Jul 24 2009

zippo conmemorativo 30 años de pac-man

Roberto

zippo_banpresto_1Un artículo que estaba de moda en nuestra juventud entre los jóvenes adolescentes que empezaban a fumar (triste pero cierto) eran sin duda los encendedores Zippo. Unos siguieron con el vicio, otros sólo seguimos disfrutando de esos artilugios, hay quien los colecciona empedernidamente, y hay quienes como yo, sólo gustan de verlos y recordar los dos o tres que tenía de adolescentes y que un día de la noche a la mañana le fueron robados (algunos de colección).

Para los coleccionistas Zippo acaba de anunciar una versión especial, que yo compraré pues junta dos recuerdos, uno de juventud y otro de la infancia… PAC MAN!

Leyendo mis tweets, me encontré que en Andamos Armados, publicaron el anuncio de que  Banpresto (de inicio leí Banesto tal vez por estar más familiarizado con el Banco Español que patrocinaba a Miguel Induraín de 1990 al 1996) y Zippo sacarán una edición especial por el 30 aniversario de Pac Man

Banpresto es una desarrolladora japonesa de videojuegos fundada en 1977 bajo el nombre Hoei Sangyo y por ahí de 1989 la compró la juguetera Bandai y desde entonces se llama así


Jul 14 2009

Efectos AntitrombóticosCharlas Sobre Vinos

Omar Navarro
Más efectos beneficiosos para el vino que ahondan en la prevención de determinadas enfermedades cardiovasculares e incluso de algunos tipos de cáncer. Según un estudio elaborado por el Centro de Investigación de Barcelona y presentado en el XXIV Congreso de la Sociedad Europea de Cardiología, el consumo moderado de vino ejerce efectos antitrombóticos. La doctora Lina Badimón y su equipo de científicos del Departamento de Patología Molecular del Centro de Investigación de Barcelona han presentado las conclusiones de su estudio en dicho Congreso, celebrado en Berlín, que indican que la ingesta inteligente de vino (unos 40 ml. al día) reduce entre un 30 y un 40 por ciento la formación de trombos. Las enfermedades cardiovasculares son una de las principales causas de muerte entre la población adulta, y se ha demostrado, en numerosas investigaciones, que el vino tiene un factor protector frente a este tipo de enfermedad.En concreto, los beneficios cardioprotectores se deben a los polifenoles, unos componentes que mediante su acción antioxidante protegen la funcionalidad endotelial. El endotelio (la pared interna de las arterias) regula la fluidez del flujo sanguíneo, previniendo la formación de trombos, por lo que su funcionalidad es muy importante. A partir de ahí, los estudios realizados por los científicos catalanes han demostrado que la ingesta de vino reduce la actividad de ciertas moléculas implicadas en la activación plaquetaria y la activación de los procesos de coagulación. Otros beneficios destacables que aporta el vino son un aumento de lipoproteínas y del nivel de HDL, y una reducción de placa de ateroma (principal causa de la formación de trombos) fortaleciendo el colágeno de las paredes arteriales.Otro descubrimiento científico ha demostrado que los polifenoles que contiene el vino pueden frenar el cáncer de próstata, el más común en los hombres y el segundo de mayor morbilidad del mundo. El estudio, realizado por el Servicio de Urología del Hospital Universitario de Getafe (Madrid), ha analizado cinco de los más de ocho mil polifenoles que contiene el vino: la quercitina, la morina, la rutina, el ácido gálico y el ácido tánico, todos ellos de la familia de los flavonoides. La investigación se ha basado en la observación de una línea celular humana de cáncer de próstata, las células LNCaP, por su facilidad de detectarse en esta clase de patología. Los investigadores han encontrado que al añadir polifenoles a cada cultivo, la proliferación celular “in vitro” se inhibe significativamente y se produce muerte celular fisiológica. También el análisis demuestra que los ácidos gálico y tánico son los que concentran mayor actividad antiproliferativa. Ya es una larga muestra de trabajos científicos que evidencian el papel destacado del vino para la salud humana.
Fuente: Info Wine


Jul 9 2009

Los fractales en la pintura de PollockGenciencia

Sergio Parra


Jul 1 2009

El vino puede ayudar a superar la radioterapiaEl Gran Catador

Eliana C

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Los beneficios de consumir vino, moderadamente son casi infititos, un nuevo estudio demuestra que tomar un vaso de vino al día ayuda a los pacientes con cancer de seno a superar los efectos de la radioterapia.

El estudio indica que los polifenoles que se encuentran en el vino, pueden ayudar a proteger tejidos sanos de los efectos de radiación combatiendo células cancerosas.

(more…)


Jun 15 2009

¿Qué son los inukshuk?Diariodelviajero

Maria Victoria Rodríguez


Jun 13 2009

las matemáticas y amy winehouse (i)

Maite Bermudez

amy6.gifExiste un ritual que todos repetimos cada mañana antes de salir de casa. Comprobamos que llevamos nuestras llaves, el móvil, la cartera y algo que nunca podemos olvidar, sobre todo si vives en una gran ciudad y estás condenado a someterte a largos trayectos en metro o autobús: tu mp3 (mp4, ipod o iphone si eres de los que se apuntan a lo último en tecnología). Este tipo de aparatos se han convertido en algo indispensable para nosotros y en ellos cargamos nuestras canciones preferidas, las que queremos que nos acompañen en ciertos momentos del día.

Mientras examinaba mi ipod, un amigo me comentó la semana pasada: ‘¿Te has parado a pensar que toda la música que llevas aquí se basa en fundamentos matemáticos y está interpretada por instrumentos que a su vez han sido construidos teniendo en cuenta proporciones igualmente matemáticas?’.

La reflexión os habrá resultado tan desconcertante como a mí, pero se me olvida mencionar que mi amigo es ingeniero de telecomunicaciones especialista en imagen y sonido. Acto seguido me comentó que durante la carrera había cursado una asignatura optativa llamada ‘Acústica musical’ que acabó por abandonar por resultarle demasiado complicada.

Reflexionando sobre el asunto me intrigaron dos cosas: por un lado, cómo a un ingeniero de telecomunicaciones podía resistírsele una asignatura como aquella, existiendo otras bastante más complicadas como Fundamentos de álgebra o Métodos Numéricos; por otro lado, pensé en la absurda relación entre las matemáticas y las canciones de Back to Back, el disco de Amy Winehouse que aquella mañana había cargado en mi ipod.

Por muy surrealista que resulte, la relación existe. Para comprenderla, tenemos que remontarnos a la antigua Grecia, concretamente a Pitágoras. Este filósofo fue quien descubrió la importancia de los números en la música y la relación existente entre esta disciplina y las matemáticas. La propia palabra matemáticas proviene del griego mathema, que significa conocimiento. Pitágoras y sus seguidores, los llamados ‘pitagóricos’, dividían esta ciencia en cuatro áreas: la aritmética, la geometría, la astronomía y la música. Curiosamente, las matemáticas y la música tienen en común una propiedad excepcional: ambas constituyen lenguajes universales.

Poca gente sabe que fueron los filósofos pitagóricos los que pusieron las bases de nuestra música actual –incluida la de Amy Winehouse, aunque más de uno lo discuta-. En la asignatura ‘Acústica musical’, la mencionada por mi amigo el ingeniero, se estudiaban las leyes cuantitativas de la acústica que fueron formuladas por el propio Pitágoras. El filósofo quería descubrir qué relación había entre la armonía musical y los números.

Todos conocemos la escala musical que va del Do hasta el siguiente Do (una octava más alto). Pitágoras descubrió que la octava tenía una proporción matemática de 2/1. Os preguntaréis cómo descubrió esta relación matemática si las proporciones pertenecen al mundo de lo físico y las notas musicales al de lo auditivo. El descubrimiento fue el resultado de una serie de experimentos sencillos en los que utilizó cuerdas.

Tensó varias cuerdas de distintas longitudes y las fue pellizcando para que vibraran y emitiesen sonidos. Finalmente, tras hacer muchas pruebas, tensó dos de ellas: una el doble de larga que la otra. Al hacerlas vibrar, se dio cuenta de que ambas emitían exactamente la misma nota musical, sólo que una sonaba una octava más alta que la otra (corresponde a un salto de ocho teclas en un piano). Luego tomó la cuerda más corta y la comparó con otra la mitad de larga que ella, corroborando de nuevo que el fenómeno volvía a repetirse. En definitiva, los tres sonidos correspondían a la misma nota musical, pero con dos octavas de diferencia entre ellas.

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Así fue cómo Pitágoras afianzó la primera y la última nota de la escala musical. Pero, ¿y las demás de dónde salieron? Tras investigar qué notas sonaban bien, Pitágoras fue deduciendo proporciones y encontró que tenían una particular relación matemática. Resulta que el cerebro reconoce como sonidos agradables (lo que en música llamamos ‘consonancias’) aquellos cuyas frecuencias están en ciertas proporciones simples: 2/1, 3/2, 4/3, etc., así que construyó una escala con cuatro notas.

Tenía las dos primeras notas de la escala (Do grave y Do agudo) y consiguió la siguiente nota (Sol) colocando una cuerda cuyo largo era dos tercios de la inicial. Luego colocó otra con una longitud tres cuartas partes de la inicial (Fa) y se hizo con la escala de cuatro notas a la que nos referíamos antes.

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Pero nos siguen faltando cuatro notas más para completar las ocho…

Pitágoras se fijó en la distancia o proporción existente entre las dos nuevas notas (Fa y Sol). Esta proporción o intervalo es lo que hoy conocemos como tono. Para completar la escala aumentó un tono desde el Do grave y obtuvo el Re, y luego desde el Re, logrando un Mi. Ahí se detuvo. Al intentar aumentar un tono desde Mi se dio cuenta de que el sonido obtenido se situaba entre el Fa y el Sol. Decidió entonces aplicar la mitad de un tono: el hemitono o semitono, logrando así el Fa. Las notas La y Si las consiguió incrementando un tono desde la anterior, mientras que del Si al Do agudo también aplicó el sistema del hemitono, consiguiendo cuadrar la escala y llegar al Do último.

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Así que ya veis. Las canciones que Amy compone tienen como fundamento estas ocho notas y algunas más de las que hablaremos más adelante. Comprobado: las matemáticas y la reina del soul sí que guardan relación, tal como pronosticaba mi amigo el ingeniero.

Vía | DivulgaMat

Más información | www.educastur.es


Jun 12 2009

Desarrollan Método de Análisis para Identificar la Denominación de Origen del VinoCharlas Sobre Vinos

Omar Navarro
El investigador de la Universidad de Extremadura del área de Toxicología de la facultad de Veterinaria, Guillermo García Rodríguez, ha elaborado su tesis doctoral sobre los “Niveles de elementos inorgánicos en vinos de las Denominaciones de Origen Méntrida, Rías Baixas y Ribera del Guadiana: estudio comparativo y caracterización”, dirigida por el profesor Marcos Pérez López.
El estudio desarrolla un método de análisis de los vinos que permite identificar mediante la medida de su contenido mineral a qué denominación de origen pertenece dicho caldo, evitando así posibles fraudes al consumidor. Se examinaron las concentraciones de los siguientes elementos inorgánicos: aluminio, arsénico, bario, boro, cadmio, calcio, cobalto, cobre, estroncio, fósforo, hierro, litio, magnesio, manganeso, níquel, plomo, potasio, sodio, vanadio y zinc en vinos tintos, rosados y blancos de tres Denominaciones de Origen procedentes de áreas de la geografía española diferentes: “Méntrida” (Castilla la Mancha), “Ribera del Guadiana” (Extremadura) y “Rias Baixas” (Galicia). Las concentraciones más elevadas a la media correspondieron a: D.O. Méntrida: cadmio, cobalto, litio, estroncio y vanadio; D.O. Rías Baixas: arsenio, calcio, manganeso, sodio, plomo y zinc y D.O. Ribera del Guadiana: aluminio, boro, bario, cobre, hierro, potasio, magnesio y níquel. “No obstante, resulta conveniente decir que las concentraciones medias de todos los vinos presentes en el estudio no resultan peligrosas para el consumo moderado (350 ml de vino semanales), representando aproximadamente el aporte máximo a la Ingesta Tolerable Semanal Provisional (ITSP) para este consumo de cualquiera de los vinos estudiados en una persona de 70 kg de peso: 2,60% de As, 1,20% de Cd y 1,58% de Pb.” apunta Guillermo García. Los vinos en los que no se superó ningún límite de los elementos tóxicos fueron los pertenecientes a la D.O. Ribera del Guadiana. Es importante determinar los niveles de distintos elementos inorgánicos, algunos de ellos potencialmente tóxicos, que pueden presentarse en un vino. La legislación establece unas cantidades máximas admisibles de algunos de ellos en los alimentos, pudiéndose relacionar con la toxicidad generada en el organismo humano. Por otra parte, también es de suma importancia conocer los niveles de ciertos elementos esenciales no tóxicos, para determinar su influencia en la dieta y sus posibles efectos toxicológicos cuando se presentan en altas concentraciones. Metodología El estudio de caracterización de los vinos se realizó mediante técnicas quimiométricas, concretamente se hizo en primer lugar un análisis de componentes principales y posteriormente se realizó la función lineal discriminante. En el conjunto de los vinos muestreados, los elementos que resultaron con mayor significación estadística dentro de la función discriminante y por tanto con más valor de diferenciación correspondieron a: bario, cobre, litio, magnesio, manganeso, plomo, estroncio y zinc, siendo especialmente más determinantes los contenidos de litio, estroncio y zinc. En función del contenido de estos elementos se pudo llegar a diferenciar los vinos distinguiendo cuál de las muestras pertenecía a una determinada Denominación de Origen. En otros estudios realizados sobre el contenido de mineral en vinos y su diferenciación, coinciden en que al menos estuvo presente uno de los siguientes elementos inorgánicos con mayor poder discriminante: bario, litio, magnesio, manganeso, plomo y estroncio. En la elaboración de la tesis se hizo también una puesta a punto de la técnica de pretratamiento para la destrucción de la materia orgánica del vino, comparando la digestión por vía seca y la digestión por vía húmeda, resultando más efectiva para determinar el contenido mineral de los vinos la digestión por vía húmeda.
Fuente: Universidad de Extremadura


Jun 3 2009

si quieres ser muy alto, extírpate los testículos: la altura exagerada de los “castrato”

Sergio Parra

Si observamos una pintura donde aparezca un castrato, por ejemplo, el que aparece interpretando una pieza de Handel pintado por William Hogarth, nos daremos cuenta de algo llamativo en el físico del castrato.

Son altos, desgarbados (aunque en esta pintura está más exagerado de lo normal). Tienen la espalda encorvada debido a la osteoporosis. Muchos tienen pechos grandes y fláccidos. Raramente son calvos. Nunca sufren cáncer de próstata. Pero hoy sólo voy a centrarme en explicar la razón de que sean como jugadores de la NBA.

En la Italia del siglo XVIII, se creaban 4 mil castrati al año. Es decir, se le extirpaban los testículos a 4 mil niños sólo para poder explotar sus voces espléndidas. Un sacrificio que se dio en muchos otros contextos socioculturales: hasta 1920 no fueron prohibidos en Italia; el último castrato italiano, Alessandro Moreschi, murió en 1922. En la Ciudad Prohibida de Pekín se contaban por miles, y el último eunuco de la corte china, Sun Yaoting, no falleció hasta 1996, y fue enterrado junto a sus testículos, que habían sido meticulosamente conservados en un tarro. Unos 200 eunucos vivieron en el palacio de Topkapi de Estambul hasta 1924.

El motivo de que todos estos eunucos sean tan altos se debe a que sus placas óseas de crecimiento no se cierran. Las placas de crecimiento se encuentran en los huesos largos de niños y jóvenes. Son áreas en los extremos de los huesos donde hay tejido en crecimiento. Cada hueso largo tiene al menos dos placas de crecimiento: una a cada extremo.

Lo natural es que estas placas se vayan cerrando gradualmente a medida que el niño entra en la adolescencia, hasta que son sustituidas por hueso sólido. Una radiografía puede demostrar hasta dónde ha llegado este proceso e incluso servir para juzgar la “edad del hueso”. En un chico de 18 años, las placas están casi ocluidas, o lo están del todo y entonces el crecimiento se detiene.

Pero los eunucos, al faltarles los testículos, nunca dejan de crecer, y por esa razón los vemos como caricaturas exageradas y enfáticas en tantas y tantas pinturas. Ahora tenemos una razón biológica para suponer que esas pinturas no eran caricaturas ni exageraciones sino fieles retratos.


May 30 2009

10 experimentos de psicología que vale la pena conocer (1/2)

Sergio Parra

1) Cueva de los ladrones: Teoría de la identidad social. Llevado a cabo entre niños de 11 años de edad en un parque público de Oklahoma, demostró lo sencillo que es inducir a la gente a pertenecer a un grupo concreto y a formarse ideas hostiles o prejuicios hacia los que no formen parte de ese mismo grupo.

El fútbol podría adscribirse a esta dinámica. La película La ola incide en el asunto, desde otro punto de vista: un profesor en Alemania instituye un régimen de extrema disciplina en su clase, restringiéndoles sus libertades y haciéndoles formar en unidad.

2) Poder corrupto: La prisión de la Universidad Stanford. Se realizó en una cárcel ficticia creada en el sótano de la Universidad Stanford. En un grupo de oficiales al cargo de prisioneros, finalmente los oficiales acaban disfrutando de su poder frente a los segundos y esto deriva en situaciones de abuso.

Popularmente quizá esta idea ha cuajado con el llamado “síndrome del portero de discoteca”.

3) Obediencia a la autoridad: Capacidad humana para la crueldad. Si una autoridad nos permite violar la ley e incluso traspasar la frontera de nuestra moralidad, sentimos propensión a hacerlo, tal y como intentó demostrar el psicólogo Stanley Milgram en 1963.

4) Conformidad: No creas lo que ven tus ojos. En 1951, Solomon Asch se puso como meta identificar y cuantificar el grado en que las personas adoptan juicios erróneos o falsos sólo para permanecer dentro del grupo y cómo el grupo puede llegar a influenciar en la conducta de una persona. Ya se sabe aquello de que la masa es ciega y estólida. Y la mayoría de actos de barbarie se llevan a cabo con más facilidad si se perpetran en el maremagnum de un grupo.

5) Mentirse a uno mismo. En un experimento clásico realizado en 1959, psicólogos desarrollaron un modelo con diferentes niveles de deshonestidad, en el que se intentó comprobar hasta qué punto una persona ignorará su propia experiencia, incluso hasta convencer a otro de algo que no es cierto. Es lo que se llama “disonancia cognitiva”. Y aunque suene horrible, nuestra mente es más sana y funciona mejor cuanto más fácilmente sepamos mentirnos a nosotros mismos sobre cuestiones espinosas.

Mañana otras cinco.

Vía | Almamagazine


May 26 2009

el roble

Omar Navarro
La escasez del roble, el uso de corchos plásticos y las taparroscas, botellas de plástico (PET), mucho se habla sobre las nuevas tecnologías, los puristas y románticos se niegan al cambio, pero una realidad es que es necesario adaptarse a los requerimientos de la actualidad, aún así nunca se podrá comparar la sensación (por evitar la polémica de la palabra sabor) de abrir una botella de vidrio, con tapón de corcho, producido con todas las técnicas tradicionales y en un buen barril de roble. Ante la polémica y los avances de la tecnología los dejo con este artículo de Omar Navarro en Charlas sobre vinos
stk305058rknPolvo de Roble, Chips, Duelas y otras Alternativas a la Barrica
En el Nuevo Mundo hace tiempo que el sabor a madera de sus vinos no procede exclusivamente de las barricas tal y como las conocemos hasta ahora. En su lugar se utilizan en ocasiones pequeños trozos, bloques o duelas de roble, incluso una especie de polvo o granulado. Desde que la UE aprobara y regulara el uso de toda esta parafernalia a finales del año pasado, ya está oficialmente al alcance de nuestros elaboradores.
El aliciente más morboso del IV Encuentro Enológico organizado en marzo pasado por la Fundación para la Cultura del Vino bajo el título “Crianza en barricas y otras alternativas” fue una cata de vinos elaborados precisamente con esas alternativas.
Desde luego que no fueron los primeros vinos con “chips” que probamos. Seguro que muchas etiquetas del Nuevo Mundo y un número incierto de españolas les llevaron la delantera. Pero sí fueron, indudablemente, los primeros identificados claramente como tales.
Cualitativamente hablando, no puedo decir que fuera la cata de mi vida, pero resultó interesante descubrir que con estos materiales se pueden elaborar vinos correctos, incluso agradables y placenteros.
Personalmente, me sentí más inclinada por un chardonnay de la cosecha 2006 que llevaba seis meses de contacto con duelas de tostados diversos, de ligero a alto, a razón de tres duelas por hectolitro de vino. Quizás no era el más intenso, pero resultaba fresco, equilibrado y permitía una buena expresión de la variedad. También me gustó un syrah elaborado con parámetros similares que se servía también de una mezcla de duelas con distintas intensidades de tostado.
Aunque todos eran vinos en proceso de elaboración y cabía concederles el beneficio de una evolución positiva en la última fase de esta peculiar “crianza” y durante su posterior afinamiento en botella, la mayoría compartía un amargor común bastante pronunciado. Vinos correctos y bebibles, en definitiva, pero mejorables en su juego de armonías y en el equilibrio fruta-madera.
“Historia” de virutas y cía.
No piensen que estos “chips”, virutas, granulados y demás son fruto de los últimos avances tecnológicos. El uso de formas de madera distintas a las barricas viene de antiguo. Según expuso el enólogo e investigador Pascal Chatonnet (personaje especialmente reconocido por sus estudios sobre el TCA) en su ponencia del IV Encuentro Enológico sobre estos productos alternativos, ya en el siglo XIX se encuentra una definición del “vino de virutas”.
Sin embargo, no se desarrolló como producto industrial hasta principio de los años setenta. Fue en Estados Unidos, presentados como una especie de “aserrín” de roble americano y, a partir de ahí, su uso empezó a cobrar cierta relevancia, sobre todo en los vinos de gama baja de este país y de Australia.
En Europa se han utilizado este tipo de materiales a nivel “experimental” desde 1993 en vinos sujetos a cantidades limitadas de producción y con la prohibición de destinarlos a la exportación. Paradójicamente, sí se aceptaba la entrada de vinos de fuera de la UE elaborados según estos procedimientos. A esta extraña situación se le puso fin en octubre del año pasado cuando se reglamentó su uso, aunque aún queda pendiente su desarrollo legal en los distintos estados miembros.
España, de momento, ha trasladado la regulación a los Consejos Reguladores que, mientras deciden si les dan entrada o no en sus respectivas denominaciones (lo más probable es que quien quiera mantener una imagen de calidad vete su uso), contemplan cómo florece en nuestro país toda una industria de estos productos alternativos.
Cómo se trabaja la madera “alternativa”
La madera empleada para producir estos fragmentos de mayor o menor tamaño sigue un procedimiento similar a la que se destina a las barricas tradicionales. En primer lugar, estamos hablando única y exclusivamente de roble y así lo exige también la nueva reglamentación europea. Y, obviamente, su producción viene del material sobrante empleado en la elaboración de las barricas.

Pero a partir de ahí, podemos empezar a encontrarnos con multitud de variantes, muchas de ellas con importante implicaciones cualitativas. Para que las virutas sean de “calidad”, deberían proceder exclusivamente de la parte central del tronco (el llamado duramen) y evitar la corteza y otras áreas desechadas tradicionalmente en la elaboración de barricas.
Existe también un proceso de secado para que la madera pierda el agua acumulada (puede tener hasta un 70%). En el caso de los robles de más calidad, éste se realiza al aire libre durante incluso dos años y con un sistema de apilado muy concreto que favorece una mayor aireación. No es el caso naturalmente de estos componentes que se apilarán en fardos y en los que se acelerará el proceso de secado por medios artificiales.
Y también el tostado, esa fase clave que determinará la cantidad y complejidad de los elementos que aporta el roble al vino, se realiza de forma diferente. Olvídense de la romántica imagen de las barricas artesanas cuyas duelas se moldean en torno a una fuente de calor. Para los chips se emplean tambores rotativos, muy parecidos a los que se utilizan para tostar el café.
El resultado final, en cualquier caso, serán trozos de madera de mayor o menor tamaño que se ponen a “macerar” con el vino en bolsas de infusión que se introducen en los depósitos.
Obviamente, la calidad de la madera y del tostado no se puede equiparar a la de una barrica y el resultado, lógicamente, tampoco será el mismo. Con frecuencia se critica que con los “chips” no se obtiene la microoxigenación, ese contacto del vino con pequeñas cantidades de oxígeno que penetran a través de los poros de la barrica. Sin embargo, puestos a utilizar estas alternativas, habría que hacerlo con la misma mentalidad pragmática del Nuevo Mundo. El sucedáneo elegido está ahí con objeto de aportar aroma, sabor y algo de tanino. Para lo demás existen otros procedimientos, como el aporte controlado de oxígeno al vino, una microoxigenación artificial ampliamente practicada que redondea los taninos y hace los vinos más amables.
Otra crítica frecuente es que la estabilidad de un vino elaborado con virutas es mucho menos que la de, por ejemplo, un tinto criado 12 meses en barrica. Pero, ¿a quién demonios se le ocurriría guardar un vino de este tipo junto a sus reservas favoritos? Estamos hablando de productos de rápida rotación, pensados para consumir en los meses posteriores a su aparición en el mercado.
Abanico de calidades

El consumidor, seguramente, se planteará: ¿los vinos de “chip” pueden ser mejores que los de barrica?
Lo que está claro es que a ningún enólogo se le ocurriría destinar sus mejores partidas de uva a una elaboración de este tipo. Pero un uso inteligente de estos nuevos recursos podría dar lugar a vinos muy correctos. Pensemos por ejemplo en un tinto más bien ligero pero con una buena expresión frutal que acaba quedando enmascarada a causa de un paso por barrica (quizás no más de cuatro o seis meses), pero a todas luces excesivo para su estructura y características. Si me dan a elegir entre un vino sencillo que sólo huela y sepa a madera y otro, igualmente sencillo, en el que fruta y madera estén equilibrados, me quedo siempre con el segundo.
De cara a elaborar distintas “recetas”, los fabricantes de estos productos alternativos exhiben en sus catálogos una sorprendente variación de opciones. Si tomamos el de Pronektar, por ejemplo, empresa creada por la prestigiosa tonelería Radoux, encontramos, por orden de tamaño, desde polvo de roble de 0,3 mm., astillas, chips y segmentos de 47 x 47 mm. y 7 mm. de grosor, hasta duelas y sticks procedentes de maderas sometidas a secados al aire libre durante 24 meses.
En cada caso se realizan recomendaciones sobre el tipo de vinos más adecuados para cada alternativa, la problemática que ayuda a resolver (estabilización del color, atenuación de taninos vegetales, aporte tánico que evita realizar sobrextracciones durante la fermentación…) y sugerencias sobre el momento y las proporciones más adecuadas de uso.
Al final, el tema parece un poco más complejo que simplemente añadir “polvos” o chips al vino. Como expuso Chatonnet en su intervención, “ningún producto o tipo de productos constituye una solución ideal. A menudo es una combinación de maderas de orígenes botánicos y con intensidades de tostado diferentes, empeladas a veces en distintas etapas de la vinificación o la crianza lo que permite obtener resultados interesantes”.
En España, que es un país amante del roble y de los vinos con sabor a madera, quizás algunos consumidores se escandalicen por la posibilidad de que algunas de las marcas que beben habitualmente puedan sustituir las tradicionales barricas por opciones bastante más descafeinadas.
En Estados Unidos, donde estos derivados del roble tienen mucha más solera, se está apreciando una evolución de su uso, según datos del Barrel Report 2005 aportados por Pascal Chatonnet, que apunta en varias direcciones. Una de ellas es la disminución de la demanda de virutas, a la vez que crece la de duelas de madera francesa (el producto “estrella” en calidad entre los alternativos). Pero quizás lo más interesante es que ya no se quedan sólo en el segmento más bajo de precio (se emplean en el 95% de los vinos de menos de cinco dólares), sino que empiezan a aplicarse a etiquetas de perfil más elevado, en concreto en el 5% de los vinos que se venden entre los 10 y los 20 dólares.
Hace 15 años, cuando uno visitaba una bodega en Rioja, lo más habitual era ver muchas barricas, casi todas viejas. Ahora llama la atención el alto porcentaje de madera nueva y reluciente. Quién sabe si dentro de cinco o diez años veamos de forma habitual sofisticados sistemas para introducir duelas en los depósitos de vinificación.
En cualquier caso, usted como consumidor siempre estará informado de la forma en que se ha elaborado el vino y si se han utilizado este tipo de procedimientos alternativos, ya que su mención es obligada en la etiqueta. Entre nosotros, ¿no se muere de curiosidad por probar alguno de ellos? Aunque luego vuela a sus tintos con barrica de toda la vida.
Fuente: Amaya Cervera