30 años 30, una reflexión
Se supone que debío publicarse automáticamente hace 2 días:
Recuerdo que antes de que llegara el año 2,000 era visto como un evento muy lejano, inclusive las películas y caricaturas tenían como visión futurista el Tercer Milenio, simplemente hay que recordar entre otros a los Supersónicos o 2001 Odisea del Espacio y ya estamos ahí y más allá. Pues bien toda esta introducción para iniciar mi análisis retrospectivo, y es que hace unos 20, inclusive 15 años, veía mi llegada a los 30 como algo muy lejano, futurista en realidad, ahora, algunas de las cosas que planeaba en aquel entonces se han cumplido, otras no, en verdad, no me quejo.
Nací, como dice en el apartado sobre mí, en 1979, año de la Cabra según el Horóscopo Chino, Año Mundial del Niño, por la ONU, un día después de que naciera una de mis cantantes favoritas, Norah Jones, y a un día de que se fundara Nickelodeon, el mismo día en que el último soldado Británico dejaba las Islas de Malta después de 179 años de presencia; también el 31 de marzo Gari Atari y Milk and Honey ganaban el Certámen de Eurovisión con la canción Hallelujah. Ese año fue marcado en México por la primera visita del Papa Juan Pablo II, y en el que Margaret Thatcher se convirtió en el Primer Ministro del Reino Unido. Kramer vs Kramer ganaba el Oscar y Wody Allen terminaba Manhattan, mientras que Pink Floyd sacaba el disco The Wall. Se le entregó el Premio Nobel de la Paz a la Madre Teresa de Calculta, y el de Medicina a Allan McLeod Cormack y a Godfrey Newbold Hounsfield por el prototipo de la Tomografía Axial Computarizada, bla, bla, bla.
Si me he sentado frente a una computadora para escribir este post, no es para hacer una remebranza histórica del año en que nací, ya que no pretendo aburrirlos con tanta historia (para quien esto no sea tan aburrido, puede visitar Wikipedia.org), el verdadero motivo de que me siente a escribir un poco sobre el día de mi nacimiento hace 30 años, es porque creo que al ser una fecha, en que como mencionaba, se veía lejana, se ha convertido en un momento especial de reflexión, profunda y en retrospectiva de mi vida, esto sin más fin, de mejorar lo que se pueda mejorar para un futuro, y agradecer, siempre agradeceré, lo que se vivió, bueno o malo, ha moledado la persona que soy hoy.
Antes que nada, y en cada una de mis palabras agradezco a Dios, por haberme dado la oportunidad de ver la luz, en particular en este país, que con todas y sus dificultades, es un lugar maravilloso, lleno de magia, culturas, variedad de ecosistemas y ¡de comidas!, con infinidad de historias y leyendas recorriendo sus calles, ciudades y pueblos mágicos por doquier, ese es México, con gente que aún puede considerarse buena, a pesar de estar contaminada por unos muchos frijoles en el arroz. También doy las gracias, porque me considero sumamente afortunado de haber nacido enfermo, para muchos esto puede resultar contradictorio, pero a mí me abrió aún más mi perspectiva de la vida, me dió la oportunidad de nacer de nuevo, y que desde chico aprendiera a vivir al máximo cada minuto, a tratar de dejar a un lado lo que no vale la pena y concentrarme en las verdaderas cosas que le dan sabor al estar aquí, además, eso, me dió la oportunidad de nacer enfermo, pero a diferencia de muchos tener esa oportunidad de salir adelante.
Pero lo que más agradezco a Dios, es haberme puesto en brazos de mis padres, no cualquiera hubiera podido soportar lo que ellos hicieron estoicamente, mantenerse al pie del cañón, después de perder una hija, que yo naciera enfermo del corazón, horas de hospital y no precisamente por el trabajo de mi padre y aún no rendirse, luchar hasta sacarme adelante, es en definitiva, un ejemplo de tenacidad, que a pesar de que la ciencia dictaba que no tenían muchas esperanzas no bajaran los brazos, y bueno, que más puedo decir, hoy estoy tecleando estas palabras, y quien me conozca, y no lo sepa, jamás sospecharía que estoy operado del corazón, para luego en mi adolescencia, recibir de nuevo el golpe de que necesitaba un marcapaso y no rendirse, ni bajar los brazos, no dejarme hacer lo propio y mantenerme en la pelea, para que yo lograra ser lo poco o mucho que soy.
Pero mis padres no solo ahí me enseñaron el valor de la vida, sino que a lo largo de mi tiempo han sido ejemplo de lucha incansable y de no doblarse, a mi padre le debo en gran parte el amor a mi profesión, el ejemplo de entrega al paciente, la responsabilidad, la puntualidad y el no poder estar sin hacer nada, entregarse a todo y con todo, la amabilidad, la cordialidad y la sencillez. A mi madre, ¿qué puedo decir de mi mamá?, la capitana del barco, la amiga, la comandante y generala, quien me puso en el camino y no permitió que me saliera, ejemplo puro de fuerza, carácter y corazón, también de ella aprendí la entrega al trabajo, el amor por los padres y la familia, ella es el pilar y el centro de mi hogar. Es cierto que como buen hijo, en ocasiones renegué de ellos, sobre todo en la adolescencia en donde nada de lo que pudieran decir me parecía, pero la verdad es que jamás los he dejado ni los dejaré de amar, si soy quien soy, soy por ellos y para ellos, y por más que trato de expresar en palabras mis sentimientos y admiración por ellos, siempre me quedo corto.
Mis hermanos, peleas y juegos, unión y camadería, eso son, problemas, ¿qué hermanos no se pelean? jajaja, pero saben que siempre estaré a su lado, día a día nos demostramos más unión a pesar de la distancia física, a pesar de los problemas por muy grandes que sean, nos mantendremos juntos, hemos enfrentado grandes problemas, en ocasiones han existido alejamientos momentáneos, que lejos de distanciarnos nos aproximan. Es cierto, ninguno somos perfectos, y hemos cometido errores garrafales, todos, pero me pregunto ¿quién no?, aún así, son esos momentos de dificultad los que nos han ayudado a comprender que la vida, de uno sin el otro no tiene sentido. Se que es trillado, pero nos une algo más allá de la sangre.
Si bien de inicio, suelo dar la apariencia de retraído, y en sí soy algo tímido para iniciar una conversación con alguien que no conozco, una vez intercambiado el hola, no hay quien me pare el pico, inclusive más de una vez tuve que salir de un salón de clases por ese motivo. Siendo franco, nunca fuí el popular de la escuela, pero creo que lejos de un problema, tuve la fortuna de convertirlo en mi beneficio, ya que supe ser amigo, y por ende encontrarme grandes amigos, más allá de la fase de relajo; por otro lado cada vez me he vuelto más abierto, con mayor facilidad para entablar de inicio una relación y como decía antes, creo que empecé en el momento justo. Hoy en día, entablo buena relación con la gente en general, creo ser de trato liviano, aunque seguro estoy de tener muchísimos defectos, de no ser monedita de oro, así que no a todo mundo tendré porque caerles de perlas, pero a Dios gracias, he encontrado grandes amigos, camaradas de relajo, compañeros de trabajo e inclusive verdaderos hermanos, pues como dicen y dicen bien, “un amigo es un hermano al cual se puede elegir”. Muchos de hecho han pasado años sin verlos, pero son personas con quienes sé que más allá de la distancia, el día que los necesite los tendré a mi lado, así como yo lo haría por ellos, y es precisamente la celebración de mi aniversario 30 un buen pretexto para reencontrarme con ellos. Datos curiosos, pero es ahorita, a lo lejos y después de mucho tiempo, que entablo relación con mucha gente con quienes antes, cuando nos veíamos más seguido, no me había atrevido a hacerlo, ¡bendita tecnología!
En el aspecto profesional, sin duda alguna he cubierto muchas de mis metas, la principal, llegué a ser médico, como era mi sueño, realizando una especialidad, que si bien no era la que inicialmente pensaba, ha cubierto en mucho lo que yo quería, el manejo de enfermedades crónicas y la atención del paciente geriátrico, así que podríamos decir que estoy satisfecho a medias, ahora trabajaré con ahínco, para conseguir realizar mi(s) maestrías y si se puede, el tiempo y el dinero lo permiten llegar al Doctorado, tal vez ya no representa económicamente lo que era antes, pero es el mero cumplimiento de mis metas y sueños, y el pago no es más allá que verlos cumplidos. Cierto es que económicamente, más allá de lo que la gente pueda pensar, como médico no te vuelves millonario, pero doy gracias a Dios que nunca me ha faltado trabajo, gano lo suficiente para mantenerme y bien, pero busco la manera de poderlo hacer más holgadamente, pero creo que esto es algo en cierta forma secundario, pero en lo que debo pensar para podr cumplir otra de mis metas, el formar una familia.
Hablando de formar una familia, hace ya más de 10 años (sí, el 33.33% de mi vida) que conocía a la mujer que, desde entonces, ha formado una parte muy importante de mi vida, compartiendo grandes momentos, buenos y malos a lo largo de mi vida profesional, siendo compañera y aliada de aventuras universitarias, desvelos de estudios, inclusive por teléfono. Puedo contar, que también a pesar de miles de dificultedes, inclusive distancias, faltas de tiempo y malos entendidos, nuestra relación se ha mantenido a flote, y es que más allá de lo profesional, hemos compartido situaciones personales, familiares, etc. mucho más fuertes, y que han hecho que nuestra relación saliese a flote. Hoy por hoy estoy seguro que es ella la persona con quien quiero compartir, ya no la tercera parte de mi vida, sino la totalidad de lo que tengo por delante.
En fin, agradezco estos 30 años de vida y espero ansioso disfrutar todos los que vengan por delante, viviendo día a día como si fuera el último, lleno de intensidad y acompañado de mis seres queridos, mis amigos y mi trabajo, en fin, que sueños hay muchos y afortunadamente estoy aquí para hacerlos realidad.














