Es cierto, existen goles estratégicos, como señala Rafa Ibarra cuando parafrasea a Carlos Miloc. Desde esta perspectiva es comprensible que el gol en claro fuera de lugar que anotara Argentina en el partido contra México, en los octavos de final del Mundial de Sudáfrica 2010, pueda ser señalado como el causante del bajo rendimiento del equipo después de él, el pasado 27 de junio. Yo aún así no estoy tan convencido de que sea justificación alguna y creo que por el contrario es el clásico ejemplo de lo que sucede en más de un aspecto en nuestro país.
Creo que como pueblo y como individuos estamos acostumbrados a encontrar pretextos y culpables, siempre hay alguien que tiene la razón de nuestras “desgracias”, y siempre hablamos de la “suerte” de los grandes, los zánganos, los ricos o los mejor posicionados, en realidad no importa si consideramos que son buenos o malos, simplemente tienen “suerte”, ejemplo de ello lo da Salcido, a quien no le puedo recriminar dar un mal partido en lo individual.
Son culpables los árbitros por un error (que si no fuera por la televisión para muchos sería inadvertido), cuando se supone que si bien existe esa equivocación, también es cierto que en otras ocasiones han favorecido a nuestro país. El error existió y como dice Milac, fue un gol que pesó en el ánimo, eso no cabe la menor duda. Pero un futoblista p r o f e s i o n a l, a quien le pagan millones de pesos por patear un balón, ¿no debería tener la capacidad de concentrarse después de un gol en contra? Inclusive, después de un periodo de desánimo y distracción natural, donde son abatidos por segunda vez tras una falla de Osorio por “desconcentración”, ¿no deberían sacar la casta, el orgullo, el coraje y enfocarse en el partido y buscar remontar? Imposible no era, si en lugar de conformarnos diciendo “los primeros 20 minutos demostramos que podíamos” hablaramos de durante 10 minutos nos desconcentramos pero durante 80 fuimos superiores y remontamos, ¿no sería mejor?. En los mundiales hay volteretas del marcador históricas, dadas inclusive por equipos “chicos” a grandes potencias.
Retomemos lo del profesionalismo de los futbolistas, ya que es el punto de partida. ¿Tolerarían que un cirujano les dijera que se equivocó durante la cirugía y su familiar se murió, con el pretexto de que estaba desconcentrado porque el paciente anterior tuvo una complicación por “culpa de otro médico”? ¿Qué opinan de un ingeniero que se equivoca en el cálculo de una estructura, por haberse distraído tras haberse enterado que “le ganaron con tranzas” un concurso para construir un emporio financiero? ¿Qué tal el ecónomo que por distracción hizo un mal movimiento y llevo a pique un país, porque el del partido contrario “hizo fraude electoral”? Esos errores no los compensamos, no los justificamos y ni yo siendo médico toleraría esa excusa de parte del cirujano, aun cuando muchas veces defiendo que se juzga a los médicos con una vara que no se hace en ninguna otra profesión, pero entonces ¿por qué diantres justificamos el mediocre papel de un equipo de sujetos a quienes se les paga una millonada por patear un balón?
Tal vez lo hacemos porque esa es la idiosincracia del mexicano, en absolutamente todo lo que nos sucede está el factor “mala suerte”. Los mexicanos tenemos tan mala suerte que seguimos arrastrando los estragos de una guerra de Revolución, cuando los suertudos de los japoneses se levantaron en menos de 50 años de dos bombas nucleares y se volvieron una potencia económica. Tenenemos tan mala pata que no logramos levantarnos de la crisis cuando los afortunados gringos encontraron la manera de levantarse de una de las peores recesiones económicas en la decada de 1920. Criticamos (y miren que tienen cosas que criticarse) a emporios mexicanos como Televisa, Grupo Salinas, Modelo, Bimbo, pero todos empezaron como nosotros, en ceros ¿qué los diferenció entonces? Es cierto hacen sus triquiñuelas, porque en primer lugar los “pobres” mexicanos consideramos que no podemos evitarlas.

Pero veamos ¿qué diferenció a Don Pablo Díez Fernández del resto de nosotros? El llegó a México sin nada, empezando en los puestos más humildes de la cervecera, creció y logró volverse el dueño y después de eso logró hacer que su empresa se volviera uno de los emporios más grandes en el mundo. Y no, no es un imperialista español que surgió de la nada con fajos de billetes, el llegó como llegan muchos de nuestros compatriotas ahora a los Estados Unidos en búsqueda de oportunidades. ¿Cómo le pedimos a los Estados Unidos que respeten a nuestros paisanos y les den oportunidades, si seguimos manteniendo esa filosofía dentro de nuestro país? Afortunadamente hay ejemplos en país del norte que demuestran que sí hay mexicanos con carácter, que hacen cosas similares a las que hiciese Don Pablo.
BIMBO fundada por Lorenzo Servitje, Jaime Sendra, Martín Velasco (ejemplo claro de quien persigue un sueño) entre otros, queda claro como una empresa inicialmente familiar, donde una de sus principales marcas, Marinela, tiene el nombre de una de las hijas y la mascota se insiprara en una tarjeta navideña que le regalara el nieto a su abuelo. BIMBO fué fundada cuando Servitje solo tenia 26 años, había tenido que empezar a trabajar a los 18 cuando murió su padre. ¿Suerte o coraje? A esa edad fundó la que hoy es una de las empresas panaderas más grandes del mundo, muy criticada tal vez en nuestro país por “monopoilzar” pero jamás han cerrado la oportunidad a otros panaderos de hacerlo mismo y que en boca de sus propios empleados (de los que conozco varios) y de muchas revistas, es uno de los mejores lugares para trabajar, sin una sola huelga en sus 60 años de vida.
Criticamos a los dueños de las grandes empresas televisoras, pero caemos en sus juegos, seguimos desenfrenadamente una selección mexicana hecha a su antojo y por sus intereses, fácilmente como mexicanos nos unimos durante el mundial, sacamos nuestro patriotismo de clóset como diría Alicia Alarcón y que se cuide el mundo por que el “mexican power is here!”, pero en cuanto pierde la selección todos fuimos grandes directores técnicos, que sabíamos que iban a perder, que era obvio porque “no teníamos equipo”, en este mundial “al menos nos queda el consuelo del robo arbitral”. Mientras eso sucedía, nuestro presidente anunciaba que la tenencia desaparecería para el 2012, pocos se dieron cuenta, de hecho pocos lo han analizado, pero esa reforma ya estaba establecida desde hace 4 años ¿por qué entonces anunciarla hasta ahorita? ¿Habrá gato encerrado? ¿Qué importa? ¡Es el mundial, México le ganará a Agentina y además no pagaremos tenencia!.
Pasó el tiempo, nos asaltaron en despoblado y México perdió ante Argentina, un candidato (Torre Cantú) del PRI es asesinado en Tamaulipas, pero el pueblo sigue consternado por el mundial; mientras tanto, como animales carroñeros, nuestros partidos políticos utilizan la muerte del político como brillante arma para el cierre de campaña, Beatriz Paredes pone ahora a su partido como el mártir, víctima de persecusiones, aprovechando la amnesia histórica del mexicano, ya no recuerdan cuantos del PAN y del PRD murieron buscando sus ideales a manos de presidentes y gobernadores priístas.
Nuestro gobierno actual, tibio y apático para muchas cosas, violento y arrebatado para otras, no ha aprendido a mediar ni ha solucionar, pero si aprendió de sus maestros por 70 años, esos que dejaron al país sin un cimiento político y económico adecuado, esos que ahora se dicen víctimas. El PAN decepciona al país, aprende, corrige y aumenta las mañas de los priístas, que ahora son las víctimas; bueno pues recordemos, ¿no “dicen” que fue su propio partido quien eliminó a Colosio por ser un candidato incómodo? Hoy lo hemos vuelto casi santo nacional, “dicen” que hubiese sido el cambio, como también lo fue Fox.
¿La izquierda mexiana? Seamos sinceros, no existe. El partido más importante de los que dicen seguir esa ideología, no es más que un cementerio de elefantes para el PRI y el mismo PAN, a donde acuden aquellos que no lograron su huesito o cuando quieren vivir un rato más a costillas del curul, cuando ya no pueden se cambian de partido, sigue su turno al PT, Convergencia, etc. Ojalá que algún día, dentro de esos grandes pensadores de izquierda que si existen, surja una verdadera propuesta, al igual que espero que surja una propuesta seria y no escueta e improvisada de derecha, ojalá tuviesemos dos partidos únicamente que lucharan por el bien del país y que aprendieran a dialogar, ojalá.
Pero así como termina el párrafo anterior, terminan todas nuestras cosas, en un ojalá. La pregunta radica en ¿qué estamos haciendo nosotros como mexicanos para cambiar este rumbo? Alicia Alarcón tiene razón, somos muchos de clóset, muchos que al menos alguna vez hemos pensadoen poner los pies en otro país que nos de más seguridad, tanto económica como política, profesional, educación y salud, entre otras situaciones. Es triste ver la fuga de cerebros de un país que tiene todo para brillar, para crecer, para ser potencia, pero que somos nosotros mismos y no los Estados Unidos, quienes nos hemos encargado de quedarnos estacados, porque vivimos más cómodos en la mierda, porque si salimos de ella no habrá excusas ni pretextos para trabajar, para luchar, porque aquel que se detenga será notado y recriminado. Lo sé, no estoy diciendo nada nuevo, muchos lo hemos escrito, muchos nos justificamos diciendo que estamos aportando nuestro granito de arena dentro de nuestros hogares y trabajos, es cierto una vez que la máquina arranque, con eso será suficiente, pero mientras tanto hay que empujar más fuerte, si un granito no sirve, pues pongamos dos o tres.
Pero no se preocupen, “fuimos mejor que Argentina, el p$%#3 árbitro nos robó el partido”
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