme en explicar la razón de que sean como jugadores de la NBA.

En la Italia del siglo XVIII, se creaban 4 mil castrati al año. Es decir, se le extirpaban los testículos a 4 mil niños sólo para poder explotar sus voces espléndidas. Un sacrificio que se dio en muchos otros contextos socioculturales: hasta 1920 no fueron prohibidos en Italia; el último castrato italiano, Alessandro Moreschi, murió en 1922. En la Ciudad Prohibida de Pekín se contaban por miles, y el último eunuco de la corte china, Sun Yaoting, no falleció hasta 1996, y fue enterrado junto a sus testículos, que habían sido meticulosamente conservados en un tarro. Unos 200 eunucos vivieron en el palacio de Topkapi de Estambul hasta 1924.

El motivo de que todos estos eunucos sean tan altos se debe a que sus placas óseas de crecimiento no se cierran. Las placas de crecimiento se encuentran en los huesos largos de niños y jóvenes. Son áreas en los extremos de los huesos donde hay tejido en crecimiento. Cada hueso largo tiene al menos dos placas de crecimiento: una a cada extremo.

Lo natural es que estas placas se vayan cerrando gradualmente a medida que el niño entra en la adolescencia, hasta que son sustituidas por hueso sólido. Una radiografía puede demostrar hasta dónde ha llegado este proceso e incluso servir para juzgar la “edad del hueso”. En un chico de 18 años, las placas están casi ocluidas, o lo están del todo y entonces el crecimiento se detiene.

Pero los eunucos, al faltarles los testículos, nunca dejan de crecer, y por esa razón los vemos como caricaturas exageradas y enfáticas en tantas y tantas pinturas. Ahora tenemos una razón biológica para suponer que esas pinturas no eran caricaturas ni exageraciones sino fieles retratos.

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