el poder : una droga

Roberto

He oído varias veces que el poder ciega a la gente y creo que la frase en muchas ocasiones es muy cierta, me ha tocado ver como hay algunos personajes en mi vida que de no ser nadie, al recibir la ínfima parte de lo que ellos creen autoridad sobre otros, quedan cegados, abusan de ella e inclusive faltan al respeto y lastiman al de a lado, sin más ni más.

Mi vida se desenvuelve en hospitales, y es por ello que hablaré de este “medio ambiente” pero estoy seguro que lo mismo sucede en cualquier otro “hábitat”.

Resulta asombroso ver como algunos de los que ocupan puestos directivos de instituciones de salud, ya sea el mismísimo director del hospital o el jefe de alguno de los servicios, muchas veces es el que menos autoridad tiene en la materia y es que hablar de autoridad en Medicina como en muchos otros campos, es hablar de aquel que domina la situación, que conoce más del tema, que tiene mayor experiencia, etc. ya sea dado por los estudios, por el tiempo ejerciendo tal o cual campo.

Pues bien, aquí tenemos nuevos jefes de servicio, y me asombra ver como desde que llegaron la gente que está a su cargo habla de ellos y no precisamente bien, sé que es un fenómeno que acompaña a cualquier persona que cuenta con un cargo superior, pero también es cierto que existen muchas personas que no se quejan de sus superiores si no hay un motivo.

Creo que lo primero que tiene que hacer alguien que esta a cargo de otras personas es por ende, conocerlas. Es curioso ver como se toman medidas represivas contra algunos miembros de la comunidad sin ni siquiera saber quien es el portador del nombre al cual se esta enjuiciando, todo por “pertenecer” al bando contrario al que se decidió juntar la nueva autoridad, aún cuando no conoce las dos versiones.

Es de todos conocido que dentro de los hospitales, los chismes corren más que en cualquier otro lugar, creo que ya no debería decirse “chismes de lavadero”, sino tal vez “chismes de quirófano” etc. Pero ahora resulta que los hospitales se gobiernan por chismes, antes siquiera de haberse presentado con los subordinados ya se habían hecho cambios, basados en lo que Sutanita que acaba de llegar al hospital, le dijo a Perenganita, la nueva jefa (también recién desempacada) y que a su vez le dijo a Archivaldito, nuevo director.

Creo firmemente en que si uno va a tomar un cargo, debe hacerse responsable de los de abajo, pero creo que el régimen de miedo o demostrar “poderío”, quedó en épocas pasadas, ahora los jefes que se dignan de ser líderes procuran hacer que sus subordinados se sientan en un ambiente digno de trabajo, contentos, se identifiquen con lo que hacen, es decir tengan amor por la camiseta, y no que cada día que se levanten piensen en qué será lo nuevo que les pondrán enfrente.

Han salido muchos artículos sobre el síndrome de Burnout en el medio hospitalario, inclusive en la institución que laboro se han realizado encuestas con motivo de tesis, apuesto que si antes las cifras fueron elevadas, ahora al menos en el servicio al que yo pertenezco serán más, sobre todo entre los residentes, quienes por ser becarios y difícilmente se enfrentarán a los médicos adscritos, pagan los platos rotos de todo, fenómeno que no es de extrañarse ni en éste, ni en ningún otro nosocomio, pero que todos lo hagan, como se dice, no es sinónimo de que este bien hecho.

Si queremos mejorar los servicios de salud, debemos empezar por mejorar el ambiente de trabajo, un médico no podrá atender bien a su paciente, si desde que entra al hospital se siente ofuscado. La tensión que se vive en el equipo de salud ya es suficiente, como para que encima entre nosotros mismos la pontencialicemos.

Ojalá esto sea el inicio de una reflexión, no solo para los miembros de la comunidad en la que me desenvuelvo, sino en todas las que se encuentren en situaciones similares.

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